lunes, 26 de enero de 2015

Pensar


"Al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver "que diría Sabina. Y yo esta vez a Joaquín no le he hecho ni puñetero caso. Así que aquí estoy, en Washington DC, seis años después de mi primer desembarco, con seis años más en la espalda, dos maletas menos, el mismo frío, con una vida algo más movida y una experiencia distinta por vivir.

Entretenerme en explicar qué hago es, creo, una pérdida de tiempo. Todavía a mis amigas no les queda claro a qué me dedico más allá de "algo relacionado con la comunicación" así que no aspiro a que entiendan que hago en un programa de "competitividad y liderazgo para futuros líderes de Iberoamérica". El caso es que aquí estoy (y yo tampoco sé explicarlo muy bien, para qué mentirnos). 

En resumen tengo tres meses para disfrutar la experiencia de estudiar en Georgetown University, conocer a 37 personas nuevas de cero, vivir con ellas 24 horas al día / 7 días a la semana, aprovechar a más de 20 profesores y visitas, aprender cosas nuevas, pasármelo bien y, sobre todo, aclararme qué quiero hacer con mi vidorra más allá de mis 30 antes de los 30 que van más o menos por el buen camino.

Pero en menos de una semana, cual Gran Hermano latino (porque si aquí pusiera un par de cámaras me forro y a la mierda el liderazgo), los miedos del principio, por saber a quién vas a conocer, con quién vas a vivir, si vas a estar a la altura de las expectativas del programa, si vas a caer bien o mal o, simplemente, si has metido la ropa correcta en la maleta, ya se ven. Ocho días llevo aquí. Ocho. Y creo que puedo firmar ahora mismo quiénes van a ser líderes en sus países, quiénes no lo tenemos tan claro de momento y quienes vendrán a mi boda cuando el que duerme a mi izquierda me lo pida (no pressure). 

El caso es que aquí todo el mundo es muy listo. Y me acojonan.

Es la primera vez desde que abrí este blog en una tarde de 2008 que tengo por delante 3 meses para pensar en mí y en mis circunstancias. Sin trabajar, sin tener que ir al gimnasio (aunque debería), sin preocuparme por entregas, citas o exámenes, sin más responsabilidades que encontrarme. Tres meses.

Quizá sea mucho tiempo para algunos pero las señales están en inglés. Y todos sabemos que le bilingüismo no es una de mis virtudes.

Espero que en abril lo sea.

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