En la oficina somos pocos, aunque cundimos mucho; y como en todo lugar de trabajo tiene que haber de todo, en la mía hay una psicóloga que practica con nosotros. Y miedito. Según ella todavía no puede analizar y establecer un diagnóstico, ni puede decir nada, pero yo sé que sabe mucho, que nos conoce más de lo que dice, y que se tiene que reír bastante. Y a mí con tres dibujitos me analizó hace unos días. Diagnóstico: histérica. Así, sin más, sin anestesia, soy una histérica. Y me lo dijo tal cual.Intentó tranquilizarme con que todos somos un poco histéricos. Pero luego oí que al otro le decía que todos somos perversos y un poco pervertidos al otro, así que ya no me creo nada. Soy histérica y punto.
Y la verdad es que es algo que ya sabía(mos). No creo que hasta el punto de ser una neurosis que me lleve a la parálisis, pero hay cositas que me ponen un poco histérica, bastante diría yo y los que están a mi alrededor. Paso a enumerar, porque con la colaboración del mundo que me rodea quizá podemos solucionarlo sin necesidad de acudir al especialista:
Primera y más importante, no soporto que la gente haga ruido ingiriendo ningún tipo de comida y/0 fluido. De unos años a esta parte he empezado a tolerar el crujir de las cosas crujientes, pero hasta ahí mis límites. Cualquier tipo de ruido, respiración o suspiro en el momento de masticar y/o tragar me pone muy nerviosa. Incluso me he llegado a levantar de la mesa y comer sola más tarde. Especial manía hacía sopas y purés absorbidos, mariscos chupados y melón saboreado con ruiditos. Importantísimo el chicle con la boca cerrada. Vital cuidado en el cine.
No puedo ver en el armario una percha mirando para cada lado. O todas mirando hacia dentro, (preferiblemente) o todas mirando hacia fuera, pero no una para Cuenca y otra para Alberite. Si las tenemos de diferentes colores y se ordenan por colores, ya sería la más feliz del universo. En Zara he llegado a ir poniendo las perchas mirando para un lado (gracias a dios las dependientas son cada vez más ordenadas y lo dejan todo perfecto); en Bershka muero.
Que los bolígrafos, esferos, biromes, o como cada cual lo llame, marcadores, rotuladores, lapiceros o pinturas que están sobre la mesa apunten hacia mi persona. No puede ser. Para la derecha, para la izquierda o para arriba, en orden o en montañas, pero ninguna punta hacia a mí, por las dudas. Cuando iba al colegio y además usaba compás era indispensable que la punta estuviera para otro lado.
Que alguien me esté contando algo, se quedé colgado a la mitad y no siga. Aquí mi madre es la fundadora y especialista en alimentar esta histeria. Versiones derivadas como la de reírse solo y no contar por qué o contar algo y decir "bueno, déjalo, otro día" se engloban en este punto.
Y la última, y no por ello la menos importantes, las faltas de ortografía graves. Veo un "Córdoba" con V, un "empecé" con Z o un "que" con K y querría matar, llamar a la RAE y regalar un diccionario a todo el mundo que lo haga. Tildes, comas y demás pasamos, que todos somos humanos y yo la primera.
Esto son histerias mías, no manías, que para eso necesito un blog aparte.
Colaboren, por favor, sobre todo con la primera, sería mucho más feliz en este mundo (y viviría más tranquilita).
5 comentarios:
yo te entiendo perfectamente no soporto q hagan ruido al comer, q respiren fuerte y q me toquen con los piessssssssssssss eso es lo q mas odio en este mundo jajaj ya sabes quien soy no????
un besazooooooooooooooo
Vale, Anita... va de familia entonces!!!!!!!
besooooo
Las de la primera clase no son rarezas, es una cuestión de educación, por no decir cerdez, que hay mucho cuto suelto por estos mundos de Dios. Con las otras a lo mejor puedes ser un poco más tolerante ¿no?
Cuidarse
Yo lo de las perchas me lo hacia mirar reina... Pero te dejaste la de ver apuntes desordenados y sin margen...
beso gin
Querida Inés:
Convendría que aclararas la neurosis de la propia psicóloga: no me creo que todos en la oficina estéis locos y ella sea la única cuerda.
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