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miércoles 26 de enero de 2011

Cocida


Yo que siempre me había preguntado qué sentirá la gente en el desierto cuando les viene un golpe de calor y no hay aire ni para respirar, qué sienten los que viven en climas tropicales húmedos y nada más salir de casa están sudando con la camisa empapada, qué sienten los que están ahí por los Dubais y los Abu Dabis que entre rascacielo y rascacielo se cuecen bajo esas túnicas o qué sienten los loquitos que participan en el Dakar todos los años y no pueden seguir sin beber cien mil litros de agua... estoy teniendo la suerte de dejar de preguntármelo y sentirlo.

Porque desde hace dos días los termómetros en Buenos Aires marcan más de 35, la sensación térmica (que no sé quién es el que la decide, digo yo que dependerá de la grasa corporal de cada uno) llega hasta los 43, no se puede dormir sin aire acondicionado y ducharse con agua tibia-fría es el placer del momento.

Y aquí estoy yo asada, cocida, cagada de calor, agobiada los 20 minutos que camino de mi casa a la oficina y de la oficina a casa (porque el resto bajo chorro de aire acondicionado). Y estoy EN- CAN-TA-DA. Porque me muero del calor, pero estaba harrrrrrrrrta del invierno, de mi abrigo gris, de mis botas negras, de las medias, de las bufanditas y del paraguas. Cosa que no quita para que siga mirando el calendario todos los días y siga sin creer que esté en tirantes en pleno enero...

Yo quería verano y estoy teniendo verano. Aunque no sé si quería tanto.

lunes 17 de enero de 2011

Crisis


Este fin de semana ha habido mucho sol un día y mucha lluvia otro. Así que he tenido para elegir, pero ambos dos he sufrido pequeñas crisis de edad. Que sí, que no me toca, pero las he sufrido.

Día de sol.
Primer día de piscina en año y medio. Pileta abarrotada, calor infernal, ganas de ponerme morena y todo el equipaje preparado para conseguirlo. Primer dilema, no hay cambio en la farmacia donde me acabo de comprar crema para no morir achicharrada. Me pone de muy mal humor lo de que no haya cambio. Flaco, yo no tengo la culpa de que no haya efectivo en este país, andate al banco, haz la cola y así tendrás cambio... Pero bueno, la compré (enfado de vieja).

Segundo tema, revisación (sí, aquí es revisación, no revisión) médica antes de entrar a la piscina. En mi vida me había sentido como si estuviera en un campo de concentración... Métase a la ducha, enseñe pelo, axilas y pies... ¡¡Si tuviera hongos usted se cree que estaría en la piscina!! ¡No soy boluda! Sin comentarios, estoy sana, sanísima, y me dejaron entrar. (Revisación cual vieja).

Tercera lección, aquí no hay topless (yo tampoco hago, la cosa no va por ahí) aquí lo que se lleva es tanguita en el bikini. Es lo más normal, niñas, mayores y medianas, todas llevan una braguita más bien tirando a enana a la hora de tomar el sol (y he de reconocer que mucho más mono y femenino que la bragafajasosteinboina de algunas en España). Hoy queriéndome comprar un bikini no me ha parecido tan favorecedor el tema tanguita y no he encontrado nada que no lo fuera... Así que no he gastado. (Envidia de vieja).

Día de lluvia.
Esta tarde me he arrancado mi primera cana. Blanca, brillante, muy larga. Una cana como las de Cruela de Vil en la parte blanca, como las de George Clooney, como las de las abuelitas. Me da igual que me vayan a salir otras 7 por arrancarme una, no me creo que nadie se haya puesto a contarlas, así que me arrancaré las que salgan que pelo me sobra. Tengo tal disgusto que no hay más que decir. Solo que tengo 24 años, no os olvidéis del detalle.

jueves 13 de enero de 2011

Momentos...


Hay momentos y momentos y como cada día es un mundo y pasan tantas cosas paso a resumir los "momentos" de estos últimos 7 días en los que he tenido despedidas, viajes y reincorporaciones varias.

1. Aguantar a un camarero tocapelotas en una pizzería española, de Logroño, más concretamente, y que me diga en el transcurso de 1 hora:
a) "¿No crees que la ensalada de pasta te la puedes hacer mejor en tu casa y pedir aquí algo más especial?".
b) "Marrana", tras ver un pelo que se me había caído en el plato que estaba ya perfectamente limpio y yo estaba retirando para que no se lo llevara a la cocina.

2. Caerse en el aeropuerto de Londres donde el suelo está tan limpio que te puedes ver en él. Eso, más bailarinas nuevas, más carry on del tamaño de mi cabeza igual a galletón delante de todo el mundo y levantamiento de mi cuerpo serrano, mi maleta y mi bolso con la cabeza bien alta y un "Thank you, thank you, I'm fine..." (I'm fine, las pelotas, aún me duele el costado).

3. Agujero como un green de golf en el set del estudio de fotografía de mis amigos tras hincar mi tacón. Set nuevo, blanco como el Real Madrid. Primera visita y primer estropicio del estudio que no tiene más que unos meses.

4. Ponerse un pantalón de chándal mono para el viaje eterno de avión, ir a cambiarse una hora antes de aterrizar para volverme a poner el vaquero y que no entre por la hinchazón de piernas debido a la presión... (a base de empuje entró).

5. Llegar a un Buenos Aires veraniego y húmedo, en un vuelo de Londres de 16 horas con abrigo, bufanda, guantes, americana y medias, desembarcar blanca como la leche a la vez del vuelo de Río de Janeiro donde todos van en chanclas, negros, en bermudas y algunas con el bikini puesto todavía.

6. "Tú eres Inés Royo, ¿no?"
"Sí, la misma"
"Ahhh, es que te conozco de los comentarios chorra del Facebook de mi amiga Ana".

Y sí, che... cada uno hace lo que puede...

jueves 6 de enero de 2011

Queridos fumadores...




... os quiero mucho a todos, pero ¡que os den por saco! Llevamos seis días con la ley antitabaco y llevo seis días oyendo gilipolleces de derechos de los fumadores, derechos de libertad y derechos de nada. Más tiempo llevo yo comiéndome el humo, oliendo como un cenicero cada vez que salía y dejando la ropa en la terraza porque era imposible dormir con ella en la habitación y nunca he dicho nada ni de mis derechos, ni de mis pulmones, ni leches.

En muy pocos países civilizados se puede fumar en lugares públicos, y en ninguno se ha montado tanta parafernalia como se está montando aquí. La gente acata la ley y punto. Lo mismo que hace diez años no nos poníamos el cinturón de seguridad ni de broma, dentro de unos años lo veremos tan normal.

Así que esto es lo que hay. Los que no fumamos contentos. Y los que fumáis estáis de mal humor porque os toca, porque no dejáis de oír a la impresentable de Belén Estebán and company diciendo sandeces en la televisión a favor del tabaco en horario infantil y porque reconozco que tiene que costar no poder hacer algo que haciáis siempre. Pero a mí tampoco me gustaba no poder comer chicle con las monjas y es algo que se supera con un poquito de paciencia y fuerza de voluntad.

Sé que las prohibiciones nunca son buenas. Pero si los italianos pudieron, y los argentinos pudieron, no vamos a ser menos...

Pero ya que estamos, llamamiento a la humanidad. Ahora que no huele a tabaco los olores están muy en el ambiente así que, tras la experiencia de ayer en la discoteca, a ver si sacamos más a pasear el desodorante y nos duchamos una vez al día. Porque visto lo visto, y olido lo olido, me quedan mis dudas de si todo el mundo se ducha por la mañana.

Fumadores, contáis con mi apoyo para acompañaros a la calle a daros charla al echar el piti, pero mejor si lo váis dejando.

Saludos desde mi cuarto, con el abrigo de ayer oliendo bien y con mi pelo limpio.

martes 4 de enero de 2011

Lecciones de año nuevo


El día de Nochevieja innové. Por primera vez en mi larrrrrga vida comí uvas con las campanadas, ni gominolas, ni turrón, ni leches, uvas como todo adulto que se precie. Y no lloré. Raro, porque siempre acabo llorando con mi santo padre. Pero tal y como está el percal por la patria cualquiera llora, lo que tendría es que estar dando saltos de alegría.

El baño de mujeres, ese gran sitio donde todas nos hacemos amigas y sinceramos mientras la que está dentro no sé si está meando, maquillándose, echándose un cigarro o todo a la vez, es un sitio donde se aprende. Y yo en el baño la noche de Nochevieja aprendí que de seis que ahí estábamos 2 estudiaban, 3 estaban en el paro (pero una estaba contenta porque le había cogido para un curso del INEM) y yo estaba callada como una perra, porque cualquiera decía después de ver el panorama dónde estaba viviendo y a qué me dedicaba (y me pagaban por ello). Lección número 1: no vuelvo por el momento.

Además de medio país sin trabajo ahora están todos sin poder fumar en sitios públicos. Ni parques, ni hospitales, ni bares, ni nada. Así que además del la mala gana por la falta de trabajo ahora la gente está de mal humor porque no puede fumarse un cigarrito cuando sale a tomar un café. Pues yo estoy encantada. Porque a mí lo de salir aquí a tomar algo y volver a casa como si hubiera estado en la Tabacalera me ponía de muy mala leche, porque tenía que dejar toda la ropa en la terraza, mi pelo olía a cenicero y además tosía como los viejos. Lección número 2: España no tiene trabajo pero se aproxima en costumbre a países decentes como USA (y Argentina, por su puesto).

Y aunque haya muchos cambios lo que sí que sigue igual es la fila para hacerse el DNI y el pasaporte en la comisaría de Logroño. Que haciendo cálculos a 300 personas por día, por 200 días al año, son 60000 personas, que serán más. Si somos 300.000 riojanos. ¿Somos todos imbéciles que lo perdemos más de dos veces cada 10 años? No me salen las cuentas. Pero me da igual, porque tras pagar 35 eurazos (mi santo padre, eso ya sabemos todos) tengo toda la documentación de nuevo en mi poder sin líos de madrugones, filas ni números. Citas previas y contactos. Lección 3: es bueno conocer a gente hasta en la cárcel. Donde, por cierto, no sé si les están dejando fumar. Tabaco, digo.