Hay un canal de los 456 que tengo en la tele que durante los miércoles emite de 9pm a 4am un programa tras otro de Supernanny (igual que la de Cuatro en España sólo que está es un poco más gordita y las casas son por lo general más grandes- y más sitio para que los niños toquen las pelotas a sus padres...). Y mis chicos futboleros entre cuarto y cuarto de sus partidos me lo ponen para que aprenda. Porque desde hace dos meses soy en parte babysitter, y son dos de las horas del día que más me río con tres niñas, de 6 y 4 años y 3 meses.
El último contacto que había tenido con niños cerca fue cuando mi prima Paloma era pequeña, que yo estaba en Pamplona con lo que tampoco la disfrute mucho. Así que se me habían olvidado muchas cosas. Que los niños hablan solos, que construyen con dos sillas y una sábana un palacio, que les encanta el helado, que no se quieren bañar nunca pero luego no hay un dios que las saque del baño y que para ellas 23 años es la vejez.
Pero a mí estas dos (la pequeña todavía no habla...) me están enseñando demasiadas cosas. Para empezar palabras en inglés que no hubiera aprendido en ningún sitio: biberón, lazo, tobogán o escondite (con su Ready or not, here I go). Y luego me han hecho ver que la vida puede ser mucho más sencilla de lo que parece.
Ayer la mediana me preguntó que qué estaba escribiendo en el ordenador y le dije que un trabajo. entonces me empezó a filosofar en su Spanglish sobre lo que tengo que hacer en la vida: "Inés, listen, si tu quieres make money you have to tener a baby like my mum, and then, tener a babysitter like Lucy (la chica que está por las mañanas), and then, ir a trabajar like my mami and papa". Así que tomen nota, para hacer dinero tener hijos, contratar una niñera y luego ya trabajamos un poco.
Esta es la misma que piensa que todaslas noches duermo en España y luego voy a Washington, la que cuando se enfada conmigo le tengo que deletrear mi nombre porque me suele hacer unos carteles del orden: "No gusta Inés más"; la que me dice "sorry mucho" cuando hace algo y luego quiere que le dé chocolate o un chicle, o la que se enfada cuando me enseña palabras en chino y yo las digo mal (¡coño! con el inglés tengo more than enough...).
Y la otra un poco mayor y un poquitin más seria es la que día tras día me pregunta cuándo me voy a España para traerle pijamas de Hello Kitty y baby chorizo (el fuet de Casa Tarradellas de toda la vida que a estas niñas les encanta y aquí no hay), con la que hago los deberes y aprendo más que ella (primer grado, el otro día estuve tres horas para pensar una palabra que empezará por "se"...) y la que diseña ropa con un programa de Barbie en el ordenador qeu tiene en SU carpeta de favoritos (manda pelotas).
Así que agarraros porque si estás dos son una muestra de lo que viene por las nuevas generaciones nos encontramos con niños trilingües, que manejan el ratón de la compu mejor que yo (por no decir el DVD o la televisión por cable), que comen comida asiática y que probablemente le echen bastante jeta a la vida.
Pero por lo menos las mías también siguen siendo niñas. Y hablan solas, construyen casas con las sillas, les gusta el helado y no hay quién las saque de la bañera cuando estamos 15 minutos peleándonos para entrar...
(Sémaforo, seda, sello ... ¡no sigáis pensando!)



