
Antes de llegar sabía de la pasión de los argentinos por el fútbol, más por los equipos de la liga que de la propia selección. Y ya me avisó mi sabio padre: "No vayas a un Boca-River aunque te regalen entradas, es peligroso, muy peligroso". Y yo fui a ver a Boca, no contra River, y gracias a dios fue todo bien porque ganaron a Vélez. Fui a El Monumental y tampoco pasó nada porque ganaron también. Pero ahora mismo estoy viendo la salida del partido que ha llevado a River a la B (equivalente a que el Real Madrid se fuera a Segunda en España) y de verdad no entiendo.
El miércoles en Córdoba el partido de ida ya avanzaba que algo iba a pasar. Dos encapuchados saltaron al campo a empujar a dos jugadores y decirles básicamente que le echen huevos. Bueno, ya alucinamos todos, pero pasaron el detalle porque irse al infierno era más importante en las crónicas. Se suponía que el partido de vuelta era sin público pero no se podía dejar sin verlo a los socios que llevan 80 años siendo socios de River, así que no se sancionó.
Para evitar sustos hoy había un despliego 3.000 policías de la Federal, Gendarmería, tanques con agua, a caballo, de pie (los antidisturbios de aquí) y tras empatar el partido y llevar a River a la B ha empezado dentro y fuera del estadio una batalla campal.
Según dicen ahora está ardiendo parte de la cancha por dentro, la confitería, la garita de seguridad y algo cerca de la tienda de merchandising del equipo. Hay heridos en la zona de vestuarios y las ambulancias no pueden entrar. Señores, que en este mismo estadio en un mes se juega la final de la Copa de América...
Fuera hay una batalla entre seguidores y Policía, con contenedores ardiendo, piedras, palos (que no sé de donde mierdas sacan) y quedan dentro parte de la hinchada local y los pobres 2.200 cordobeses que yo no sé todavía cómo van a llegar a su casa hoy, si llegan. Enfados, lloros, indignación por tu equipo llego a entender. Liarse a piedras con la Policía se escapa de mi intelecto, sinceramente.
Y yo hacía mucho tiempo que no estaba tan alucinada por algo, porque no me puedo creer que a 30 minutos de mi casa, en la ciudad donde vivo, esté pasando esto.
Lo primero, dar ánimos a los hinchas, incluido Martín, que aunque esté lejos sé que lo está pasando mal y tal y como se viven las cosas aquí es una putada ir a la B.
Lo segundo varios puntos que no entiendo:
1- Por qué el equipo después de irse a la B no ha tenido un poco de dignidad y ha ido, rodeado de Policías como estaban, a saludar a la afición que los lleva soportando tres torneos incluso quedando últimos, al socio o no socio que cada tarde de domingo grita sus goles y se enfada con sus derrotas como si no hubiera mañana y al argentino de River que lo está viendo por televisión a miles de kilómetros de Buenos Aires.
2- Cómo leches llevas a un niño, a tu abuelo o a tu novia a la cancha a ver un partido que puede ser el cielo o el infierno según el resultado, si a la salida ya se da por hecho que va a ser una batalla.
3- Por qué una niña de 13 años está con la cara ensangrentada en una ambulancia si lo único que ha hecho es esperar dos horas para salir de la platea y aún así ha cobrado solo por el hecho de ir a ver a su equipo.
4- ¿Cuál es la solución?
Fuera del resultado deportivo, de verdad, es algo que no entiendo. No entiendo la forma de pensar de parte de la población con la que comparto calle. No entiendo que todo se dé por hecho como normal y que nadie se sorprenda en la prensa. Pero sobre todo, no entiendo hacia donde vamos si con el fútbol se tiene esta actitud. Ni quiero entenderlo.
