
Mañana es el día de San Valentín, que es como el día de la madre y el del padre: un invento de El Corte Inglés. Siempre me ha parecido, y parece, una mariconada (aunque he de reconocer que cuando me han regalado algo me ha hecho ilusión), pero no entiendo a qué viene este día.
¿Pero quién leches dijo que el 14 de febrero es el día que hay que decirse todo lo que se quiere y regalarse algo? Es una fiesta comercial que llena el hueco entre Navidad y Semana Santa, que deprime al que está solo, si se lo toma algo en serio, y que arruina, y más en estos tiempos que corren, al que tiene pareja.
Pero por esta regla de tres debería existir el día del hijo, el día del abuelo (que estos si que se merecen un día) o el día de los amigos...
Pero no, prefirieron poner el día de los enamorados. Billones de corazones rojos en las pastelerías y en las perfumerías (porque solo se celebra en estos dos gremios y el citado Corte Inglés), mesitas de dos en los restaurantes (lo que al dueño le jode porque pierde dinero), velitas, besos, manitas... ¡Entrañable!
¡La madre que parió a Cupido!
5 comentarios:
¿Qué pasa? ¿El dibujo no se ha estirado un poco? En Argentina hay días para todos: abuelos, niños, amigos, etc...
Muerte a San Valentín!!!!. Felicidades a aquellas parejas tan enamoradas que se ponen los cuernos...
No me gusta, pero siempre he creido que cualquier pretexto es bello para hacer feliz al otro, sin regalos, sin grandes premios, solo con un beso. ¿Por qué esa negativa a San Valetín? Sin más..un día más para ser feliz, igual que mañana.
Hombre, cris, bonita, también hay parejas enamoradas que no se ponen los cuernos
Martín, el dibujo se estira siempre!! no hace falta que sea San Valentín. En Argentina sí que sabéis...
Cris, qué perra!! ajjajaja
Isabel, por eso, por qué darle un día si en teoría deberían ser todos los días...
Anónimo, of course!
besos
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