miércoles, 12 de octubre de 2011

Sentido común

Nunca hablo en el blog sobre mi trabajo, no porque no vea cosas graciosas, raras e increíble (que podría escribir un libro), pero les debo cierta confidencialidad a las personas a las que asesoramos. Sin embargo, hoy no importa lo que diga, porque es bueno.

He oído por activa y por pasiva a la gente quejarse de la política, de los políticos que roban, los que son corruptos, los que no hacen nada, los que hacen lo de siempre (nada)... Y sí, los hay así a montones, no hace falta más que leer los periódicos todos los días. De hecho, yo era la primera que hace unos años saltaba las 1.000 páginas de Política, la que no prestaba atención a los 7 primeros minutos del telediario. Pero por friki, porque así se dio o porque terminé trabajando en todo relacionado con ella, acabé en este lado de la barrera. Y desde entonces he podido ver que NO todos son como pensamos.

Y quizá eso es lo que me mueve a seguir trabajando en esto. No para lograr la paz y equidad mundial como si fuera una Miss Universo a punto de recibir su corona, pero sí para intentar cambiar, aunque sea desde acciones pequeñas, un poco las cosas y, en la medida de lo posible, mejorar la vida de la gente. Que la hay muy jeta, la hay con muy mala suerte y la hay que se merecen realmente una ayuda.

Y todo esto viene a que estoy de viaje, y he podido ver en vivo y en directo como uno de los intendentes a los que ayudamos de cara a las elecciones (para su reelección) ha sorteado 40 casas entre los gremios de seguridad y demases (socorristas, policía, prefectura, veteranos de Malvinas....) y he visto como una guardavidas ha llorado al ver su numerito en la bola sacada, a un veterano emocionado cuando le han dado su parcelita y a unos cuantos policías jóvenes saltar de alegría porque la semana que viene van a poder entrar a SU casa. Y me ha gustado.

Entonces he pensado, "qué grande es el intendente que ha hecho esto". Y me he dado cuenta de que no hay que hacer otra cosa más que tener sentido común y trabajar. Que parece una obviedad y tontada, pero visto lo visto no es tan fácil. Así que poco a poco desde lo que me toca, haremos lo posible para cambiarlo. Yo me quedo tranquila si, para empezar, los que más cerca tengo lo cumplen. Sobre todo uno, aunque según veo de lejos puedo estar más que tranquila de que así lo está haciendo.