sábado, 3 de diciembre de 2011

Soltando amarras

Ayer tuve una jornada de reencuentro y ruptura con mi infancia. Porque una vuelta al hogar después de casi 8 años fuera tiene eso, que quieres entrar con tus 5 maletas pero una habitación no da para más. No sé en qué momento de mi tierna adolescencia me dio por coleccionar bolsas de tiendas y etiquetas de ropa, ni cuando decidí guardar todos los pilots que usaba y gastaba o los libros de primaria, ¡qué los problema de matemáticas estaban en pesetas!... Cosas raras que me hace pensar si era una niña normal...

Vi mi primer teléfono, esa gran Alcatel One Touch Easy color verde quirófano, con antena, que podía funcionar con pilas y que tardé 1 mes en enterarme que si le daba a la flecha de abajo podía seguir leyendo y no mandar sms de dos líneas (de esto hace 11 años y medio). Me encontré una postal que le di (o no sé si llegué a dar) a mi padre para el día del padre con un poema que a mi lado Neruda una gaita gallega (madre mía... ¡qué rimas!, ¡qué cuartetos!).

Por su puesto muchas fotos, que varias no quise ni mirar porque una ha tenido años muy mona pero desearía que desaparezcan de la faz de la tierra todas las instantáneas entre los 11 y los 15 años, edad en la que vas a una boda y no saben si sentarte con los niños o con los mayores, que vas a Zara y no sabes si ir a Niñas o a Trafa... (de eso me acuerdo yo...). Y las cartas de admisión a la universidad y al colegio mayor con sus correspondientes normas (no sé en qué estaba pensando cuando dije que quería vivir ahí, una cárcel tiene más libertad).

El caso es que sobre todo, y aquí va el párrafo ñoño al que antes o después había que llegar con este tema, vi que tuve una pedazo de infancia-adolescencia, con dieces por todos los lados en el colegio (que me lo curraba mucho), con mil amigos, muchos viajes, muchos buenos recuerdos, y esporádicamente una pedrada en la cabeza importante. Porque no sólo es encontrate con cosas viejas, el tema es acordarte del momento; y ayer sólo me reía cada vez que salía algo de una caja. Vamos, que he sido muy feliz.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

y tu nos has hecho muy feliz a nosotros viéndote crecer, guapa más que guapa!!!

Anónimo dijo...

jajajaa... y lo mejor siempre está por venir!!