
Adoro el verano. El buen tiempo, las terrazas, la piscina (más aún la playa), el estar en la calle y que a las diez de la noche sea de día, salir sin abrigo, los helados... Pero hay un momento que odio desde que tengo uso de razón, que llega año tras año y en el que siempre (con 13, con 19 y con 23) pienso lo mismo: "Por qué no habré tenido la boquita cerrada durante el invierno".
El momentazo es el primer día de piscina (o de playa si hay suerte y una está en Cuba como el año pasado). Sacar los bikinis en los que no sé en qué momento del verano anterior cupo bien mi parte donde la espalda pierde su nombre, la toalla que aún huele a arena, chanclas y a lucir color (o más bien ausencia de color) en la piscina.
Y entonces una se da cuenta de varias cosas. Primero que al sol todo se ve peor: más blanca, más grande y más foca. Segundo, que siempre hay alguna lista que lleva tomando el sol desde marzo y entonces ya está negra (y eso que este año he empezado en mayo, antes que de lo normal) y a su lado pareces una bombilla fluorescente. Y tercero, dicha lista suele pesar en torno a los 50 kilos y te jode la mañana.Pero hay que hacerlo antes o después así que ni la miras.
Una vez que desembarcas, te recolocas el minibikini, te tumbas y estás en posición de dorarte, siempre: o bien suena el móvil y tienes que volver a levantarte con el segundo lucimiento de cuerpazo (en el sentido de grande, no de bueno) o bien la de al lado te pide que le des crema. Pero todo por la salud de la piel, así que un pequeño esfuerzo.
Pasa la mañana, pasa el rato, un bañito rápido, media vuelta, musiquita, un libro, media vuelta, otro baño... Así podría estar horas, y así lo estuve el domingo.
Y así llegó el segundo mejor momento del año: la primera quemada. Porque una se dio crema pero el sol de Cristal City es potente. Y esto si que ya no tiene ni puñetero gracia. Color rojo pasión cual camarón por casi todo el cuerpo, pero a trozos (cuello blanco, marca de los pendientes, estupenda marca del bikini), dolor, imposibilidad de ducharse con agua caliente, carne viva en los pliegues de los michelines (rollitos para el público argentino), dolor al sentarse, el vaquero que pica, el sujetador que te aprieta escuece, postura para dormir complicada...
Y a los dos días, es decir, hoy, el tercer momento del año: pelarse. Porque entonces ya no pareces un camarón, pareces una serpiente en plena mudanza de piel, y además de la estética, duele.
Así que consejo: crema (más de 15), paciencia (ya llegará el moreno) y ánimo (que casi todos estamos igual).
8 comentarios:
Casi todos amiga, que no todos... Eres un camarón gaditano (ja,ja). MUAK
¿Querías parecerte a Oier en Cuba el año pasado?
Yo todavía no he lucido mi 'cuerpazo' (por la cantidad de kilos acumulados durante el invierno, no por lo cuadrado que estoy) en todo su esplendor, pero tomo tus consejos de la protección.
¿Cristal City? Qué mal vives, ¿no? Mucho decías de los doctorandos...
Tranquilo amigo David, ahora mismo también se parece. Ayer me casqué cuatro horas de playa con crema protección asquerosa y hoy sufro con el resultado: cara tremendamente roja, brazos, pecho, piernas... solo se salva la espalda. La gente me mira por la calle... :S
Ya sabes amiga Smoke, this is Tenacitas time. A cuidarse. ;D
REina, cuídate! Por lo menos luego estarás morena, que estás más guapa... bso
Si quieres te paso un poco de mi moreno ciclista, que parece que soy la mitad chocolate negro y la otra mitad blanco de Milka.
Disfruta del sol, es sano
A la mierda!!!! peor que en Cuba que te caías a trozos y luego fuiste negra unos días???
Recomendación:
NUNCA hagas un viaje en moto en manga corta.
No preguntes por qué.
Cris, tú llevas al sol desde febrero, tú no cuentas, el resto de los mortales uq eno tenemos terraza como tú estamos blancos a estas alturas del año
David, como Oier en cuba es poco... vives como quieres y ánimo para tu primer día
Txiribi!!! tenacitas time!!! ni aún estando a 7000 kilómetros de distancia dejamos de quemarnos juntos, jajaj
Anónimo, morena ahora, pero he pasado una semana golosita.
Luisgui el moreno ciclista está genial pero lo de estar a trozos no me mola mucho
Anónimo dos, me cuido me cuido, ya estoy mejor
Avellana, tarde, hice un viaje a Villoslada en Cameros en la moto del gran Enrique del Río en pleno agosto con un jersey de pico a las 9 de la mañana y a las 2 de la tarde la vuelta, y el pico del jersey estuvo conmigo todo agosto. Entrañable.
bss a todos
Publicar un comentario