lunes, 14 de abril de 2008

En los chinos

Siempre me han llamado mucho la atención los todo a 100. Una tienda llena de trastos de todo tipo que se venden a un único precio (en sus inicios, porque luego había artículos a 200, 300, 500...). Embudos, dedales, espejos, sopas de letras, perfumes (a ver quién es el guapo que se echaba ese perfume...), pincitas para el pelo, cartas y sobres con olores, flores de plástico... De todo. Pero han desaparecido.
En su lugar han venido los chinos. Y si antes había mil cosas, ahora hay mil millones; si antes estaba todo apelotonado en estanterías, ahora las cosas están en montañas hasta el techo; y si antes olía raro, ahora huele al plástico de los juguetes (y no ese olor agradable de las pelotas de plástico de playa, sino del olor desagradable de la plastilina mala), mezclado con los perfumes dichosos que se te meten hasta el fondo de la cabeza y un aroma de llevo cinco días sin ventilar pero no pasa nada.
Pero hay que reconocer que a pesar de que la decoración, el ambiente y las dimensiones de los establecimientos no son las más cómodas, son muy útiles. Lo primero, porque abren 25 horas al día incluyendo domingos (los todo a 100 castellanos los domingos no abrían porque era fiesta) y lo segundo, porque cualquier cosa que necesites está ahí aunque sea para salir del paso. Mi experiencia con una champú Fructis con etiqueta china-japonesa no fue muy buena, pero por lo menos durante unas horas el pelo lo tuve limpio...
Y como todo lo que hacen los chinos, los todo a cien (LOS CHINOS) están a la última. Se venden sudokus y kakuros (nada de cruzadas y autodefinidos), lámparas fluorescentes (para qué vender bombillitas), abalorios tranparentes y grandes (los pequeños solo te complicaban hacer una pulsera), sujetadores lilas de lo más elegantes, gomas de pelo extraultralargas... y todo lo cobran en ¡una máquina registradora con pantalla táctil y cajón antirobo con tiqué en papel satinado!
Yo creo que las ganancias las tienen invertidas en pagar a plazos la dichosa máquina registradora pero me pregunto quien será el mamonazo que descambia algo que le ha costado, como mucho 5 euros, para que los pobres dependientes les tengan que dar un tiqué con todos los datos... Esto en los todo a 100 españoles no pasaba...
Y como a pesar de todo los chinos me caen bien y sus tiendas me sacan de más de un apuro, les haremos un poquito de publicidad, porque, señores, cualquier cosa que necesiten, en los chinos.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, holita...ya he vuelto... Los chinos qué gran mundo!!. Al ladito del Real había uno lleno de gente (donde por cierto hicimos paradita para comprar flores para el pelo), bueno pues lo ví abierto a las 10 de la noche y a las 8 de la mañana seguía dándolo todo el pobre chino; eso sí, tenía todo lo pudieras necesitar para la feria: pulseras, peinetas, pendientes, collares, castañuelas, vestidos de gitana, pañoletas, zapatos, sombreros... Sólo faltaba una cosa, el chino vestido de torero. Muak

laleydelmal dijo...

Ya vemos que a Cristina no le han atrapado los rebujitos...

Yo, de los chinos, me quedo con las imagenes cristianas esas que venden con luces por detrás estilo circense-vidriera de catedral subidos en una peana dorada.Virgenes, jesucristos o la familia entera.

O las fuentes que las enchufas y sale agua y musica y pajaros.
Creo que la dejas diez minutos encendidas y es posible que te salga hasta un chino de carne y hueso.
Siempre he querido regalar uno de estos trastos, pero nunca me he decidido por la victima.

Beso!

Anónimo dijo...

Joder Inés, no me extraña que hayas tardado una semana en añadir un nuevo post. ¡¡¡Con la chapa que nos has soltado!!! Entérate, que lo que queremos es carnaza no que nos hagas disertaciones sobre los establecimientos comerciales en la era del consumismo. Esto no es el periódico en el que hay que llenar como sea el espacio asignado aunque sea sin decir nada. Aquí si tienes algo que decir, lo dices y si no, sigues callada...
(Hay que crear un poquito de polémica que si no esto es muy muermo, ¿no? y como nadie lo hace lo hago yo). Sin acritud. Besos

Anónimo dijo...

El de antes era yo, que se me ha olvidado firmar. No me escondo.

Inés Royo Oyaga dijo...

Cris,te llamo luego que tengo novedades en el frente. Sé perfectamente cual es ese chino. ahí me equipé para mi primera visita a la feria de abril, todo un mundo

Ley, jajaja, es el mejor artículo con diferencia, te regalaré uno para tu próximo cumpleaños.

César, sabía que eras tú sin firma, por eso no te preocupes. En ausencia del Terni solo me queda decirte QUE TE DEN, no lo leas que no es obligatorio.

bss

Anónimo dijo...

¡Qué carácter!

justo rodríguez dijo...

- Pues yo el otro día me quedé con ganas de tomarme una copa en el San Marcial, en fin....
Sí, una copa de esas guarras, aunque hubiera sido un chorrito de ron en la propia lata...
César, eres inconfundible, aun sin firmar.

Anónimo dijo...

Ehhh que yo sólo quiero dar un poquito de emoción a los blogs, que si no os amuermais. Pero si no os gusta, leo y no escribo nada...

Anónimo dijo...

Aquí vuelvo, que hacía mucho que no escribía. Los chinos no te sacan de todos los apuros porque realmente aún no he comprendido que les pasa a sus pilas. es hacer una foto con la cámara digital y adiós. Te quedaste otra vez sin poder hacer fotos. A mi ya me han traído algún problema que otro por esa razón. Habrá que hacer un estudio sobre qué mierda de pilas utilizan.