martes, 16 de febrero de 2010

A contracorriente



No hay post explicando lo del temporal porque ya lo han sacado en la televisión de España y lo habéis podido ver, pero también me gustaría hablar con Lorenzo Milá a ver qué leches ha contado porque sí, ha nevado, pero lejos de la apocalipsis que me parece mi colega ha transmitido.

No hay mucho más que decir salvo que mucha nieve, mucho frío, mucha nieve otra vez y yo en casa sin internet y sin televisión (y gracias, que en Maryland estaban sin luz).

Así que he tenido casi doce días de medio encierro (porque la verdad es que he salido todos los días a hacer algo aunque fuera andando como un pato mareado) en los que me he dado cuenta de que, al menos yo, muchas veces vamos un poco a contracorriente. Si no nieva, vaya mierda que no nieve; si nieva mucho, la puta madre cuanta nieve; si tengo mil cosas que hacer, cuando tendré un rato para estar en casa leyendo; si me tengo que quedar en casa porque hay tormenta de nieve, me aburro con tanto tiempo...

Pues eso, que en los últimos días me he leído tres libros, he visto casi la tercera temporada de West Wing (y he seguido con la piel de pollito cada vez que he escuchado la sintonía y he visto que me quiero dedicar a algo parecido a eso) y he comido como una vaca (chocolate, alfajores, té, pasta, pollo, pizza... hasta que se acabó todo) y no he bebido porque no tenía con qué acompañar mi Bombay (a palo seco me parecía ya de alcohólicos anónimos), ni Coca y no estaba la cosa como para salir a comprar.

Conclusiones y pensamientos tras días con tiempo para pensar, mirar por la ventana y aprender a saber, sin tocar, el estado de la nieve:

- No sé porqué en los últimos años no he leído más, si me encanta.
- Me gusta la nieve para dos-tres días, no más. Al cuarto la detesto.
- Una tormenta de nieve sin amigos es como un bocadillo de jamón sin Cocacola o vino, una mierda.
- Y si parte de tus amigos están en Cancún mientras tú te comes la tormenta aparece un sentimiento que creo que llaman odio.
- Tener unas botas de agua me ha salvado la vida.
- Tengo muchas cosas que aprender.
- Tengo que dejar de quejarme por todo, si nieva, nieva y me jodo. Cuando llueva pediré nieve.
- No soy tan torpe como pensaba. Solo he estado a punto de caerme tres veces en doce días. ¡Bien!
- No sé quién es el que decide qué el Gobierno se cierre semana y media. Pero no entiendo cómo se ha podido dar. Esto es USA, señores, gobiernan el mundo, no se puede cerrar el chiringuito así, como así, sin avisar (pero vemos que sí).
- Nadie ha echado la culpa del temporal ni de la mala limpieza de las calles a nadie. Si pasa esto en España Zapatero se puede ir yendo a vivir a Rusia.
- Tener amigos con internet y la bondad de compartirlo contigo no tiene precio.

Eso. Que ha estado bien pero ya, creo que es suficiente tanta mierda blanca que se va a ir de aquí en agosto.

2 comentarios:

I. J. del Pino dijo...

Ya sabes, pululando por los blogs a deshoras, termino por aquí. Veo que ahora vives en la meca de los americanos y tal vez relaciones mi apellido con algún corresponsal que lleva años allí viviendo (también tiene orígenes riojanos).
He pasado alguna temporadilla con él en Washington y la verdad, no me ha disgustado, pero hace falta pasta eh.
Un saludo y por si te sirve de consuelo, aquí también nieva, pero menos.

Anónimo dijo...

Me gusta eso de dejar de quejarse, a ver si es cierto,que eres una PRIVILEGIADA: guapa, alta, lista, simpática y tienes la mejor hermana del mundo, ¿qué quieres que encima haga sol en invierno? jajaja!!!! muack!!!