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viernes 30 de julio de 2010

Clima


Hoy empiezan las vacaciones para los de agosto, acaban para los de julio y para los que estamos en invierno no acaba ni empieza nada, sólo sigue avanzando el invierno y restamos días para que llegue la primavera.

No pensaba que esto del clima me podía afectar tanto. Cuando decidí venir a Argentina el tema de volver a empezar el invierno no fue un problema, casi ni lo pensé, hasta que después de dos semanas de calor, una en DC y otra en España, me di cuenta de que volvía a lo de siempre, a los días nublados, a ver llover y al vientecito. Pero sobre todo a que sea de noche a las 6 de la tarde.

Nada tiene que ver el invierno argentino con el americano. Me he cagado de frío dos semanas, no hay nieve que te llegue por la rodilla, y algunos días hasta sale el sol. Pero llevar desde octubre de 2009 con las mismas botas, el mismo abrigo y, en definitiva, con el mismo todo, me está empezando a cansar, igual que lo de ser del mismo color y no tener ni un pequeña marquita del bikini y ser blanca, blanca, que hasta me diviso sin las gafas las venitas de las manos.

Todo esto es sólo un llamamiento para todos los del hemisferio norte: para que me dejéis de tocar las pelotas, de mandarme fotos de la playa, de colgar fotos con fondos soleados y palmeras, de poner estatus con vuestros destinos veraniegos y de decirme ya te llegará... Porque me llegará... pero ahora mismo lo único que veo por mi ventana es el diluvio universal.

miércoles 28 de julio de 2010

Corre, Inés, corre

Hay dos cosas que me molestan mucho. Una es encontrarme a alguna chica más alta que yo (y mucho más si es más flaca) y la otra es que alguien me adelante cuando voy andando por la calle sola. Y aunque aquí me ya estoy superando la primera porque una de mis amigas es más alta, flaca y guapa que yo (no me pidáis fotos que no pienso) la segunda me sigue poniendo muy nerviosa. Así que esta mañana viniendo a la oficina en vez de caminar, por poquito no he echado a correr por un pelotudo que me ha adelantado todo canchero (chulo) en un paso de cebra.

Iba yo tan contenta y dormida con mi iPod y todo el lío, disfrutando del solecito que hoy ha salido en Buenos Aires, más temprano de lo habitual, rumbo a mi oficina, calle Juncal arriba como todos los días. Una de The Killers, una de Madona que salto (muy pronto para algo más movido), una de Aisha Duo y mientras esperaba a que un colectivo no me atropellara un pibe de unos 35 vestido de traje, sin abrigo y con otro iPod ha cometido la osadía de adelantarme.

Así que me he rebotado, he acelerado y he cambiado la música a Black Eyed Peas (camino más rápido con música movida) dispuesta a echar la carrerita de la mañana a ver quién ganaba. Él se ha cruzado de acera (aquí vereda) pero seguíamos en la misma dirección, y más o menos íbamos a la par, aunque él un poquito por delante. Pero al llegar a Montevideo a él se le ha puesto justo el semáforo en rojo y a mí en verde (¡ja!) y he cogido ventaja. Cruzada la plaza en primera posición he seguido, ahora tocaba Madona, pero se ha puesto en rojo para mí y como si tuviera retrovisor lo he visto que me volví a alcanzar y él ha sido más listo y ha podido cruzar mientras a mí el 60 me echaba todo el humo posible en la jeta.

He vuelto a acelerar, una cuadra, dos, pero no le llegaba, me ganaba por 50 metros (puto 60) y para cuando tenía una oportunidad de adelantar yo tenía que doblar la esquina y él seguía, así que a las 9.48 de esta mañana he perdido mi primera carrera en Buenos Aires.

En España y en DC nunca perdía las carreras, entre otras cosas porque por ganar solía cruzar en rojo los semáforos sin miedo a perder la vida. Pero aquí eso es imposible, porque cruzar en verde ya es bastante peligroso como para hacerlo en rojo, me juego la vida, de verdad.

Los españoles no ganamos siempre todo... Por lo menos yo...

jueves 22 de julio de 2010

El ángel

Ayer una amiga de la prima de una amiga conoció a un ángel. Un ángel de los de alitas y corona amarilla en la cabeza. Tal cual.

El tema de los after office en Buenos Aires (fiestas que comienzan temprano en los días laborables para tomar algo después de la oficina) puede verse desde dos puntos de vista: desde el aquítepillo-aquítemato (los hombres atacan a quién sea, dónde sea y cómo sea, el caso es pillar y aprovechar que el dress code les obliga a ir bien vestidos con americana y camisa) y desde el aquímecagoderisa (la gente va porque hay mucha gente, quiere salir entre semana, se ríe, baila y aguanta con el mejor humor posible a los del primer grupo).

Y ayer fuimos al after más conocido de los miércoles después de cenar en casa. Tras un par de copas y estar bailando canciones del estilo Xuxa, La Mayonesa, La Bomba del mismísimo King África, y todo el repertorio de Cristian Castro al que tuve el placer de oír ayer por primera vez en mi vida, en uno de estos hits nuevos del verano 2010, un trenecito se nos metió en el círculo, nos dispersamos por 10 segundos todas las chicas y en todo el lío la amiga de la prima de una amiga y yo nos quedamos mirando a un tío que era bastante agradable a la vista. Él nos vio y él se dirigió la amiga de la prima de una amiga (¡mierda!). Y comenzó el show:

- Chico agradable a la vista: "¿Conocés al diablo?".

- Amiga de la prima de una amiga: "Pues no, pero debes ser vos...".

- Chico agradable a la vista: "No, yo soy un ángel. Y el beso que te voy a dar no se te va a olvidar en la vida".

(Beso-morreo al estilo Iker Casillas y Sara Carbonero de 10 segundos mientras el amigo del ángel le roba el paquete de tabaco la amiga de la prima de una amiga que está a otra... Termina el beso, nos miramos todas, nos cagamos de risa)

- Amiga de la prima de una amiga dirigiéndose al ángel tras un minuto de miradas y recuperación del paquete del tabaco robado: "Ya te puedes ir".


Y no hay más. El ángel fue de canchero, pegó morreo y la amiga de la prima de una amiga que no estaba dispuesta a aguantarle mucho más le dio permiso para irse amablemente.

Yo sigo sin palabras.

Sobre todo porque con la amiga de la prima de una amiga comparto apellido.

martes 20 de julio de 2010

Feliz día


Aquí en Argentina hay día de todo: del padre, de la madre, del abuelo, del niño, de la bandera, de la patria, de la independencia, del periodista... Y hoy, 20 de julio es el día del amigo. Así que aunque no me puedo ir de cena con los amigos de siempre porque todos estáis bastante lejos, me voy a ir con los nuevos, que poco a poco me van adoptando y aguantando como el resto...

Aún así, feliz día a todos, a los amigos del blog, a mis amigas, a mis amigos de Noja, a los de DC, a los del periódico, a los del colegio, a los de la universidad, a mis mejores amigas con su chat, a mi mejor amigo, a los del trabajo, a los argentinos y a los de más allá.

Y a todos gracias por aguantarme, escribirme, y, sobre todo, gracias por estar.

viernes 16 de julio de 2010

Se abre el telo(n)...


(Antes de empezar, información para no argentinos. Telo: dícese del establecimiento denominado oficialmente como "hostal transitorio" donde los adolescentes (y no tan adolescentes) de Buenos Aires y Gran Buenos Aires realizan lo que quieren que no pueden realizar por falta de departamento o auto. Se caracterizan por su decorado con motivos pornohospitalarios, colores oscuros, y/o rojos, y su buen precio).

Lo que hace no conocer la ciudad es que puedes acabar a horas insospechadas, en sitios insospechados, con fines más insospechados aún. Pero es lo que tiene ser inmigrante, que una no se entera y queda de pelotuda (o de otra cosa).

Hace un par de días tenía que ir a una oficina a ver unas cosas del trabajo. Pedí la dirección vía chat BlackBerry (¡qué invento! Pero eso es otra cuestión) a uno de mis compañeros de la oficina, y ahí me la dio: XXX al 848. Tras consulta en Google Maps y un paseito, ahí llegué a las 10 y media de la mañana, bien vestidita, con la compu y toda la parafernalia que llevo a trabajar.

Se me hizo un poco raro tanto cartel dorado con precios, precios especiales y todo el lío, pero como aquí de repente en la casa de un parque abandonada resulta que se reúnen políticos, nunca se sabe. Así que con un poquito de desconfianza, abrí la puerta, entré. Y en vez de encontrarme un portal normal y corriente...

... me encontré con un habitáculo con moqueta roja en suelo, paredes y ventanas, fotos de chicas con lo que viene a ser delantera prominente y al descubierto, y de fondo, el himno de la alegría del mismísimo Beethoven en versión acústica como de timbre que avisa que alguien ha entrado (ante todo, cultura musical).

25 segundos ahí dentro en los que pensé: "No veo yo a mi jefe teniendo algo encubierto en un telo y que no me lo haya contado", "ya me decían Flor y Ioni de los telos y su decoración", "en cuanto pille al hijo de puta de Nico (avisador de la dirección) lo mato".

Así que cuando caí en la cuenta de dónde estaba, la hora y la música, salí echando leches a la calle, muerta de risa y vía chat BB pregunté un "¿estás seguro de la dirección? ¡Porque esto es un hostal! ¡Más bien un telo!" y la respuesta "Me vas a matar... Te dí el número de mi casa..." fue el momento en el que decidí que no lo iba a matar ese día, lo dejaré para más adelante.

Pero ya se ha enterado medio Buenos Aires que la gallega el miércoles acabó a las 11 de la mañana en un telo, sin saber qué era, puteando en español de España, cual pelotuda.

Habrá revancha.

lunes 12 de julio de 2010

Por fin


Y ahora mismo sólo me queda media voz, dolor de cabeza y una bandera de España que encontré tras mucho patear la calle Florida de arriba a abajo. Pero somos los campeones del mundo.

Me ha costado verlo lejos de casa, no dejar de acordarme de mi padre cada minuto del partido, de lo mal que lo estaría pasando y de lo fuerte que le hubiera abrazado con el gol de Iniesta. Me ha costado un poco celebrarlo con el Obelisco de fondo, lloviendo y con el abrigo, y no con la fuente Murrieta, con calor y en tirantes. Me está costando meterme a la cama porque me he dado cuenta de lo lejos que estoy y de lo que me estoy perdiendo (aunque puede que a la larga este ganando). Y tras este Mundial me he dado cuenta de que es más que probable que esté enamorada de Fernando Llorente hasta las trancas, pero nunca se lo he dicho.

Nunca pensé que el fútbol pudiera ser tan importante en mi vida (esto es culpa de mi padre también) y me hiciera reír, gritar y llorar como hoy lo he hecho. Y aunque sé que es sólo un deporte hoy me emocioné por estar viéndolo donde fuera (aunque hubiera preferido otro escenario) y por todos los mails, mensajes de texto, chat y facebook que desde que han pitado el final del partido no han dejado de llegar a mi teléfono.

Pero si no es para tanto no sé por qué sigo llorando.

¡Arriba España!

sábado 10 de julio de 2010

Gritaré


Cuando hace unas semanas mi en mi mesa apareció chocolate suizo, yo me callé todo. Cuando fuimos ganando un partido tras otro, con o sin problemas, apenas dije nada. Cuando Argentina perdió el sábado, me volví a callar por riesgo a convertirme en un alma solitaria. Pero cuando el miércoles estaba gritando gol y me mandaron callar a mí, por poco me muero...

El caso es que con pulpo hinchabolas de por medio (en serio, no me banco más al pulpo, me parece que si el pulpo es noticia en el mundo del periodismo realmente tenemos un problema...) España juega mañana la final del Mundial. A la que sabía que íbamos a llegar pero preferí callarme (como no suelo), ponerme una pulserita facha (que tampoco suelo) y gritar lo menos que pude (que nunca lo intento).

Así que como esto harta de esfuerzo sobrehumano por no hablar, joder, gritar y vacilar, mañana se acabó. Gritaré todo lo gritable, me pintaré la cara y me envolveré en una bandera, aunque muy lejos de España. Y a pesar de que lo único que me gustaría ahora es estar en mi casa para ver la final con mis señores padres como hice con las anteriores finales, me toca estar a 14.000 kilómetros con gente expatriada como yo en una ciudad en la que parece que ahora van más con los de rojo que hasta hace una semana... Y gritarán conmigo. O eso espero.

lunes 5 de julio de 2010

Llegará


Sí... voy a escribir sobre Argentina, la derrota, el gordo, la llegada, el partido y mi España querida que tanto daño me ha hecho el fin de semana. Pero es que aquí todavía están un poco tristes y no me da, si lo hago tengo riesgos de ser una excluida social por un tiempo. Y no quiero.

Mientras, vamos pensando: tenis, fútbol (de repente), ciclismo, motociclismo, F1, baloncesto... ¿no seremos un poco los tontos de la clase a los que se le dan bien los deportes y mal todo lo demás?

No sé yo...

viernes 2 de julio de 2010

Comprobado


Si voy caminando por la calle sin el iPod, ando mucho más lento que si voy escuchando música.

Si escucho música en la oficina con los auriculares puestos me pongo triste. Pero si la música es para todos me animo más y trabajo mejor.

Si escucho música desde por la mañana estoy de mejor humor y si la escucho hasta antes de meterme a dormir me quedo más tristona.

Si tengo la música mientras me ducho y/o cocino (si es que eso se da) lo hago más rápido. Pero si escucho música mientras intento estudiar algo tardo más porque me distraigo.

Si voy a un bar y me sé las canciones, me pongo contenta. Si no sé ni lo que suena (que suele ser) confirmo mi ignorancia musical.

Si escucho una canción que me recuerda a alguien o a algún momento, me emociono.

Si escucho una canción de alguien español aunque sea Antonio Carrasco, digo: "¡Éste es español!".

Si entiendo una canción en inglés pienso en mis clases en LADO en Washington y los 7 meses que fui día tras día.

Si oigo música española similar o derivados de flamenco, automáticamente mi hombro se levanta y hace un girito.

Y ahora mismo estoy cargando el ipod, escuchando música y me ha saltado una de Pitingo que tras el girito de mi hombro derecho ha sido pasada a la siguiente rápidamente.

jueves 1 de julio de 2010

1 de julio

Jefes encontrados en google images

Hoy es 1 de julio y no puedo creer que:

- No me haya quemado y pelado todavía ni una vez.

- No esté ni un poquito morena (de hecho estoy tan blanca que se me ven las venas de las manos de forma extraña...).

- No esté nerviosa porque quedan 15 días para irme a la playa.

- No haya estado en ninguna terraza sin cazadora desde hace meses, muchos.

- No tenga camisetas de tirantes y vestidos colgados en el armario.

- No me haya comido un helado ni esté bebiendo cosas muy frías.

- No haya pisado una piscina desde Crystal City.

- No sea de día a las 9 de la noche.

- No esté sacando la ropa para San Fermín.

- No tenga entradas para el Rioja, Joven y Fresco.

Vamos, que estoy en pleno invierno y es 1 de julio. Raro, muyyyyy raro. Mucho más raro de lo que pensaba esto de la atemporalidad estacional que me acabo de inventar.

Aunque más raro va a ser que haya árboles de Navidad con 40 grados a la sombra... Entonces ahí sí que estaré morena (esperemos).