miércoles 11 de noviembre de 2009

Así vienen...


Hay un canal de los 456 que tengo en la tele que durante los miércoles emite de 9pm a 4am un programa tras otro de Supernanny (igual que la de Cuatro en España sólo que está es un poco más gordita y las casas son por lo general más grandes- y más sitio para que los niños toquen las pelotas a sus padres...). Y mis chicos futboleros entre cuarto y cuarto de sus partidos me lo ponen para que aprenda. Porque desde hace dos meses soy en parte babysitter, y son dos de las horas del día que más me río con tres niñas, de 6 y 4 años y 3 meses.

El último contacto que había tenido con niños cerca fue cuando mi prima Paloma era pequeña, que yo estaba en Pamplona con lo que tampoco la disfrute mucho. Así que se me habían olvidado muchas cosas. Que los niños hablan solos, que construyen con dos sillas y una sábana un palacio, que les encanta el helado, que no se quieren bañar nunca pero luego no hay un dios que las saque del baño y que para ellas 23 años es la vejez.

Pero a mí estas dos (la pequeña todavía no habla...) me están enseñando demasiadas cosas. Para empezar palabras en inglés que no hubiera aprendido en ningún sitio: biberón, lazo, tobogán o escondite (con su Ready or not, here I go). Y luego me han hecho ver que la vida puede ser mucho más sencilla de lo que parece.

Ayer la mediana me preguntó que qué estaba escribiendo en el ordenador y le dije que un trabajo. entonces me empezó a filosofar en su Spanglish sobre lo que tengo que hacer en la vida: "Inés, listen, si tu quieres make money you have to tener a baby like my mum, and then, tener a babysitter like Lucy (la chica que está por las mañanas), and then, ir a trabajar like my mami and papa". Así que tomen nota, para hacer dinero tener hijos, contratar una niñera y luego ya trabajamos un poco.

Esta es la misma que piensa que todaslas noches duermo en España y luego voy a Washington, la que cuando se enfada conmigo le tengo que deletrear mi nombre porque me suele hacer unos carteles del orden: "No gusta Inés más"; la que me dice "sorry mucho" cuando hace algo y luego quiere que le dé chocolate o un chicle, o la que se enfada cuando me enseña palabras en chino y yo las digo mal (¡coño! con el inglés tengo more than enough...).

Y la otra un poco mayor y un poquitin más seria es la que día tras día me pregunta cuándo me voy a España para traerle pijamas de Hello Kitty y baby chorizo (el fuet de Casa Tarradellas de toda la vida que a estas niñas les encanta y aquí no hay), con la que hago los deberes y aprendo más que ella (primer grado, el otro día estuve tres horas para pensar una palabra que empezará por "se"...) y la que diseña ropa con un programa de Barbie en el ordenador qeu tiene en SU carpeta de favoritos (manda pelotas).

Así que agarraros porque si estás dos son una muestra de lo que viene por las nuevas generaciones nos encontramos con niños trilingües, que manejan el ratón de la compu mejor que yo (por no decir el DVD o la televisión por cable), que comen comida asiática y que probablemente le echen bastante jeta a la vida.

Pero por lo menos las mías también siguen siendo niñas. Y hablan solas, construyen casas con las sillas, les gusta el helado y no hay quién las saque de la bañera cuando estamos 15 minutos peleándonos para entrar...

(Sémaforo, seda, sello ... ¡no sigáis pensando!)

martes 3 de noviembre de 2009

Dear sister...


Hoy me he acordado de muchas cosas, simples, chorradas o días sin nada especial. De cuando me llevabas al Cortés con tus amigas a tomar Cocacola y un Phoskito, cuando os vestiáis para salir en Nochevieja en el Buenos Aires y yo no veía el momento de que me llegará el turno de salir, la compra de uno de los vestidos en Única (una tienda con dos millones de vestidos para elegir), cuando me ayudabas en casa de la abuela con matemáticas de Tercero de la ESO que aún no sé cómo entendí, cuando te regalé hace hoy años en esa casa el disco de Eros Ramazzoti que aún no sé cómo lo pagué...

Cuando te llamaba al Colegio Mayor a Pamplona porque no había móviles (quién me iba a decir que luego viviría yo ahí), el Atos azul denominado el coche de la alegría, y tu Peugot que tuviste que vender al irte a Madrid que se convirtió en el coche de la alegría II. Mi viaje a Madrid una semana en pleno agosto para verte, cuando vinistéis Anita y tú a la inauguración del Polideportivo del colegio...

El día que viniste a rescatarme de la Policía, y por su puesto el día que hubo que ir a ver a papá porque nos salió mal... Las noches de Reyes que no me dormía y el día que se murió el abuelo que dormía menos, que viniste a mi cama. El día que te metiste a mi cama pedo tras perder el bolso un lunes a las 7 de la mañana mientras mamá nos traía la ropa planchada después de unos premios de la radio.

Cuando me enseñaste a jugar al Continental (¡no sé para qué porque luego nunca queriáis jugar conmigo!), el día que me llevaste a ver Titanic a los Golem y el día que te fuiste de viaje de estudios a París y se te olvidó el pasaporte, y los Levi's y la camiseta que me trajiste de tu viaje a New York.

Las tarjetas de un payaso pixelado que me imprías con nuestro primer ordenador hace mil años, los inventarios con pizza del Telepizza de la tienda de móviles y el día que la abuela me regaló mi primer teléfono, verde fosforito.


Las cenas con tus amigos a las que me llevabas cuando estaba sola, el día de tu licenciatura y el de la mía... Tu casa prestada y vueltas en la Laurel antes de salir por ahí...


La boda de Ana y nuestro pequeño pedo desde antes de la misa, sesiones de peluquería con Dimas en las que no te callas ni con el secador puesto y aquel día en Noja en el que llegué a las 7 de la mañana a la habitación y estabas viendo un documental de avestruces (y lo demás ya sabes como sigue que esto es un blog digno y serio...).


Los días que te lloraba por los exámenes, los viajes al Berceo, los vermús en el Ritz y las copas en la Estación.


Una vez que te operaron del dedo tuerto y te lo dejaron peor, tus albóndigas que me repiten y tus lágrimas el día que me venía a Washington.

El día que te conté que me había echado novio, y los días que te cuento cosas desde que estoy aquí...

Porque, sister, aunque sea a través de la cámara de Skipe en el fondo parece que no me he ido.
Y en menos de dos meses acabarás hasta el gorro de mí.


Por todo esto y lo que queda (que seguiremos en nuestra línea, seguro):

Gracias y Feliz Cumpleaños.

jueves 29 de octubre de 2009

Al cole con corbata

Foto de preescolar, señorita Rosa y una servidora por ahí perdida
(los círculos, perdón, pero es una foto de las que están rodeadas, no soy yo...)

Yo era de las que me gustaba el colegio. No es que me apasionará levantarme a las 7.30 de la mañana, pero me lo pasaba bien, me reía, estaba con mis amigas, aprendía y esas cosas que se hacen en el colegio. Aunque no era todo un caminito de rosas y llegó la secundaria y con los exámenes yo lloraba y lloraba por dejarlo todo para el último momento y luego sacaba 9. Conclusión, que era de las de buenas notas pero hablaba en clase y salía de fiesta. Con lo cual tenía a las monjas un poco confusas porque cuando me iban a echar la bronca se acordaban de mis exámenes y no me decían nada.

En el colegio aprendí muchas cosas. Cosas útiles y cosas que no sé en qué momento entendí. Tuve, calculo, unos cincuenta profesores distintos, mejores y peores. Pero si me tengo que quedar con uno tengo claro con quién me quedo: con la que me enseñó a leer y a escribir. Vamos, la señorita Rosa. Porque todo lo demás no hubiera sido posible si no supiera leer y escribir. Así que el monumento va para ella.

No me digáis por qué pero tengo recuerdos del preescolar. De mi perchero para colgar la bata, de un día que me dí un golpe y estuve toda la mañana sangrando de la nariz, de una cajita de pinturas que había en el centro de la mesa, unos círculos para poner el día, el mes y la estación, y, como no, las letras. La princesa I y todo el séquito detrás. Y ahí, con 5 años, fue mi primer contacto con las letras y los sonidos. Aquello de la M con la A que hacía MA, por fin tenía sentido.

5 años. Y con 6 ya empezamos a leer un poco más en serio.

Y que yo sepa ni yo ni ninguno de mis 35 compañeros restantes hemos sido gilipollas (salvo excepciones entre las que me incluyo en este momento de mi vida). Niños normales, que hemos hecho cosas normales. Alguno es un lumbrera y a otros les costó más o menos. Pero ni mi madre ni ningún padre se metió por medio para presionar a mi señorita Rosa para que leyera en español y en inglés con 6 años. Porque a esa edad toca la M con la A hacen MA, pintar, bailar y, en día especiales, como mucho, ver una película sentada en el suelo.

Pero por lo visto los niños de ahora no son así. No les vale con beber Actimel, tener un ordenador en casa para hacer dibujitos y ver pelis en DVD, ahora también tienen que aprender a leer antes de los 6. A este paso se van a ir a la Universidad con 12. Y entonces los padres pedirán que empiecen a leer con 15, cuando se den cuenta que si las cosas se hacen más rápido de lo normal no se disfrutan ni la mitad.

Feliz Halloween!!!


Es lo que tiene vivir en otro país, que además de seguir celebrando como se pueda tus fiestas, también hay que celebrar las propias. Y este fin de semana vamos con la gringada padre: Halloween.

Que a mí no me puede hacer más ilusión. Años viendo series y películas yanquis dobladas al castellano (con su ¿truco o trato? y no Trick or Treat), viendo en Gónlez disfraces en pleno octubre (para no sé quién porque en Logroño se disfrazaban cuatro colgados) y obteniendo regalitos naranjas de Bombay o JB en los bares, para que por fin vaya a celebrarlo como es; disfrazada, en USA y de fiesta en fiesta.

Porque má allá del significado de miedo, espiritual y movidas varias relacionadas con lo exotérico, yo ni pienso hacer espiritismo, ni voy a ir al cementerio ni nada por el estilo. Yo lo que pretendo es reírme y pasármelo bien. Y calculo que como yo, el resto del personal que anda por aquí independientemente de la nacionalidad de su pasaporte. Esto igual estaría bien mandárselo en una carta a la Conferencia Episcopal para que deje de dar lamurga, porque esta vez si que ya han rizado el rizo con la cartita...

No es para tanto en cuanto a significado. Como todo, los gringos lo celebran a lo grande y no dejade ser una fiesta más. Los súper tienen calabazas más grandes que mi cabeza (muy grandes) desde hace semanas, los CVS tienen bolsas de caramelos y herramientas para hacer tu calabaza, las tiendas están decoradas acorde a la fecha, los bares más de lo mismo y los niños (especialmente mis niñas que llevan una semana nerviosas y disfrazándose todos los días de mosqueteras) preparan sus disfraces para los desfiles en el colegio y para disfrutar el sábado del mayor atracón de caramelos del año.

Y siempre hay lo extremo. El otro día vi en el Bed, Bath and Beyond (como la planta 8 del Corte Inglés, Hogar) unas sábanas con calabazas (digo yo que para todo el mes, por lo menos, porque encima eran caras), en el mall se abren tiendas de disfraces solo durante un par de meses y en Target (como el Alcampo) hay servilletas, virutas para tartas y galletas con forma de calabaza y fantasma.

Así que Feliz Halloween a todos, que de aquí a unos años estoy segura que celebraré en ESpaña como si fuera carnaval. Yo ya tengo mi disfraz (doy miedito...) y la fiesta. Porque como bien dice Nacho Uría (que también vive aquí), Halloween es un carnaval de otoño, una excusa más para salir de fiesta y gastar dinero. Aaaaamén.

miércoles 28 de octubre de 2009

Expectativas

Cuando estudié publicidad en la Universidad una de las cosas que más me repitieron y se me quedó es que hay que tener en cuenta las expectativas del público antes de hacer una campaña. Normalmente el personal tenemos expectativas sobre todo lo que nos pasa: expectativas sobre algo quenos vayan a decir, algún detalle de alguien, sobre qué mejoras va a hacer el tipo que votamos y, cómo no, expectativas de que el Real Madrid no haga el ridículo ante un equipo de barrio como es el Alcorcón...

Ahora, que me estoy partiendo viendo las crónicas, porque es como si un niño de 5 años escribe un libro y vende más de García Márquez, de verguenza. Así que aunque siempre he sido del Real Madrid no entiendo que pasa porbla cabeza de 11 tarugos que él que menos cobra, cobra diez veces más de lo que voy a ganar yo en toda mi vida, para no estar, por lo menos, concentrados en darle pataditas a la pelota... Pero probablemente muchas cosas y me han mandado la transcripción de alguno:

"Mierda otro gol, ¿Pero estos de amarillito canario no se supone que eran pan comido? Así el míster nos va a estar cagando durante media hora después del partido y no me va a dar tiempo de ir a Kapital a tomar algo, y si voy llegaré tarde a casa y mañana me volverá a cagar por ir de resaca. Espera, y si le doy un 1 por ciento de mi sueldo al míster? Igual se calla y me da tiempo a todo... No, mejor no, tengo que pagar el Ferrari mañana por la mañana de una sola vez porque me imagino que nos quitarán los Audis nuevos y no llevo cash para todo. Joder, ¿otro gol?, ¿estamos tontos? ¡Qué depre! Mañana voy a comprarme algo a Armani Exchange para quitarme este disgusto..."

No he visto el partido, ni lo voy a ver que con leerlo ya he tenido bastante, pero estas cosas pasan para darnos cuenta de muchas cosas:

1. Que Facebook es el rey de todo. Hay un grupo del Alcorcón que hoy ha duplicado sus fans.
2. El fútbol es imprevisible y una lección de humildad nunca está demás...
3. Quitaría 10 millones a cada uno de los que han jugado por imbéciles y los metería en la cuenta corriente de los millones que están en paro entre los que me incluyo, obvio.
4. Que probablemente esté desheredada si mi padre lee esto...

Todavía voy a volver y va a estar el Berceo en Primera...

lunes 26 de octubre de 2009

Sorry

Perdón, que me olvidé de avisar. Estamos de que no y ocupadilla. Vuelvo en nada

viernes 16 de octubre de 2009

Para el ¡Hola!

Hoy he estado en uno de esos sitios en los que si estuviera en España ni de coña estaría: una recepción en casa del embajador. Embajador y esposa, cónsul y... tachan ta chan.... Cristina e Iñaqui para servirnos. Mi trabajo de babysitter además de darme una pasta me da estas oportunidades. Llamada del padre de mis niñas: "Inés, ¿mañana a las 7 tienes plan? Es que tenemos una recepciónen la residencia del embajador y vamos los dos, es hasta las 8.30...", ok yo me quedo con las niñas, "no, no, si te lo digo porque estás invitada, tráete un vestidito y a conocer a la comuna española en Washington". What??? Y ahí que me he ido.

El primer tema, como no, vestuario. Recepción, realeza y diplomáticos. Que seré muy pija pero a estas cosas no suelo ir y aquí no tengo todas mis cosas así que una hora de pruebas con lo más elegante que tengo por aquí para evitar pasar por ninguna tienda (además de que no tenía tiempo) y elección. Un poquito de maquillaje, y a la famosa residencia.

Llegada bajo la lluvia, Guardia Civil en la puerta (que impresión volver a ver un tricornio) manita al señor embajador, su mujer, y el cónsul. Primera de la noche, nada más llegar, habla el cónsul: "¡Hombre Inés! ¿Cómo estás? ¿Qué tal te trata la vida por DC?". ¿Perdón? He visto a este hombre una vez en mi vida hace 8 meses, hablé 30 minutos con él y se acuerda de mí, y no sólo eso, de mi nombre y esta parando la fila para entrar a la fiesta por saludarme... Cien puntos para el cónsul. Yo muerta de la vergüenza...

Casa de impresión, equivalente al tamaño de todas las casas de mi bloque juntas más piscina y un patio andaluz con naranjos, un frío del carajo (7 graditos hoy en DC), mil y una personas, comida en abundancia, y un volumen de conversación tirando a alto (todos españoles, recuerdo, nos juntan y nos volvemos igual de borricos que antes de venir).

Inspección del terreno, un par de tíos buenos, algún guardia civil y un par del ejército y el resto... Nada, ni idea. Esquina de la sala, leo un mural de publicidad de Formentera mientras Alfonso habla con alguien me giro y : "Inés, te presento a...". José Ángel Abad digo yo como las pavas. "Eso es, jaja". "Encantado Inés"... Corresponsal de Antena 3 en Estados Unidos. Personaje que habla de forma peculiar, persona que me narró el 11S junto a Matías Prats en directo, persona que según me contó ayer estuvo con ZP y Obama el martes... Bueno ese. 15 min de conversación en los que hablamos de Maradona y su sutileza en la rueda de prensa y en ese tiempo aparecieron otros seis corresponsales, los de Valencia, y los de Cataluña. Intercambio de tarjetas. y aparece a lo lejos Lorenzo Milá (esto es demasiado pienso...). ¡Viva el periodismo!

Huída a saludar a mi jefe Andrés que llevaba un mes sin verle porque había estado de viaje y nuestro amigo Pablo. Risas, quiero comer y no llego, el jamón se ha terminado hace tres cuartos de hora, la gente no baja el volumen, cada vez estamos más juntos y de repente... Ahí estan, la realeza, gigantes ambos, por cierto, entran y se mezclan con el populacho (que el populacho era yo y cuatro más, el resto de manager para arriba). Ella híper delgada e hiper alta, el hiper guapo. Ok, los he visto, sigamos.

Gin tonic de Bombay con mi jefe (ya que no llegamos a la comida vamos a darle a la bebida que hace frío). Más gente nueva, cuento mi vida, me cuentan la suya, me tocan el hombro, la segunda de la noche: "¿Tú eres Inés Royo?". ¿Perdón? ¿Estoy en Logroño y no me he enterado?. Sí, la misma. "Es que una amiga mía me enseñó una foto tuya para que te contactará pero me dio vergüenza...". Ya, me caigo de culo, no puede ser... Pero es. Estudiante de la uni aquí durante este año, le cuento mi vida, me cuenta la suya, intercambio de números. Continuo.

Gin tonic con mi jefe otra vez, ya son dos, no hay más, no imaginar final con borrachera de colegueo con el cónsul. Hablo con Andrés y Pablo, risas, una tía que trabaja en el servicio de inteligencia nos cuenta su trabajo, tres caras con la boca abierta, interesante la chica, soy subnormal pienso yo. Intercambio de tarjetas. Sujeto que me presentan intenta entablar conversación (táctica española de piropo sobre mis ojos. Uuhhhh, mala, pienso, pero es majete) y tercera de la noche, toquecito en el hombro.

"Hola Inés". Hola, dos besos (bénditos dos besos, me tiré toda la noche dando uno como hacen aquí y quedando como retardada), quién coño es, sigo pensando. No digo nada, seguimos hablando, y a los 5 minutos me acuerdo. Una noche en Sesto Senso que estaba habladora... (garito latino donde todo el mundo es horrible, ponen Maná, me aso de calor pero que sigo yendo). ¡Lo que me faltaba!

Y así entre tarjetas de visita que en esa casa volaban igual que había volado el jamón ibérico en diez minutos, una cocacola más y pensamientos sobre qué hace una chica como yo en un sitio como este, llegó la tercera. Giro de cabeza y pum, mano de la Infanta en mi mano: "Encantada". ¡Joder y yo! Y en esas diez milésimas pensé en: lo que me gustaba aquí la princess cuando tenía 6 años y la veía en la tele (era la guapa...), en mi padre que trabaja en la misma empresa, en mi madre que se caería de culo si me ve con los pelos que llevaba porque había llovido, en si tenía que hacer una reverencia o no, en lo bueno que está su marido y en qué coño hago ahora. Pero siguió la ruta hasta la puerta que ya se estaba yendo.

Resumen, tras tres horas, dos gin tonics, diez tarjetas nuevas, no comer nada, tener los pies helados, saludar a personajes que solo había visto tras la pantallita de la tele y a la princesa (que aún no sé por qué leches es infanta y no princesa) concluímos que: me reí mucho, me lo pasé bien, me quedan al menos cinco años aquí para conocer a un cuarto de esa sala, odio a la gente que va a comer o a sacarse la fotito (de hecho paso verguenza ajena) y que una se siente más cómoda en otros sitios. Pero siempre hay una primera vez y después de todo no fue tan mal.

A partir de ahora podéis llamarme doña Inés, que si no se lo digo a mi amiga Cris y os destierra a todos.