
Desde que he vuelto de Espa;a, al margen de empezar las clases y comenzar un poco con la rutina, que ya tocaba y la necesitaba, se ha metido en mis planes diarios algo muy molesto: la lluvia. Excepto tres días, las ultimas dos semanas en Washington y alrededores se ha dedicado a llover. Y como en este país es todo a lo grande, llueve a lo grande también. Truenos, rayos, diez minutos de lluvia intensa y a correr. Vamos, que las tormentas de mi Pamplona querida de los últimos 5 a;os eran chubascos al lado de esto.
Entonces me he dado cuenta de que odio que llueva. Evidentemente si una tarde lluviosa terminara en un parque calada con Brad Pitt calado dándome un beso, pues sería mi situación atmosférica preferida. Pero como la realidad es que me las paso en Cristal City viendo agua caer mientras estudio, pues lo odio.
Odio el mojarme los bajos de los pantalones y estar mojada todo el día, el fastidiar los zapatos con la lluvia porque hace tanto calor que no se pueden volver a sacar las botas, odio meter el paraguas mojado al bolso y que se me cale todo, que se me mojen las gafas con dos gotitas justo en el centro y no ver un pijo, que la vieja que pasa por mi lado y mide metro y medio me meta su umbrella en un ojo y además me cale, las baldosas flojas que toda mi vida he tenido la suerte de pisar, el charcopantano que siempre hay en los pasos de cebra...
Y al margen de lo que odio, que ya es bastante, con la lluvia mi verguenza ajena se multiplica por diez. Porque hay que ver la de chorradas que hace la gente cuando llueve. Me averguenzo cuando veo a una ejecutiva con sus chanclas rosas, a los guiris que se remangan los pantalones y tienes los calcetines blancos casi sujetos con el cinturón, los que se calan hasta el calzoncillo y están yendo a trabajar (estos no me dan vuerguenza, me dan pena porque les espera una pulmonía para los tres siguientes días)...
Pero sobre todo, lo que más verguenza/odio/no puedo soportar ni entiendo, es que cuando llueve las viejas se pongan una bolsa de supermercado (que por lo visto son las más eficientes porque no he visto a nadie con una de Zara) en la cabeza a modo de "mi pelo no se puede mejor ni un milímetro...".
Y aquí que son más listos y prácticos que nadie no lo he visto. Aquí directamente he visto a tres se;oras con un gorro de ducha de plástico en pleno Cristal City. Y en ese momento no tenía la cámara y no sentí verguenza ajena. En ese momento hubiera preferido ser ciega, porque hubiera elegido la bolsa del Mercadona antes que esos gorros que, además, les dejarían marca en la frente por la gomita. Pero bueno, tampoco las vi mucho porque tenía dos gotitas en el cristal de las gafas.
6 comentarios:
Me niego a llevar botas de agua, así que para el miércoles ya puede parar de llover... Las señoras con el gorro de ducha geniales, llevaban también chándal y tacones??. MUAK
Claro, que tú como tienes paraguas mini y lo llevas todo el día encima no has tenido que recurrir a la bolsa dle Eroski... pero ya verás como te toque...
¡¡Ojito!! Veo que lo de la bolsa en la cabeza es Typical Spanish y que allí optan más por la modalidad gorro de ducha. Siempre fueron más prácticos...
Eso sí, procura no verte en semejante situación, porque una foto de esas aquí podría acabar con tu reptuación de mujer moderna, bien vestida y respetable.
A la mona actualiza cuando te de la gana... o sigue lloviendo???
Che, ahora que tu unica lectora esta en DC no actualizas mas el blog???
MUAK.
Cris, ya viste...
anónimo, si eres tan lerdo de no llevas paraguas plegable no tengo la culpa...
David, NUNCA, lo sabes, NI PARA HACER EL TONTO...
Anónimo dos, no sé quién eres pero no he actualizado porque no tengo tiempo!!!
Ioni, muak. Tu asiduidad para la actualización también deja mucho que desear...
besos para todos
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