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martes 30 de marzo de 2010

La teoría del verano


Me gusta abril.

En el colegio era el mes más improductivo del año. Entre vacaciones de Semana Santa, las fiestas del colegio (lo que suponía no dar dos horas de clase diarias para ensayar los bailes que de los 3 a los 18 años ofrecíamos en el patio a media ciudad... -esto para otro día, me da vergüenza ahora...) y mi cumpleaños, se me pasaba volando y no hacía mucho. En la Universidad supuso ir a la Feria de Abril o a Cuba dependiendo del año, empezaba el buen tiempo, las terrazas y tomar el solecito en Yamaguchi... Un mes que tiene 30 días pero se reducían a 12 de verdadera utilidad.

Además de mi cumpleaños, en abril y mayo, es el cumpleaños de medio universo. Y aquí va la teoría del verano que llevo un tiempo analizando con mi amiga Fiona y que voy corroborando a medida que mi lista de conocidos aumenta y me dicen su cumpleaños.

Si echamos cuentas, los nacidos en abril y mayo, fuimos creados por nuestros santos padres en una mañana-tarde-o-noche calurosa, y amorosa, de verano de julio o agosto. Así que, aunque en verano también se dan las tasas de divorcios más altas (aguanta tú a tu mujer-marido al que normalmente ves medio día, durante una quincena, en la playa, con la arenilla hasta en las orejas, el cubo, la pala y el rastrillo y, los más afortunados, con suegra incluida), también es el período en el que se colabora con la natalidad española.

Supone que nuestros padres lo pasaron bien en verano, y nuestras pobres madres se pasaron el otoño y el invierno embarazadas (con frío si hay que estar en casa no te molesta), nos parieron en abril-mayo, y nos empezaron a sacar a pasear en junio con todo el solete de verano (pero ya habían pasado unas semanas y no había peligro de abrasarnos). Así que en el fondo tener un hijo en primavera es hasta cómodo...

Al igual que en abril empieza el sol, las alergías, las terrazas, y la temporada de despedidas de solteros, para mí empieza la temporada de cumpleaños. Y más de la mitad somos tauro, que según dicen "a veces los Tauro pueden ser demasiado rígidos, argumentativos, egocentrísticos y tercos".

Perdón por ser así, pero que se hubieran aguantado nuestros padres en el calor veraniego. Por tener la comodidad estacional para el embarazo se ganaron años y años de cabezoneria (en mi caso de terca y de tamaño) y carácter. Mala suerte.

Los míos, si tengo, nacerán en invierno, mucho más calmados...

Feliz abril.

lunes 29 de marzo de 2010

Re-conocidos


Estas dos últimas semanas he tenido momentos de estos raros que solo me pasan por DC. Gracias al Seminario de la uni otra vez volví a conocer a gente interesante de estas que sólo conocía vía mail por algún favorcito o algún CV que otro, o porque había oído hablar de ellos como bueno profesionales, blablabla...

Y aunque existe Facebook y ahora mismo es súper complicado no ver a alguien antes de verlo en persona si sabes nombre y apellidos (y menos si tienes algún amigo en común), me he dado cuenta de que imaginas una cosa y luego sale otra.

Así que hace un par de jueves tuve el placer de conocer a Lorenzo Milá. Evidentemente todos sabíamos cómo es y cómo suena su voz. Yo pensaba que con esto de ser conocido iba a ser un poco sequito, pero no. Es una persona normal, muy normal, encantado de estar en DC, de pasear por la calle sin que nadie le diga nada ni le conozcan, y hasta arriba de trabajo porque entre Obama y la diferencia horaria tiene una jornada un poco extraña. Pero tuvo la desgracia de conocerme y en las dos últimas semanas me lo he encontrado dos veces de compras con toda la familia...

Y el sujeto número dos fue hace dos días. Venía el ex presidente Aznar a dar una conferencia y unas clases. Yo iba a ir al evento del miércoles pero no pude por una cosa y otra y me quedé sin verlo. Pero al final terminamos conociéndolo en Georgetown University porque quedó con nosotros antes de entrar a su clase. Puntual vino, nos saludó y se hizo varias fotitos con todos. Majete también (y todos sabemos que no es mi político preferido... y si no lo sabiáis ya os lo dejo claro) pero me sorprendieron dos cosas: lo delgado que es y que me pareció mucho mayor (que no más mayor, que está mal dicho) de lo que pensaba que era. Pero bueno es parte de la historia de España, no está mal conocer a personajes de este calibre, ¿no?

Ahora a por la Infanta, que se me está resistiendo...

jueves 25 de marzo de 2010

Cuidaros

Hay veces que me jode estar lejos. Y esta semana es una de ellas. Aunque ha sido una semana de bastantes buenas noticias por todos los lados para los que más cerca tengo y para mí, también me llegó una mala, bastante mala. Y entonces todas mis ganas de hablar desaparecen, porque no sé qué decir sin repetirme ni emocionarme, ni qué hacer, no se puede mucho más que esperar y confiar.

Así que mejor no decir nada. Aunque es algo que no puedo sacar de mi cabeza ni un minuto. Mej0r dejar claro por todas las vías que tengo (me quedaba el blog) que estoy para lo que se necesite, aunque lejos. Y que se sepa que quisiera estar más cerca, pero no puedo, y ya he enviado a mis representantes a cubrir mi hueco, en mi nombre. Y sé que lo están haciendo.

No creo que me leas estos días, pero ya lo harás.
Sé que todo irá bien, y entonces espero estar más cerca, muy cerca, para celebrarlo en cuanto se pueda.

Un beso enorme, amiga.
Un abrazo gigante.

A todos, cuídaros mucho.
Por favor.

martes 23 de marzo de 2010

¡Estoy aquí!

Pueblo, amigos, y demás familia, ¿estáis ahí? Sé que el blog no es lo que era, sé que desde aquel golpe en el coche y recopilación de frases de padres y madres no he tenido unos post muy brillantes, que últimamente no actualizo tanto y quizá muy largos para llegar al final, pero....

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡QUÉ SIGO AQUÍ!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Me parece que os estáis olvidando de mí y aquellos comentarios metiendoos conmigo han pasado a mejor vida... ¡y no me gusta!

¡A ver si voy a tener que volver!

viernes 19 de marzo de 2010

Cuadro


Ayer tuve ante mí ojos durante un ratito un cuadro digno de: opción A, película de Almodóvar; opción B, bareto mexicano; opción C, escenario de algún libro de Arturo Pérez-Reverte o Eduardo Mendoza, a su gusto.

Contexo. Tras cuatro días de seminario/congreso en la facultad, ponentes contentos, asistentes contentos y personal muerto tras una noche de Sant Patricks larga y líquida, cena en un restaurante latino de Arlington donde el mojito entra solo y se queda en tu cabeza unas horas martilleando sin parar. Nosotros, una mesa de veinte con cinco ecuatorianos, cinco venezolanos, creo, dos gringos, dos mexicanos y dos europeos (no voy a poner sólo un español que quedo en minoría, me voy a unir al italiano para esto y, sí, no suman veinte pero hay cuatro que se me escapa la procedencia y mejor no ofender). Comida, vino, mojitos y risas.

Resto del panorama a la hora de la cena: gente en sus mesas cenando algo y fumando shisha de alguna fruta, hablando sin mucho grito (esto es América, no se oye al de al lado) y escuchando medianamente buena música. Todo correcto, los contentos siguen contentos y los muertos nos ponemos contentos y nos vamos despertando.

Pero un rato después cometí el error de ir al baño y cuando salí me cambiaron el escenario sin avisar...

Sección 1. La mesa correcta, que era la mía, ya no existía. Todos de pie en la zona de la barra hablando en grupos y recibiendo a más gente que iba llegando del seminario. El resto de las mesas con gente de toda nacionalidad predominando la latina (que ya no sudaca, maldito el que invitó ese término para denominar a la gran parte de mis amigos) veía cómo el vino y la pipa de la paz hacían su efecto y, aunque todavía sentados, empieza a mover su tronco de forma extraña a ritmo de...

Sección 2, escenario. Tres tipos intentando emitir sonidos derivados de flamenco con su guitarra española y su caja flamenca. A 7.000 kilómetros de casa y tras tres meses fuera juro que aquello no sonaba ni tan mal. Pero dudo de si se podría clasificar de "decentes" fuera de territorio americano. Al margen de la camisa del cantante que no puedo ni describir.

Sección 3, barra. Varios grupitos de gente bebiendo unos tragos. Llaman mi atención dos. Un calvo alto de gafas negras que aplaude como si fuera de Sevilla. Un rubia que se había puesto la camiseta y se había olvidado su falda, o aquel vestido era de ChoniForever Shop pero sección niños. En una de las televisiones partido de basketball de la liga universitaria y cuatro tíos mirando. En el otro plasma, Real Housewives, reality show en el que mujeres cuentan su vida doméstica (mujeres que son conejitas Playboy pero tienen hijas en cuarto grado... Luego nos quejamos en España de que los Ni-nis estos son denunciables y oscenos y violan los derechos de la mujer, no habéis visto nada...).

Sección 4, pista de baile, mi preferida. Parte de los normales del garito, que casualidad pertenecían a mi mesa, hablan, ríen y bailan un poquito. Parte de los anormales del garito, que concretamente eran un maromo con camiseta de tirantes y un sombrero, y una vaca burra amiga de la de la camiseta larga que llevaba un vestido más pequeño que su colega si eso podía darse... me prostituyen el baile español. Ella mueve las caderas (o lo que se adivinaba de caderas) y los brazos cual Shakira (pero sonaba flamenco, de ahí la discordancia y mi mala ostia), mientras el maromo la observa con ojos de "te voy a comer... a besos..." y un mexicano les grita ¡ooooooole! en un tono que supera a la guitarra, la caja, y a la voz del escenario.

No hay más secciones. Imaginad lo que queráis que pasará en cada una. Yo, me fui.

domingo 14 de marzo de 2010

Spain gusta



Hace más de un año que vivo en Estados Unidos y aunque han pasado casi 13 meses hay cosas que no cambian. Y una de ellas es que España fuera de la Península gusta, y mucho.

Aunque viva aquí 25 años no me voy a quitar mi súper acento cuando hablo inglés y sobre todo me delato con mi gran pronunciación de las eses. Yo soy Inéssssss, from Essssspeinnnnnn, and I am studying Englissssssshhhhh. Y claro la gente (la cual, o se mea de risa, o les encanta) en seguida salta un "I love Spain!!! It´s my favorite country!!! The people, food, music, toros, paella, siesta, fiesta...". Y a mí me sale una sonrisa de oreja a oreja que no puedo evitar.

Así que aquí tiene gran éxito Jaleo, el restaurante español del cocinero de TVE José Andrés, Zara, que es cara, en las pantallas de los sport bar suele haber algún partido de La Liga, conocen al Barca, al Madrid, al Rey, ahora a Pau y a Marc Gasol, el encierro de San Fermín (y no entienden el por qué del running of bulls)...

Pero claro, pensando todo lo que conocen y lo que oyen con los que estamos aquí, la idea de un gringo medio será que el españolito medio nos la pasamos comiendo comida cojonuda, bebiendo vino sin parar, nos echamos la siesta, trabajamos en horario partido y al menos una vez al mes tenemos algún puente para salir de fiesta sin parar...

No sé, que sigan con esa idea, no me preocupa en absoluto. Pero como todos los que me dicen que van a ir de repente van, vamos a tener arreglada la crisis en un momentito...

Se me olvidaba, ayer me dieron la mejor defición de San Sebastián que nunca había odio "Es una ciudad con lo mejor de Francia y España pero sin el mal carácter de los gabachos...".

España 1- resto del mundo 0.

jueves 11 de marzo de 2010

No cesa


Estaba dejando pasar unos días antes de escribir este post para que no fuera fruto de mi mal humor del momento, pero tras 8 días mis ideas siguen igual, así que ahí voy. Nunca (como ya advertí hace un par de entradas) compréis un HP. Son los más bonitos por fuera, los del teclado más futuril y plateado, los de mayor memoria y los más caros. Pero a la larga son, con perdón para los que se ofendan que he recibido críticas por las palabrotas, una mierda.

Y yo me compré mi HP nada más llegar a Washington en vez del Mac que llevaba soñando un tiempo. "Inés, no seas pija, si hay otro medio bien por 300 dólares menos te lo compras, otra vez será el blanquito Mac". E Inés, que cuando llegó comenzó su proceso de maduración, dejó de mirar de reojo el Mac y se compró el HP plateadito por 300 dólares menos. ooooonnnnnkkk (póngase sonido de pato afónico) ¡Error!

Porque todo bien durante casi un año (salvo algún problema con internet cuando vivía en Crystal City, pero me planteé que era yo la del problema porque en España siempre tenía problema con las conexiones...). A veces lento, otras como tenía que ser, hasta que hace unos meses se me cayó (y la cosa se empezó a poner un poco fea) y hace unos días se murió.

Que pensé en no resucitarlo y comprarme el ansiado Mac. Pero otra vez volví a pensar "Inés, no. Sé lista, libra toda la info, arreglalo y el Mac para otra ocasión". Y así hice. Lo llevé y obtuve un "te lo miramos y te llamo mañana para ver qué tiene y qué haces con él, pero de momento te libro la información y solo tienes que pagarme 99.99 dólares por el disco duro externo para guardarla, 79.99 por el proceso y 69.99 por el diagnóstico". Primer mosqueo: ¿por qué no ponen precios redondos?, ¡lo del precio psicológico me entra por un oído y me sale por el otro!

Pagué religiosamente (pagó la American y todos sabemos quién está detrás de la American Express, gracias, otra vez) y comenzó la aventura. Me llamaron a las 8.30, estaba en el metro sin cobertura, llamaron al santo que puse como segundo número, estaba durmiendo, se cago en mi padre, habló con el tipo de la reparación, me mando un textito para avisarme y yo no llamé hasta por la tarde cuando terminé de trabajar y el tipo se había ido. Era viernes.

Aunque aquí se abre sábados y domingos el tipo en cuestión, Daivid para los amigos y todos los somos desde este momento, estaría de fiesta, y no me cogía. Así que hasta el lunes que Daivid, después de descansar alegremente todo el finde y estaba fresquito como una lechuga, me volvió a llamar a las 8 de la mañana para decirme que mi ordenador tenía más virus que una guardería. Ok. Mi respuesta en resumen: Gracias, arreglalo y cállate. Pero no era tan fácil aquello.

Daivid necesitaba unos discos de restauración del sistema que tenía que pedir a HP o traerlos de la caja de cuando compré el ordenador un año atrás. Y yo que guardo todo no tenía los discos, porque los discos nunca estuvieron en esa caja inicial, así que empezó la tortura de contactar con HP. Primero vía internet. Tras media hora intentando encontrar mi modelo (HP calculo que tiene 100 modelos diferentes con nombres y números para más diversión del cliente) y rellenando campos para que me dé error a la hora de pagar con cualquier tarjeta. Una, dos, tres, cinco, ocho, doce veces. Ya fue, no se puede. Probemos con el chat en directo.

Un asistente llamado Trevor me intenta ayudar, me entiende, yo con un mosqueo que ni me tengo, (no le insulto, el pobre Trevor no tiene culpa alguna de trabajar en una compañía mediocre, las cosas están muy mal hoy en día como para elegir), me ayuda y me lleva a la página donde yo no puedo pagar con mis tarjetas. ¡Pelotudo de Trevor, para eso no te chateo, ahí ya había llegado yo! Todo esto en dos días, hacer estas cosas sin ordenador es complicado...

Mientras, Daivid, impaciente por arreglarme mi laptop, no deja de llamar a las 8 de la mañana y cuando ya no le contesté fue vía mail, pero Daivid no se percató de que sin ordenador yo leía el mail con bastante retraso...

Quinto día, llamamos por teléfono a HP. Rezamos yo y mi inglés, tengo todo en una hoja, modelos, visa, número de serie, kit que necesito, dirección, teléfono... "For English press one, para español pulse 2". ¡A la mierda! ¡En este país ni queriendo se puede practicar inglés! Presiono dos, no está la cosa para chorradas.

Me atiende Marcos al que después de darle las buenas tardes le aviso educadamente que es la octava vez que intento conseguir el kit por tres vías diferentes, que necesito mi computadora y que estoy de mal humor, pero que no piense que soy mal educada. Marcos responde políticamente correcto (porque no me puede mandar a la mierda) y me pide los datos que durante cinco días he metido en la página de HP pero por lo visto no ha quedado claro mi nombre y mi email, y se lo repito. Me dice lo que necesito, me lo pide, me dice lo que cuesta (a estas alturas 29 dólares me dan exactamente lo mismo), me pide la tarjeta y ¡Error! "No puede pagar con tarjetas extranjeras". ¡Ah!, ¡muy bien!, ¡gracias por avisarlo online y volverme loca!

Le doy la tarjeta de aquí, mi dirección y mi código postal y error. "¿Segura que es esa su dirección postal?". Hombre, Marcos, con lo bien que ibas... "Sí, ahí vivo desde el día 26 de agosto de 2009, seguro, o por lo menos de ahí tengo llave...". "No sé, señora Inés, no me acepta la dirección". Paso lo de señora por alto y se me enciende la bombilla: "Lerdos de Bank of America que me seguirán mandando las cartas que nunca abrí a Crystal City...". "Ok, Marcos, pruebe con mi antigua dirección que es... mmm... espere... 3oo veinti algo... buff, mmmm..." (mente en blanco un ratito hasta que me acuerdo). Sí, aceptada, ya está, recibirá los discos en un par de días.

Y en un par de días los disquitos estaban en mi buzón, lo llevé a la tienda (era viernes) y hasta el martes que me mandaron un mail (¡a ver, que sin ordenador leo el mail de ciento en viento, coño!) y ya hoy he ido. He esperado 45 minutos una estupenda fila mientras delante de mí se recogían de arreglos 8 HP de 10 personas que había, he esperado otros 15 minutos a que la amable señorita me encontrara el cargador que ha perdido y me ha dado uno nuevo, he pagado lo que faltaba (bueno, la American) y me he ido con mi puñetero HP arreglado.

Y lo primero que he visto en mi mail, leído desde mi laptop a una hora correcta, ha sido una encuesta de HP para valorar sus servicios. Y entonces sí que ya me he despachado a gusto. Porque salvo el porbre Mario, o Marcos, ahora ni me acuerdo, que se ha llevado un 6, el resto de casillas se ha llevado un 0 ó un 1.

Recordarme que no vuelva hacer a caso a mi yo interior y la próxima vez que tenga que comprar un ordenador sea pija, caprichosa y todo lo que sea. Pero yo me voy a comprar un Mac como dios manda.

Yo no olvido


Hace seis años no encendía la televisión en mi casa a las 7.30 de la mañana. Me despertaba apurando las 7.45, me vestía, cogía la mochila y volaba para llegar a clase antes de que sonara el timbre de las 8 en punto para evitar quedarme en el pasillo, como acostumbraba... Así que fui a clase como un día cualquiera, corriendo y dormida.

Tampoco hace seis años se podía llevar al colegio móviles, ni iPods (no existían, o nadie tenía), así que no te enterabas de qué estaba pasando en el mundo hasta que volvías a casa a comer a las 3.

Pero hoy hace seis años que al empezar la clase de Biología a las 9, Mónica, la profesora, nos dijo que algo había pasado en Madrid, y lo dijo tan seria que pensamos que habían metido un avión en las torres Kio (todos lo habíamos visto tres años atrás en New York, ya no era una exageración pensar eso) o había un golpe de Estado, pero algo así tenía que ser.

Sonó el timbre para salir al recreo y sin preguntarnos fuimos al bar de la esquina a ver la televisión. Y la miramos, escuchamos, nos miramos, y nadie dijo nada hasta que alguien rompió el silencio con un "menudos hijos de puta" que, en un principio, todos dirigíamos a los de siempre. El resto de la mañana nadie habló en clase. Nadie decía nada que no fuera contestar a lo que se nos preguntaba.

No estaba allí, no conocía a ninguna de las 191 personas que no llegaron esa mañana a la oficina, a la universidad o al gimnasio, ni si quiera sé si situaba Atocha en un mapa antes de que sucediera todo aquello. Pero recuerdo imágenes sueltas. Vagones descarrilados y uno con un boquete enorme, un chico con un ojo del tamaño de una pelota de tenis, muchas mantas doradas tapando cadáveres en el andén, gente llorar y las manifestaciones a las que todos fuimos.

Y vuelven a mi cabeza las personas que saltaban por la ventana en el 11S, el ruido de la bomba que explotó a 100 metros de mi casa en 2001, y ahora el mismo ruido de la bomba de hace dos veranos en Noja y de la del año pasado en la Universidad.

Creo que es suficiente. Yo no me olvido. Ni los olvido.

martes 9 de marzo de 2010

Shhhhh...


Ayer estuve callada hasta las 4.30 de la tarde. Raro, raro, raro... Y es que no me cruce con nadie conocido, ni fui a la oficina, ni vi a mis roomates hasta por la noche. Así que hasta que llegué a buscar a las niñas al ice rink (los lunes patinaje artístico, ellas son así de modernas y versátiles) no me dí cuenta de que estaba afónica. Fui a decirles ¡hello! y me salió un ¡--el---o! Y las dos me miraron y se empezaron a cagar de risa.

Mientras una terminaba su clase, la otra me daba charla, y yo, a medida que iba hablando, conseguí que mi voz de Manolo fuera, primero, apareciendo, y luego, suavizando (pasamos de Manolo a Luis en una hora). Pero de vuelta a casa me quedé muda otra vez y no hablé en toda la tarde hasta el punto que la sabía número 2 de 5 años me dijo: "¿Qué te pasa, Inés? You are very quiet today...". Eso, una sabía.

Y me dí cuenta de que la realidad de la compleja vida es que hablo por los codos. Y aquí que tan sinceros son mis amigos hay veces que me dicen "Inés, cállate ya" (con la misma sinceridad con la que me llaman gorda) o yo misma me doy cuenta de que estoy hablando demasiado y digo "ya, ya me callo". Pero según estoy diciendo "ya me callo" ya tengo otras tres cosas que decir...

Perdón, pero así es la vida. Y si conocieráis a mi madre entenderiáis todo.

Gracias a los pobres que cometieron el error de llamarme a las 9 cuando pude hablar de nuevo y tuvieron que aguantar todo lo que no había hablado durante el día.

lunes 8 de marzo de 2010

Cambios


Sigo sin ordenador. Pero ya me acostumbré a tener que ir a la Universidad con una tarjeta de prestado a mirar el correo; no es novedad ya. Y entonces me he dado cuenta de que tenía un blog, que casi se me había olvidado, y que aquí si no actualizas en siete días parece que se te ha tragado la tierra...

Pero no tengo ninguna historia de estas mías, de momento, (me preocupa eso también...) y las últimas novedades se reducen a:
- Se fue la nieve (menos en los barrios pobres, como el mío, en los que quedan unas estupendas y agradables montañas de nieve blancanegragris asquerosas) y las aceras volvieron a aparecer (que feas son, por cierto, las prefería blancas).
- Se adelantó la primavera, hoy en DC lucía un estupendo sol y teníamos 55 grados (casi 14 grados de los normales) y los gringos ya me han sacado las chanclas que ya no me van a guardar hasta bien entrado noviembre, así son ellos/as...
- Llegaron los del máster de Pamplona de este año (aquel máster donde yo trabaje y me trajeron aquí y nunca más me volví). Y eso supone que yo llevo aquí un año y los bares, museos y centros lúdicofestivos estoy comprobando que conozco a las mil maravillas. De lo otro... mejor no hablamos.
- Quiero comer jamón, lo echo realmente de menos (así que el otro día fui a ver al señor Jaleo tras ver a Marc Gasol- fue el día de la patria en DC, sólo me falto ir a bailar flamenco).
Y nada más, mañana me devuelven mi HP y os detallo a fondo.
Buen arranque de semana.

miércoles 3 de marzo de 2010

MUERTE A HP

Veis este ordenador/compu/laptop/portatil????????

Bien, pues es el mio, Y ES UNA MIERDA.

Muy mono pero sigue en Best Buy esperando a que HP me haga caso.

NUNCA OS COMPREIS UN HP, NUNCA

Yo ya he avisado...

(y como estoy en la biblioteca de la uni no tengo ni interrogacion de apertura ni tildes, asi que por eso este post es tambien una mierda)