sábado, 15 de agosto de 2009

Alone...


Siempre he tenido un problema con la soledad. No puedo ver a alguien comiendo solo en un restaurante, ni puedo esperar tomando algo sola hasta que lleguen mis amigas, y me da una pena tremenda ver a alguien solo en el cine.

Que una vez contando esto en un bar de Pamplona porque había un tipo solo cenando, mi amiga Fiona me dijo: "Te da pena y quiza es un tío de negocios, que está aquí de paso, está forrado y no le queda otra que comer solo pero dentro de dos días estará con su mujer y sus hijos". Puede ser, pero ahí estaba solo y a mí me daban ganas de sentarme con él.

Y sé que hay gente que va sola al cine para desconectar, porque quizá lo necesitan y antes de discutir con alguien prefieren sentarse dos horas a tranquilizarse, o porque sí, porque les gusta. Pero a mí me da pena.

Y (mamá y papá, no me llaméis corriendo tras leer esto porque es pasajero) estos últimos días, aunque aquí hay mucha gente, yo me he sentido un poco sola. Y si ya tengo problemas con la soledad del resto, la mía me mata.

He vuelto a estar enferma desde el miércoles. Así que la cama se ha convertido en mi mejor amiga. Y en los últimos siete días, como todo agosto que se precie, los más cercanos se han ido. Unos para volver en unas semanas, otros para no volver porque estaban de paso, y otros no se han ido pero han llegado refuerzos con lo cual me olvido de ellos. Todo en la misma semana en la que a mí lo que me hacia falta es cualquiera cerca dándome conversación para no dormir 16 horas seguidas.

Entonces tras una como esta, es cuando me doy cuenta de que no estoy hecha para estar sola. Que iré mucho a mi bola y a mi ritmo, y bien merecido tuve el apodo de República Independiente de mi casa en mi habitación de Pamplona. Pero el caso es que al mismo tiempo necesito a la gente cerca, que no encima y pesadita, tampoco vamos a pasarnos...

Así que, amigos, aunque esté lejos de la mayoría, me acuerdo muchísimo de vosotros y también me he alegrado al escribir esto, sobre todo porque me he dado cuenta de que nunca he tenido la oportunidad de comer o cenar sola en un restaurante (aquí sí, pero antes no como que sola), ni de ir al cine sin nadie. Pero supongo que de vez en cuando tampoco es malo sentirse así, para valorar más lo que se tiene.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Royito, no te sientas sola que seguro que no lo estás y solo ha sido una mala semana. De todas formas, si esto se prolonga mucho más a la mierda los gringos y te vuelves, que si no te han sabido aprovechar nosotros sí y aquí nos íbamos a poner bastante, bastante contentos.
un abrazo enorme desde una Pamplona que parece el Sahara

Anónimo dijo...

Vuelvete y solucionado. Esta visto que nosotras te queremos mas.
Hoy ha faltado el alma de la fiesta en Navarrete, te hemos echado de menos....
besos
Ana

Anónimo dijo...

recien llegadas de Navarrete, en un estado lamentable y tras echar de menos los pasteles que tus padres nos dieron el pasado verano y a ti en plena esencia de fiesta de pueblos, Royo VUELVE YA.
BESOS
TODoS

Bia Consulting dijo...

No te preocupes que en un poquito mas de una semana vuelvo y asi volveran nuestras aventuras....

MUAK!!!!!!!!

CRIS dijo...

Esta semana empiezo a buscar vuelos ok???, es que el barco de papel igual no me vale...
Ioni, vuelve pronto por favor que la chiquilla puede dar en loca...

MUAK

Inés Royo Oyaga dijo...

Al de Pamplona decirle que siento el calor que estáis pasando... ánimo con el comienzo de curso, sed buenos con los nuevos alumnos.

Las tropas de navarrete. Mis padres me han dicho que estuvieron ayer así que gustosamente os hubieran dado pasteles este año también y más gustosamente hubiera estado yo bailando makoki para espectáculo del pueblo, pero me pillaba lejos y no qeudaban billetes de bus.

Ioni, el Muak me mata lentamente.

Enana, en ese barco me montaba, pero ya sabes que el puto chucho no me hace mucha gracia.

a todos, besos, pero de momento no me vuelvo

Martín Schmitt dijo...

Yo sí he comido solo en restaurantes, y no pasa nada. Te entiendo, pero quiero que sepas que son rachas. Aguante Royito. Un beso grande