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lunes 27 de septiembre de 2010

Viva a lechuga



Si tu dieta ideal sería pan, chocolate y Cocacola (ligth) y vives en Argentina, la operación bikini se complica un poco. Y yo que estoy en plena fase de volver a poner todo en su sitio me he dado cuenta de lo aburrido, triste y soso que es comer sano.

Año y medio comiendo lo que me venía en gana en este invierno perpétuo en el que me embarqué hace un año, ha dejado salir cosas que no sabía ni que podían salir y han ocultado huesos que antes estaban en su sitio y ahora están perdidos (o hundidos) vaya a saber dónde...

Así que mientras la ensalada ha pasado a ser la base de mi insulsa alimentación (y los de mi alrededor siguen zampando lo que quieren sin tenerme un poco en consideración) me he dado cuenta de lo bueno que es todo lo malo. Dónde va a parar un Havannet de chocolate relleno de dulce de leche, una media luna de grasa y un buen bollo de pan al lado de una hoja de lechuga, un alfajor de arroz inflado que parece comida de pájaro y un tecito con edulcorante... No lo sé, el caso es que los primeros engordan mucho y los segundos no, y a mí me gustan mucho los primeros, y los segundos son como una tortura china.

Es triste, muy, pero más triste es ver un short donde no sabes en qué momento de tu vida cupiste y aquello se abrochaba sin problemas, la ropa de verano que deja ver lo mejor de cada uno en su total naturalidad y mucho más los bikinis, que ahí sí que no hay escapatoria...

Todo por una primavera-verano en paz, que está llegando y yo aún ni me lo creo.

jueves 9 de septiembre de 2010

Afiches porteños

Buenos Aires es un poco gris, por mucho que se empeñen los porteños en decirme lo contrario. Y aunque Corrientes, 9 de Julio y Santa Fe estén llenos de carteles (aquí afiches) con toda la escala Pantone existente, lo que de verdad merece la pena son los carteles que en el último mes me he encontrado en sitios varios...

En este prostíbulo del año tres acertaron totalmente con su campaña de márketing...


Yo voy a empezar a ir al McDonalds de Santa Fe cuando esté Christian...



Que nadie vuelva a decir qeu los tacheros no son limpios y quieren un taxi sano y libre de microbios...



Y para demostrar que los argentinos tienen problemas con las pronunciación de la "s" y la "c" y cómo se escriben las cosas tenemos a mi vecino que corrigió a mi portero en su cartel del ascensor...


La vida porteña... que no deja de sorprenderme...

sábado 4 de septiembre de 2010

Enfadada, con Zara


Aunque por falta de guita y de material (aquí es todo o feo o pequeño, o las dos cosas) llevo unos tres meses sin apenas comprar ropa (esto no se había dado nunca en mi existencia, es algo extraordinario). Y ayer el bueno de mi tío Amancio quiso que mi racha terminara. Pero con dificultades.

Zara llevaba anunciando que iba a salir la compra online desde hace un par de meses. El día 2 de septiembre día elegido. Día 2 de septiembre 0.05 horas la que escribe echó un vistacito a la web (para algo está la ventaja del cambio horario) pero no funcionaba.

Al levantarme (tras irme de casa a las 9 porque venía el fontanero para abrirme el baño -sí, la vieja de abajo me ganó de nuevo y me dejó sin bañera dos días) fui a ducharme a casa de mis vecinas eternas y comprobé que desde Argentina se podía ver la ropa y, lo más importante, comprarla. Así que esperé, no sé cómo, a terminar lo más urgente en la oficina y justo antes de comer eché otro vistacito. En 15 minutos ya me sabía la web, y el orden de las cosas (me preocupa, en serio). Pero cuando por la noche fui a pagar mi cesta de ropa no funcionaban las tarjetas.

"Transación rechaza". Y yo y mi mal humor nos fuimos a dormir.

Esta mañana tras tres intentos, otra vez tenía que leer una y otra vez el "transación rechaza".

Pero como además de todo lo que sea soy cabezona (prohibido ningún comentario sobre el tamaño de mi cabeza, lo uso en el otro sentido), yo quería mi compra, y ahí, como una aparición estelar del cielo se ha conectado la de aquí al lado, y vía internet y con enlaces y órdenes de tallas y colores, la Enana me ha hecho el pedido en 10 minutos, lo que a mí me venía costando 2 días...

Habrá que ver cuándo llega y qué llega, pero de momento, por primera vez en mi vida, estoy enfadada con el imperio Inditex por muchas cosas. Por exportar lo feo y las tallas pequeñas a la Argentina querida donde habito, por no dejarme pagar online cuando quería, por subir los precios (se nos está subiendo la fama en la cabeza) y mantener la calidad, y por no contratarme aunque sea en programación. Porque, Amancio, se escribe TRANSACCIÓN.