
Hoy he pasado mi primer 4th July in América. Ese día en el que por todos los rincones hay algo con la banderita americana: sevilletas, gorros, camisetas, pulseras, gafas, murales, tiras, sillas, escarapelas (palabro que me enseñó mi madre hace un tiempo y que nunca había tenido oportunidad de usar); fuegos artificiales increíbles, un desfile que supera al del Cherry Blossom, gente, más gente, más gente aún...
Contra todo pronóstico fui invitada a dos fiestas, una en mitad de la nada y otra en uno de los edificios con mejores vistas de DC. Como no podía elegir, primero una y luego otra, pero resultó que en mitad de la nada sin coche es difícil salir, así que me quedé sin la segunda, y sin fuegos.
Pero he tenido un 4th July muy cool. Mucha gente con la que practicar inglés, una casa increíble, barbacoa, comida y bebida para un regimiento, música y fuegos artificiales propios. Me lo he pasado bomba. Peeeeeeeeeeeeeeeeero, en días como hoy es cuando me doy cuenta que soy muy española, y que como en casa, las fiestas, en ningún sitio.
Nosotros una vez que nos ponemos de fiesta nos ponemos en condiciones. San Fermín, una semana, San Mateo, una semana, San Isidro, una semana, Feria de Abril, una semana, más dos semanas de Rocío, otra semana de recuperación (así son los andaluces ellos). Y aquí con un día les basta. Un día completo eso sí, que para las 10 de la mañana no queda ni un alma en casa, todos viendo el desfile de marras.
Así que no tienen chupinazo. No tienen momento de "¡Viva Estados Unidos!, ¡Viva América!" en el Mall, ni 100.000 personas tirándose mierda encima, ni charanga, ni pañuelico rojo, ni nada. Aquí cada uno a su bola, empieza cuando quiere, termina cuando le da la gana y todos tan contentos en el día de la patria y la independencia.
Tampoco saben lo que es la fiesta de día y de noche. Las barbacoas arrancan a las 4 de la tarde y terminan antes de las 3 (y eso porque es fiesta, que si no a la 1am pliegan el chiringuito), así que no saben lo que es salir con la mierdita del chupinazo encima, volver a casa, enfundarse de nuevo el uniforme de guerra y salir hasta que salga el sol y empiece el encierro.
No tienen bocadillos de lomo en mitad de la borrachera, ni kalimotxo en botella de plástico, ni baños públicos portátiles, ni bares a 50ºC con 200 personas sudadas bailando Makoki, ni calles llenas de gente que bebe lo que le echen, ni negros vendiendo unos gorros de flores fosforitas horribles (a ver qué es lo más vendido este año), ni moros vendiendo rosas plástico, ni chinos vendiendo cualquier producto luminoso y/o eléctrico cuanto más rídiculo mejor, ni guiris vendiendo de todo en la puerta de las barracas (que no feria).
Ellos felices con su desfile de dos horas a pleno sol, su feria de gastronomía en el Mall, su barbacoita en casa y cuatrocientos fuegos artificiales en el Mall (espectaculares, eso sí).
Así que, de momento, me quedo con lo español. Especialmente con esa gran fiesta llamada San Fermín que arranca mañana y me voy a perder por primera vez en cinco años. Pero no me quiero rendir tan pronto, así que, aunque Spain 1- USA 0 en mi partido, les voy a dar otras dos oportunidades a los gringos: Halloween y Acción de Gracias. Pero, visto lo visto, miedito.
Para los que estáis por allá... ¡Viva San Fermín! (nunca pensé que lo iba a echar tanto de menos).

3 comentarios:
Te echaremos de menos, sobre todo en los bares en los que habrá más bombay para todos.
un beso
Toni
razón tienes Toni, pero creo que está su hermano, que no sé a quién prefiero...
Inesa te echamos de menos!
un besito
Y la hermana, y la hermana, que también ha ido. Este año lo que se lleva son las pelucas-cresta, son horribles!!! lo que les faltaba a los tíos, porque, obvio, eso sólo lo compran ellos....
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