Desde que tengo uso de razón y yo recuerde los domingos he ido al fútbol. A ver al Berceo con mi padre desde benjamines a veteranos, la categoría era lo de menos, o al Logroñés cuando estaba en Primera, en Segunda, en Segunda B... Recuerdo pasar mucho frío, el estar al lado de mi padre toda la tarde con al bufanda hasta las orejas, mis carnés de socia en los que cada año tenía menos dientes en la foto y de repente empecé a hacerme mayor, (ascendí a juvenil y con ello el aumento de la cuota...) y, sobre todo, el ambiente del campo, los cánticos de las peñas del fondo y el kit kat que mi señor padre me compraba en los descansos en el ambigú de debajo de la grada de Preferencia en Las Gaunas (con Marisa al frente), el sonidito que anunciaba un resultado que se proyectaba en aquel marcador de bombillas en el fondo sur, Rocky anunciando a los jugadores, las vallas verdes, la canción de antes del partido (Mi tierra es la Rioja, Logroño es mi pueblooooooooo)...
Depués del partido venía lo que más me gustaba. Acompañarle al periódico a que escribiera su columna (por la que se llevó más de una vez críticas) junto con el que ahora es alcalde de la ciudad. Se llamaban Gol Norte y Gol Sur y ahí comentaban el partido, criticaban al personal o simplemente contaban algo del equipo. Yo me sentaba en una silla a su lado, le miraba, miraba el ordenador blanco y turquesa de Apple que me parecía como del futuro, y veía al resto (uno que siempre gritaba, otro que solo vacilaba, los fotógrafos enseñándo sus fotos, alguno llamando a la Conchinchina para enterarse de cómo había quedado el Bañuelos de Regional - no había móviles, ni casi internet...). A mitad de función iba a hacer una visita a la fuente que hay en las escaleras que para mí era la leche (porque no conocía la máquina de los caramelos de la planta baja).
Cuando terminaba llegaba la gran pregunta: "Inés, ¿cómo titulamos?", y yo intentaba acertar para que lo pusiera, me leía el texto y le decía. Más de una vez puso lo que le dije o algo parecido porque el título era minúsculo (el ancho de columna y como mucho dos líneas) y los lunes cuando llegaba mi padre del Banco cogía el periodico recortaba la columna y la guardaba (el título era mío, con eso valía).
Ahora hace cuatro años que dije que quería estudiar Periodismo. Mi padre lo comentó a sus compañeros del periódico y la respuesta de una fue: "¡No me jodas!" Me intentaron convencer de que no lo hiciera, que no, que mejor Medicina que era lo que siempre había pensado... Pero me di cuenta de que era lo que quería hacer y él me dejó porque sé que es lo que hubiera hecho él si hubiera podido y el día de mi licenciatura le ví contento.
Ahora hace tres años que yo me siento en la silla de delante del teclado cada fin de semana, la que decide cómo titular y la que firma (y la que se lleva los piropos de los que no están conformes con lo que pongo). El decorado ha cambiado un poco porque ya no hay rotativa, no hay una habitación llena de cables que nunca supe qué era (ni sé aún), pero la gente es la misma, su sitio también, la fuente sigue en su sitio y la visito a diario para rellenar mi botellín, y el deporte rey también es el fútbol.
Hace poco busqué la carpeta de nuestras columnas y no la encontré. Supongo que la inundación del trastero de mi casa se llevó mi carpeta con mis primeras cosas publicadas, que no firmadas. Aunque fueran dos palabras me dio rabia porque el archivo digital me las recupera pero no imprime el periódico tal y como fue.
Todas las tardes me acuerdo de aquellos momentos y pienso que sólo falta que vuelva mi padre a la redacción (que ganas sé que no le faltan). Y que no hacer caso a los que ahora son mis compañeros fue lo mejor que he hecho en mi vida.
6 comentarios:
Reconozco que cuando a mí ya me picaba el gusanillo de la profesión, solía leer a tu padre y a Tomás. Muchas veces no estaba de acuerdo con ellos, pero creo que recuperar Gol Norte y Gol Sur sería una gran idea.
Pero tampoco voy a dar yo muchas ideas que trabajo para la competencia... ;)
La habitación llena de cables si que existe, está al principio de las escaleras para bajar a la tele. Me alegro de que no estudiaras medicina, pobres enfermos!!! y así te tenemos por el peri. MUAK
- Por poco me salta una lágrima...
Hay dos palabras para resumir esta entrada: entrañable y auténtica. Supongo que Papá Royo ya era feliz con su niña Inés, pero ahora -cuando terminen estos cuatro años- lo será mucho más porque ve que llevas en la sangre el mismo veneno que él, y que encima te gusta, y mucho. Todo eso le llena de orgullo, seguro. Sólo queda decirle una cosa, gracias por todo.
- Terni, mucha gente estaba en desacuerdo con ellos. Así les iba alguna semana... pero era columna de opinión así que podían decir lo que les pareciera.
-Cris, era una movida muy rara, no sé si es lo que hay antes de la escaleras hacia la tv.
-Justo, no va a ser todo descojono... jajaja. No sé si creerme que lo hayas leído hasta el final.
-Luis, las gracias ya se las he dado en los últimos meses diete veces al día. Lo de orgulloso habrá que preguntárselo a él, jeje. y sí, me gusta mucho.
A todos, muchos besos
Muy emotivo, Inés. Beso
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