jueves, 19 de junio de 2008

Son niños... ¿o no?

Los niños son la leche. En un año en el que me he pasado las mañanas de los sábados intentándoles sacar cuatro palabras seguidas delante de la cámara para el programa de Juegos Deportivos me he dado cuenta de que los niños son la monda, nunca dejan de sorprenderme. Pero no es como antes.

Es cierto que las cosas han cambiado. Los niños de ahora no pintan en los manteles de papel de los restaurantes o le piden una libreta al camarero, juegan a la PSP o la Nintendo DS (la Game Boy gris y sus hijitos han pasado a mejor vida); no van a la piscina con una burbuja rosa de corcho con la cinta amarilla y azul, tienen manguitos aerodinámicos con luz y alerta directa al 112; no se compran unas deportivas con cámaras de aire que no servía para nada, se compran zapatillas con una lucecita roja y una rueda para patinar en vez de andar cuando estén cansados; no reciben bofetones, les dan collejitas porque pueden denunciar a sus padres; no ven Salvados por la campana, Farmacia de Guardia ni Oliver y Benji, están en el messenger o en Tuenti todo el santo día...

Además no van preguntando en los viajes cuánto queda, ni juegan a acertar el color de los coches o al puñetero veo, veo... porque tienen un dvd individual para ver películas y no dar la lata; no reciben una biblia de plata en su comunión o unos cubiertos con su nombre (qué regalo más chorra, con perdón), les regalan un mp3 ó 4, o una consola, o un portátil si tienen un tío generoso (los patines, la muñequita y las tropecientas pulseras ya no se llevan); no corrigen sus deberes en la pizarra manchándose bien de tiza porque ahora son paneles electrónicos; ni esperan impacientes las fotos de las vacaciones reveladas porque tienen cámara digital (propia) en la que se ven cómo salen, y, por su puesto, no comen dos pettie suisse de fresa de postre, en plan premio si te comes todo, porque ellos beben actimel con bifidus activos que les protege cada mañana de los agentes externos, para cuidar sus defensas...

Pues que les proteja, que les proteja la dichosa botellita, porque me da miedito pensar cómo pueden terminar mis hijos (si tengo, porque se me quitan las ganas...).

6 comentarios:

CRIS dijo...

Parece mentira que en tan pocos años hayan cambiado tanto las cosas!!, dentro de nada los niños tendrán un mando especial para apagar a los padres.
Por cierto a mí no me regalaron ni la biblia, ni los cubiertos. MUAK

Anónimo dijo...

esta reflexion tan propia me llegó en un mail...qué original eres

Inés Royo Oyaga dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Inés Royo Oyaga dijo...

Cris coño a ti te regalaron ya el portatil seguro perri

Anónimo, igual igual difícil cuando lo escribi ayer y no he leído dicho mail. Tampoco es un alarde de originalidad, la verdad. De todas formas para propio tú que no te me identificas...

Anónimo dijo...

Inés tranquila. mis hijas toman petis de dos en dos, tienen unos mangüitos de la barbie, no tendrán mp4 hasta que no lo tenga yo y pienso pedir una biblia para su comunión. Tengo que claudicar en lo me la cámara digital, con tres años les regalé una de esas que son medio de juguete para que dejasen la mía tranquila, pero no lo conseguí: la suya está apartada en un rincón y siguen cogiendo la herramienta de trabajo de su madre. Por cierto, mis hijas sólo ven dibujos de disney y de vez en cuando Oliver y Benji en uno de esos 100.000 canales que tenemos en casa, pero sigo añorando los dibujos de los sábados por la tarde... siempre me quedarán los DVDs. María F.

Inés Royo Oyaga dijo...

María, esa es la actitud. Pero el otro día estuve de comunión y había 10 niños de prototipo nuevo. Menos mal que quedan como las tuyas también... un beso