
Ayer vi en el cine El curioso caso de Benjamin Button. En resumen, un Brad Pitt que nació viejo y que murió bebé (pero a partir de los 10 años -sus 75- ya estaba bueno) que iba con el reloj hacia atrás mientras el resto iban a ritmo normal. Y... me di cuenta de que nos hacemos mayores.
Partimos de que soy la pequeña de muchos sitios, del trabajo, de mi casa, de mis amigas extras... pero también soy de las mayores en Pamplona, en la Universidad y en algunos bares que iba hace años. Así que aunque 22 está bastante bien de un plumazo repase quince años de colegio, dos de colegio mayor, cuatro de carrera y tres trabajando, 22 veranos e inviernos y todo tipo de experiencias varias.
Conclusión, que el repaso es más que positivo pero no me gusta nada la idea de hacerme mayor. El tiempo se pasa volando y aunque se disfruta a tope, o eso intento, sé que es algo que no puede detener así que esta entrada probablemente no sirva para nada (como todas las demás).
En la pelí dice: "Benjamin, no te preocupes, todos acabamos con pañales". Y es verdad, es como un círculo que hay que cerrar poco a poco.
Me consuela el pensar que cada época tendrá sus cosas buenas y malas (o eso espero).
Así que... a vivir.
3 comentarios:
Inés, yo antes también era siempre la pequeña pero llegaste tú...; puñetera joven jirafilla, menos mal que me conservo dignamente...
Tengo que ir a ver este peliculón...
MUAK
¿Me puedes explicar cómo nace con 75 años? ¿Se levanta un buen día de la tumba y empieza a rejuvenecer?
Joder, lo que daríais las mujeres por levantaros de la cama cada día más jóvenes...
100% con David, y por lo que me han contado la lógica de la película es aplastantemente absurda. Y cuando nace tiene la cabeza de un tío de 75 años y cuando muere la de un crío de 0, y cada vez se va volviendo más inexperto?
Y por lo que me han dicho tres horitas de peli no? entrañable. Más o menos como el círculo de los pañales...
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