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sábado 31 de enero de 2009

I am moving (again)



Y por octava vez en seis años me tengo que mudar. La de cambio de casa me dio igual porque mis señores padres contrataron una agencia de mudanzas y yo no moví ni un dedito. La tercera para irme a Pamplona al colegio fue muy ligth porque era todo nuevo y en la habitación del Colegio Mayor cabía yo y poco más. El cambio a piso me encantó por lo que conllevaba. El cambio de piso ya me fastidio más tras tirar botellas, cositas varias y tener que separarme de mis cuatro amigas. Pero esta, la octava, que pone fin a cinco años en Pamplona ¡¡me está tocando la moral!!

Además de quintales de ropa (quien quiera bolsos se los regalo, bien monos, por cierto) y chorradas varias que no sé qué hacen aún conmigo (un chupachus de primero, una entrada de marengo de segundo, un ticket de los toros de san fermín, acreditaciones de prensa varias, el horario del colegio.. etc, etc) tengo cinco clasificadores, 42 libros de más y tres carpetas.

Y miro atrás y en lo que me ha dado tiempo a sacarme una carrera (tampoco me he roto los huesos, que hablamos de Periodismo) no sé cómo he llegado a escribir tan bien, como he podido leer tanto libro y cómo me he examinado de algunas asignaturas que si volviera ahora a segundo me quedaría con un SP más grande que la Facultad.

Entonces dejo atrás mi inteligencia (que me estoy volviendo un poco idiota, que me lo noto), mil y un amigos, 3000 horas de clase, mi primer trabajo, mil y una cenas y salidas, y cinco años que ahora mismo no cambiaría por nada por mucho que haya estado lloviendo cuatro años y medio de esos cinco. Además me llevo conmigo entre 5 y 10 kilos (de grasa, no quiero comprobar cuántos exactamente) y experiencia, que no es poco.

¡Si al final lo voy a echar de menos!

martes 20 de enero de 2009

Yes, the boss






Y ahí estaba el colega, delante de dos millones de personas (tropecientos mil vía televisión o mail) con su traje negro, corbata roja y camisa blanca (como siempre), muriéndose de frío (-8grados en Washington DC y sin tiritar) prometiendo al mundo un cambio, a los americanos ser los mejores y a todos un planeta mejor.

Pues a mi me ha convencido pero con dos frasecitas (un castillo para quienes le hayan escrito el discurso), sin pestañear me he tragado el speech vía internet (aún queda mucho por mejorar, se me ha parado cada dos por tres) y sólo he flipado.

Este es un jefe de los que van a hacer época, tiempo al tiempo.

lunes 12 de enero de 2009

Mi tio Amancio



El día 6 leyendo La Rioja ví en las páginas de Logroño una cosa muy rara: un anuncio de las rebajas de Zara. Y me di cuenta que si mi tío Amancio que en su vida ha puesto un anuncio en ningún lado (salvo cuando salió a Bolsa y obligado) este año lo ha puesto, es que de verdad estamos en crisis.

Hasta ahora crisis arriba-abajo,en todo el rato no me había dado para nada aludida porque para mi estos meses han sido los mejores de mi vida, sueldazo y a gastar. Pero se me acaba el chollo (como en junio el de estudiante). Dentro de dos semanas finiquito (lo sabía de antemano) así que el cajero de debajo de mi casa y las de Zara de enfrente que se olviden de mí porque estoy sin un chavito.

Y en parte es culpa de ser una compradora compulsiva. Partimos de la base de que para mí Zara es como para los merengues el Bernabeu, los cinéfilos Hollywood o los locos del surf Australia. Muchos no lo entienden (ni yo a veces) pero proporcionalmente yo soy una de las mejores clientas potenciales de Amancio en cualquiera de sus versiones (excepto en Kids que sólo tienen ropa de niño). Cosa que pone, cosa que compro (y eso que este año se ha pasado un poquin con los precios...) y, aunque mi padre no lo comprenda, me lo pongo casi todo (que un error lo tiene cualquiera).

Si mi tío Amancio está poniendo anuncios es por algo, y si él, que está jubilándose y tiene más dinero que toda mi agenda teléfonica junta (si llegamos) está jodido, los demás estamos muertos. Así que menos leches y más ahorrar (y me aplico el cuento).

Eso sí, se le acabó el chollo conmigo porque en USA el tío es "marca de mediolujo" y lo que aquí vale 9 allí vale 25 y compulsiva sí, pero gilipollas lo justo.

domingo 11 de enero de 2009

Operación nevera (II)

Perdón, lo prometido es deuda... Aquí tenéis una muestra de cómo quedó la basura, los cajones del congelador (ojo la sopita de ambos y lo negro de debajo del pollo...) y mi atuendo limpiador.









miércoles 7 de enero de 2009

Operación nevera

Hoy he tenido una de esas experiencias vitales difíciles de olvidar. Tras dos semanas estupendas de vacaciones, en las que me he dedicado a dormir y estar en mi casa, volví a la calurosa Pamplona (-4 grados), con la maleta tamaño vaca, dos bolsos en la mano con las cositas que me iba dejando y neceser. Y ya desde el ascensor lo ví venir.

Un olorcito de estos que se te meten hasta en el cerebelo, que respiras y aunque te tapes traspasa tu manita y se vuelve a meter, me esperaba al otro lado de la puerta. "Si solo teníamos fruta", pensé yo. Peeeeeeeeeeeero... al abrir la puerta con miedito y dar la luz no había luz. Como si me hubiera pasado ocho veces en la vida no pensé en nada, sólo en el frigorífico y fui a por él...

Ahí estaba ante mí la selva amazónica con piña incluida (esta con pelusa), una frondosidad verde digna de cualquier arbolario se abría ante mí sin animales (quiero seguir pensando que no los ví), mientras que me daban arcadas como cuando estás mala. Según estaba sacando todo ese habitat de ahí junto al rey de la jungla que ya había creado ahí su reino, sin pensármelo dos veces y ver que el verde se había estanmpado en las bandejitas, en las hueveras (gran palabro) y en la lámpara del frigo, la bombilla se me volvió a encender: ¡Congelador!

Y ahí, sí que sí, abrí el primer cajón (pollo y lomo recordé). Pero no, ahí solo había cadáveres flotando en una estupenda sopa rosita-granate y olía a una cosa que no puedo describir, pero hubiera preferido dormir con la cabeza metida en la parte de arriba antes que eso. Después fui a hacer una visita a Roca y dejarle lo que aún no había digerido bien de la comida.

Tras bajar la basura y cagarme en todo, no me ví con fuerzas para atacar aquello así que: "Volvemos a encender y mañana congeladito seguro que huele mejor y no está esta sopita tan espesa". Ventana abierta de par en par, puerta cerrada y a planchar la oreja.

Esta mañana me he asomado a ver si el pollo y sus amigos de cajón se habían aliado y volvían a andar pero como no tenía tiempo, ni productos, me he pirado a trabajar.

Y aunque lo he intentado retrasar he tenido que enfrentarme a ello. Visita al Eroski, cargamento de lejía, una guantecitos y estropajos suaves y a por todas.

Y ahí, enfundada con botas de agua, una sudadera y una bufanda horrorosa en plan burka (con servilla en la nariz para tener doble fondo) con la música a tope como me ha recomendado Paco, me he dispuesto a ello. Primero poco a poco he limpiado cada una de las bandejas del frigo con lejía, las hueverita, los cajones, las paredes, TODO. Y cuando no quedaba otro remedio he abierto el cofre de los tesoros vivientes. He ido a llamar a Grison pero estaba comunicando así que tras vaciado, arcadita, bolsa de basura, arcadita, y raspada y arcadita, he concluido mi labor de hoy, del mes y del año.

He puesto un plato con café como he leído en internet (bicaronato no había en el súper y yo no estaa para dar vueltas) y he cerrado otra vez a cal y canto y no pienso entrar ahí otra vez hasta que venga Fiona de refuerzo.

Así que como no quiero que imaginéis solo, he hecho cuatro fotitos súper entrañables (ha llegado un momento en el que el olor ya ni me desagradaba) que os vais a tener que tragar mañana que aquí no me sube, para que veáis que no exagero nada, de verdad.

El que me vuelva a llamar princesita y pija en el próximo lustro le reenviaré esto. Porque sé de muchas que hubieran llamado al Eulen antes que entrar en faena (pero es que estoy pelada tras las Navidades...).

lunes 5 de enero de 2009

Queridos Reyes Magos...

Hace hoy tres años tuve uno de los mejores regalos de Reyes de mi vida. En un principio, me quejé porque pensé que iba a ser un tostón y al final del día acabé reventada... pero tuve que cubrir para el periódico la llegada y el día de los Reyes Magos en Logroño.

Me enteré demasiado pronto del gran secreto, con 6 años, y tampoco me dio por hacerme la loca y seguir como si no lo supiera; pero he de reconocer que hasta mayorcita es una día que me emocionaba, me ponía nerviosa y me costaba dormir. Y desde hace unos años no me pasa eso conmigo, pero sí con los niños que veo por la calle, con mis primos o con los de la piscina, que están inquietos, que todo lo comentan, que te cogen fuerte de la mano mientras con la otra agitan sus pañuelos blancos en Las Gaunas y cantan con voz entrecortada el Gloria a los Reyes Magos.

Si he de elegir un momento de este día es la llegada en helicóptero a unas Gaunas abarrotadas (ya quisiera el Logroñés...) de caras de emoción, ilusión y susto (que también los hay llorones) y la visita a Pediatría en el Hospital. Hace tres años vi a niños en pijama llorar de emoción, a niños pedir en sus cartas salir de ahí, no juguetes. Y aunque este año no he ido, me imagino que todo seguirá igual...

Es un día mágico, de ilusión, especial. Y como hace 10, 8 y 3 años he visto a esos niños por la calle haciendo lo mismo. Nada cambia, salvo que este año los Reyes están en crisis y ahora hay cientos de cámaras de fotos en vez de un par como cuando yo iba... Pero todos, aunque seas de Papa Noel com Martín, hoy hemos sonreido, recordado y visto algo que a muchos falta: inocencia e ilusión por las cosas.

Espero que os traigan muchas cosas y que sigáis siendo buenos.

domingo 4 de enero de 2009

Bye, bye, rubia


Dicen que con año nuevo, vida nueva. Y hoy leyendo el periódico he visto que se va a cumplir con una cosa simple que llevo esperando cinco años: nueva linea de autobuses entre Logroño y Pamplona (PLM, Pamplona, Logroño, Madrid).

Desde el 2004 he pasado más de 300 veces por un autobús de mi querida Estellesa. Esa empresa que se asemeja a una empresa de monopolio que hace lo que le sale de las narices con los precios, horarios y clientes porque se la sopla, como una rubia chula que se ríe del personal porque sabe que se va a salir con la suya. Simplemente porque tiene la linea llena ya que somos cientos los que estudiamos, trabajamos o van a Pamplona a cualquier gestión (generalmente, médica).

A mí me ha pasado de todo. Desde viajes interminables por pueblos de la geografía navarra que ni dios conoce (dígase la cuesta en curva de Bargota, un Sansol despoblado o un Mañeru desértico), sin autovía (mi récord estuvo un sábado a 3 horas Logroño-Pamplona con un resacón del quince y mi correspondiente regalito para las monjas nada más llegar al Colegio Mayor...), paradas por calentamiento de motor a las 7.30 en mitad de la nada, viajar con la ventana rota, no viajar porque no quedaban billetes y no nos ponían otro, y unos autobuses que creo que el Generalísimo inauguro durante la II Guerra Mundial y desde entonces.

Porque creo que podría reconocer un bus de La Estellesa solo por el olor a ambientador que intenta tapar todo lo que hay detrás pero no lo consigue, por lo bien que funcionan los reposabrazos o por la textura más que áspera de algunos asientos que te dejan sarpullido durante unos días.

Así que con algo tan simple como la unión de dos compañías estoy contenta. Pero llega tarde, tan tarde que para cuando se estrene a mí me habrán expatriado, y además no pienso volver a Pamplona nunca más.


Digo en autobús, ¡porque antes de irme me tengo que sacar el carné de conducir!
Y lo siento, pero no hay apuestas, que ya tengo un par perdidas...