
Este fin de semana me fui de viaje a Montevideo a conocer a la familia política. Un momentazo en la vida de toda novia que antes o después hay que pasar. Y para mi suerte fue tannnn bien que hasta me dieron ganas de quedarme allí una temporadita. Espero que mi suegra piense lo mismo...
El caso es que por primera vez en la vida de los viajes no tuve ningún percance en el transporte. Es más, fue de lujo. Paso de la frontera uruguaya, barco hasta Colonia y bus a Montevideo, ida y vuelta sin ningún susto. Un logro.
Y descubrí otro Montevideo. Cuando fui con mi hermana llovió sin parar 3 días, no pudimos ver mucho más que bares y restaurantes, así somos nosotras. Cuando fui con mis padres lucía el sol, pero cuando en una ciudad no sabes muy bien dónde está lo bueno, cuesta hacerla tuya. Sin embargo, este finde vi el Montevideo tranquilo y lindo que todo el mundo de aquí conoce.
Mi contraparte me llevó a caminar rambla para arriba y para abajo, bulevares de un lado a otro, todos los días bajo la consigna: "Ine, Montevideo es una ciudad para caminarla" (y yo creía que estaba preparada para hacer el Camino de Santiago...). Y así fue, mucho paseo y comer sin parar. Porque lo que es universal es el cebamiento que toda familia comienza a practicar cuando uno de sus miembros o miembras vive fuera una temporada superior a seis meses y vuelve al hogar. Se piensan que fuera de casa no comemos ni vamos a comer más cuando nos vayamos.
Así que entre paseo y comilona, vi cosas distintas e inusuales que me hicieron reír que paso a detallar:
- Los niños en Montevideo van a la escuela con una bata blanca y un lazo azul marino en el cuello gigante. Queda monísimo, sólo que ver a un nene de sexto con un lazo más grande que su cabeza choca. (Yo que me quejaba de mi bata azul cielo abrochada atrás que me dejaba sin aire...).
- Es obligatorio ir siempre con las luces del coche prendidas. No importa la hora. Como en Canadá. Y así se han reducido un 20% los accidentes de tráfico en la city.
- Los autobuses dan trabajo a mucha gente y, por ello, son bastante caros. Por cada bus laburan tres personas. Un chófer que conduce, un guarda que te cobra sentadito como si fuera uno más y un inspector que de vez en cuando sube para controlar que todos los pasajeros hemos pagado religiosamente nuestro boleto.
- Los taxistas, que han debido de sufrir varios sustos, han plantado una mampara en el taxi al estilo New York, se pueden negar a llevar a alguien de copiloto y te cobran por fichas, es decir el taxímetro marca 1,2, 58, 47, 27... y luego te señala en un papelito plastificado cuántos pesos equivalen a tal número (que pueden ser 230 pesos, o 1.000.000, todavía no me ha quedado claro a cuánto está, pero algo así como 1 euro= 29 pesos).
- El mate es a los uruguayos lo que la sierra a un carpintero, la extensión de su brazo. Van con el termo debajo del hombreo, la matera, el mate, la bombilla de paseo, a trabajar, de compras, en la moto, a misa, a la playa... El concepto mate es algo que analizaremos en próximas ediciones, no tengo todavía el estudio comprobado del todo sobre su sentido.
- El tema que a mí me trae loca en Latinoamérica, el de los útiles de higiene femenina aquí rompieron con todas las barreras de mi imaginación: ¡son de colores! Así que abres una cajas de tampax y los hay rosas, morados, azules, naranjas... en plástico bien brilloso.
- Y por último, los uruguayos son tan solidarios (por eso me quedé uno) que piensan en todo. Así que el cura de la parroquia a la hora de dar de comulgar empezó a recitar la carta de lo que había, incluyendo cáliz para aquellos fieles celíacos que no pueden tomar la hostia sagrada.
Es lindo conocer nuevos lugares con gente autóctona. (Como para criticar... ;) ).
6 comentarios:
Escribes unos posts tan largos, que ni me había enterado de que tenías pareja. De hecho este tampoco lo he acabado...
Hemos puesto a enfriar ya el ron, y la cocacola para cuando vengas..
Me encanta, y no le hagas ni puñetero caso a don Justo, que si el no puede leer más de tres palabras seguidas, los demás, o mejor dicho, las demás sí.
Estoy contigo Ine. Yo amo Uruguay aunque llueva, truene o relampaguee, aunque tuviera que ir en un sidecar para tomar un taxi, aunque me colocaran una banda con su bandera para ir por la calle o aunque me pongan un tampax de purpurina. Y por encima de todas las cosas amo a los uruguayos porque todavía estoy por encontrarme a alguno que no sea lindo por dentro y por fuera.
He dicho.
Yo estoy de acuerdo con Justo ... demasiado largo éste post.
Ufff qué pereza leerlo.
Y escribir esa chorrada no te da pereza?
Justito, yo sé que no me lees... pero me vale con que me esperes con el ron bien frío ;)
Anónima 1, que creo eres mi hermana mayor, la próxima vamos pero en primavera que moa más.
Anónima 2, paso.
Anónimo 3, ni bola!!!
besos a todos
(la anterior entrada era mía, pero este es un sitio de bien para hacer el idiota vía comentarios ;) )
Publicar un comentario