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jueves 19 de mayo de 2011

Españoles desperdigados


Vivir fuera de casa tiene un millón de cosas buenas, conoces mundo, conoces gente muy especial o muy rara (según cómo se mire) y en el mejor de los casos tienes un trabajo que no tendrías en tu país en años y eso compensa todo lo malo que pasas algunos días. Todas las cosas que durante los últimos dos años y medio he contado en este blog. Pero no todo es lo que Españoles por el mundo reluce.

Está claro que ver todas las semanas seis personas que viven hasta en la Conchinchina mientras estás en tú sofá de España te hace pensar "qué coño hago aquí" o "soy imbécil", yo siento lo mismo cuando veo el mismo programa desde mi sofá en Buenos Aires por el canal Internacional. Pero no todo el mundo de los que vivimos fuera estamos como el que está de jefe de un hotelazo en medio de Bali, o el que de repente se hizo de oro vendiendo departamentos de lujo en Punta del Este (Uruguay).

Estar fuera está muy bien, y está mal también. Hay días que preferirías estar en tu casa con tu madre cerca, poder comer jamón cuando quieras sin arruinarte, llamar por teléfono a una amiga sin que te cueste un riñón, ver las caras de siempre, ir al bar de siempre, ver a los hijos de tus primos no de año en año y que no te reconozcan, o poder pegarle un collejón a tu hermano cuando tarda de salir del baño.

Y esto me pasa a mí y también le pasa al surfista de Polinesia, al ingeniero de la NASA en Houston, al profesor en Kenia y a todo español por el mundo que tenga más de 3 personas a miles de kilómetros de distancia y no los pueden ver más que, en el mejor de los casos, una vez al año por Navidad. Porque tu casa, no deja de ser tu casa, tu familia, tu familia, y tus amigos, tus amigos. (Capítulo al margen para los que ya han formado su familia fuera, que de eso no puedo hablar).

Así que Españoles por el mundo es un programón que te enseña cómo vive la gente que hemos decidido estar fuera, te enseña cómo se vive en otras culturas, cómo se trabaja y qué pasa en un playa, en un poblado o en una ciudad a 20.000 kilómetros de Madrid. Pero no por eso el que lo ve en España tiene por qué sentirse tonto o sentir envidia.

Porque no estarán viviendo lejos, y les daremos envidia, pero tienen día a día lo que esas personas que salen en la televisión extrañan todas las noches. Y yo también.

miércoles 4 de mayo de 2011

Problemita mental


Tengo un problemita mental y creo que es hora de compartirlo aunque luego me arrepienta durante toda mi vida de mostrar esta parte de mi interior. En realidad solo mis amigas lo saben, creo que ni mi madre se lo puede creer porque empezó cuando me fui a vivir a Pamplona, pero acabo de ver que Belén (la que yo tengo la percepción de que es mi amiga y no la conozco de nada) es bastante parecida a mí en una cuestión básica en mi vida: mi armario. Y el orden tiene que estar cómo yo quiero, y cómo mi cabeza lleva haciéndolo desde que tengo 18 años. Paso a detallar.

Primero contar que durante 18 años compartí armario con mi hermano, medio para cada uno y una cajonera gigante para cada uno. Pero incrementó mi interés por los trapitos y la cantidad se multiplico por 10000, y el tamaño de mi hermano fue hasta la talla XL y eso se volvió impracticable. Solución: un burro gigante en mi habitación, pared a pared, que se me volcaba todas las semanas, y la dichosa cajonera. Cuando me fui a vivir a Pamplona tuve un armario bastante grande, cuando me fui con las chicas volví a tener armario fuera de la habitación y en Washington ahí sí que vi el paraíso... un armario que podía hacer footing ahí dentro... Volví a Buenos Aires y a la mierda todo...

Reglas básicas:

- En mi armario las perchas tienen que mirar todas para el mismo lado, hacia dentro. Como haya una percha para afuera y la vea desde la cama, no importa que sean las 4am, Inés se levanta a ponerla mirando para su sitio, no jueguen a mover las perchas cuando vengan a cenar a mi casa.

- Las perchas ordenadas por colores y formas. Mi gran casera me compró 12 perchas naranjas, mi querida hermana me compró 36 negras y tengo un par de madera y una gigante negra para pantalones que vienen conmigo en el portatrajes cada vez que me mudo. Orden: madera y negra gigante en los extremos, naranjas en una mitad, negras en otra mitad. Si hay libre una naranja pero la prenda es de la otra mitad, mala suerte... la prenda compartirá percha negra con otra prenda amiga, del mismo color.

- Como el actual armario es E-NA-NO sólo tienen derecho a percha los pantalones, las faldas, los vestidos, las camisas y las americanas/parkas-gabardinas. Camisetas, camis, tops, chaquetas, bufandas, polos y pijamas van dobladas cual grada popular donde haya hueco.

- Orden de la barra: pantalones en la percha gigante, faldas ordenadas por su forma, colgadas en la misma percha si tienen características similares, vaqueros, ropa variada POR COLORES, hasta mitad de la barra, y de la mitad hacia atrás todas las camisas por colores, los chalecos y americanas por colores. Vuelvan a leer que os habéis hecho un lío seguro...

- Orden de la grada popular: tres montañas (no hay sitio para más) de chaquetas, camisetas, tops y camis, por colores primero, por asiduidad de uso, segundo. Las camisetas de lycra vitales en la vida de una chica van por colores encima de la montaña de la izquierda, para que estén bien a mano.

- Pijamas y ropa del gimnasio (¿?) en una balda sin orden lógico, pensaré alguno.

- Camisetas de salir en una montaña, en otra balda, por colores.

- Cinturones en una cesta alineados, bufandas y pañuelos en dos baldas (si... tengo demasiados) doblados a la perfección.

- Medias, ejecutivos y calcetines en una cesta perfectamente alineados por colores. Desde que viví con mis tres adorables chicos roomates, no desaparecen las medias y tengo muchas.

- Ropa interior: un issue importante en mi vida. Ordenada por colores y por conjuntos. Lo he intentado muchos años, lo he intentado y no puede ser que yo lleve partes de arriba y abajo de diferentes familia o diferente color. Gilly Hicks en USA y Oysho en España son en parte responsables por ofrecerme tan buenos precios por conjuntos. Esto puede ser motivo de psicóloga, lo sé, pero yo le he puesto voluntad y es algo que nunca he conseguido y ya desisto.

- Zapatos, zapatillas detrás, zapatos de tacón en la fila del medio, bailarinas y botas que más me pongo en la fila delantera, por pares y alineados.

- Bolsos alineados en una balda, los que menos me pongo atrás, los que más delante y si se puede por colores pero nunca lo consigo. A un ladito uno encima de otro los bolsos pequeños si son de boda con cositas que se puedan romper, dígase abalorios, en su funda.

- Collares, pendientes y broches, en una caja de Tous grande. Pesan, así que de 100 creo que pasé a 10 tras la tercera mudanza de país, los señores de las aerolineas no son conscientes de la necesidad de equipaje y a algo hay que renunciar en la aduana... La almohada no va a ser... los collares son prescindibles (o eso creía...).

Todo esto es el orden general de mis cosas en la actualidad. Aquí tendré un 40% de la ropa de mi propiedad que es lo que corresponde a 46 kilos de equipaje que eran los permitidos hasta hace unos años, no sé cómo voy a hacer la próxima que me cambiaron la ley a 23kg.

Pero si algún día me instalo en un sitio y mi madre no regala mis cosas al primer gitano que pase como ya hizo el año pasado con tres armarios llenos de cosas de mis hermanas y mías, sin piedad y sin compasión (lo hizo en mi ausencia y me lo dijo 8 meses después, sino la mato), juro que la primera inversión de mi vida no va a ser un coche, ni si quiera un bolso bueno. La primera inversión que voy a hacer es un armario de pared a pared, de Ikea o de lo que sea, donde yo ponga las barras y los cajones como a mí me dé la gana, con zapatero incluido. Y si me va tan tan tan bien como sueño lo que voy a tener es un vestidor de esos que te vistes dentro.

Entonces mi problemita mental estará mucho más organizado.

domingo 1 de mayo de 2011

Porque ella lo vale...

El día de la madre se regalan flores, se regalas fotos y ropa... pero yo como estoy a tomar viento a la mía solo le puedo llamar, lloriquear porque no estoy comiendo con ella, preguntarle de donde es la camisa que lleva y hacerle una nueva recopilación de sus frases/situación preferidas aunque dentro de una hora me vaya a llamar y a decir qué cómo pongo todo esto en el blog:

- "No entiendo por qué no ponen un cortapizzas en los italianos": oración que ya no dice porque hay varios que lo han incorporado, pero es verdad que hace 5 años había que cortarla con cuchillo y se corta muy mal.

- "Os pensáis que la casa se recoge sola": siempre que le decimos que llegamos tarde por su culpa te echa en cara la mañana de domingo que lleva de limpiar y planchar mientras nosotros dormimos la mona del sábado por la noche.

- "Ayyyyy, cuídate, anda, y abrígate": prohibido toser por Skipe, si lo hace te cae esto. Me lo ha llegado a decir en enero, cuando aquí estaba a 43 grados a la sombra...

- "¿Me ves?, ¿me ves?": madre, hay que darle al botón de la camarita, sino no te veo...

- "Iros a la mierda": frasecita de indignación cuando ha habido que pronunciar un vocablo extranjero y ella lo ha hecho a su manera... :) O ha saltado una de esas frases lapidantes que solo te hacen gracia, y te ríes...

- "Chica, estás muy guapa": ya me puedo comer media Argentina que ella por la cámara nunca me dirá nada. Eso sí, cuando la veo en persona me recomienda dejar los alfajores sin ningún tipo de pudor...

- "Ya no queda nada". No importa que falten 8 meses para que vuelva a casa, ella nunca ve que falta mucho, sólo que no falta nada. Será cuestión de darme ánimos...

Así que hoy, cuando he hablado con ella me ha hecho una recopilación de algunas, porque la conversación ha sido: "Ayyyy, cuídaros anda, y ya no queda nada para que vengas".

Pues nada madre, en un mes nos vemos y hacemos compritas y hablamos las dos a la vez sin darnos turno.

Feliz día de la madre.