jueves, 10 de noviembre de 2011

Cuestión de encajar


Vuelvo a casa. Este es el resumen de las decisiones, discusiones, charlas y disputas mentales que he tenido en los últimos meses con los cercanos y en mi cabeza. Como he amagado 3 ó 4 veces con volver y cada vez me iba más lejos, algunos están esperando a verme en persona para creérselo, pero la realidad de la vida es que ya tengo el billete y justo en 15 días estaré aterrizando en Madrid.

Desde que se fue enterando la gente he tenido opiniones de todos los gustos. Los que quieren que me quede porque soy parte de su vida aquí, los que me apoyan cien por cien y se irían conmigo sin pensarlo, los que no se creen que esté con ganas de pasar el sexto invierno de los últimos tres años y los que directamente me dicen que España está para el arrastre y es una cagada que lo haga. Luego está el bando de los que le da igual qué pase, que me quieren cerca.

Y justo he leído a Hernán en Orsai, un argentino en la madre patria, y entonces me he dado cuenta de que un argentino nunca va a ver del todo lo mal que está su país, ni un español va a ver lo mal que está España. Porque él declaraba que volvería a Buenos Aires mañana, está "explotado de pibes con los ojos brillosos" y "a España le esperan cuatro años de aburrimiento, de ausencia de ideas, con gente en traje tomando decisiones". Y me he quedado pensando: "¿Dónde leches estarán esos pibes?".

Pero haberlos los hay. Y en España también, sólo que todo depende de la nacionalidad de nuestros ojos. Mientras en un lado tengo 5 millones (y desde el día 25, 5.000.001) de personas sin trabajo, unos años de recuperación verdaderamente horribles y futuros cambios que a nadie le van a gustar ni un pelo, a este lado tengo un dólar que explota y que ya no se vende a los ciudadanos de a pie sin pasar un interrogatorio a los inspectores de la AFIP hasta que decidan si merezco o no los billetes verdes, una burocracia prehistórica que sólo pone trabas y más trabas a cualquier gestión (comprar una propiedad, por ejemplo) y gente que, en uno de los países con más recursos naturales del mundo, se muere de hambre a unos cientos de kilómetros de la capital.

Así que problemas y jóvenes con nuevas ideas y ganas de innovar, a mi juicio, los tengo en todos los lados, aquí y allí, en diferentes áreas y a diferentes escalas. Sólo que el encanto y cariño que uno tenga por su país hace que la parte problemas se nuble y merezca mucho más la pena la positiva. Y a mí me pasa, y aunque España esté como me han dicho "para atrás", prefiero pasar el momento feo allí que aquí. Porque yo también siento que encajo más cuando me veo con mis amigas comiéndome un pincho en la Laurel con un vinito o tomándome una copa con hielos de verdad. Es cuestión de encajar.

Entonces me he dado cuenta de que he tomado la mejor decisión del mundo (hasta que vuelva a hacer las maletas ;) ).

1 comentario:

B dijo...

Toda la suerte del mundo reina. Conociéndote, el 1 de diciembre estás revolucionando una nueva empresa. Remua.