martes, 3 de noviembre de 2009

Dear sister...


Hoy me he acordado de muchas cosas, simples, chorradas o días sin nada especial. De cuando me llevabas al Cortés con tus amigas a tomar Cocacola y un Phoskito, cuando os vestiáis para salir en Nochevieja en el Buenos Aires y yo no veía el momento de que me llegará el turno de salir, la compra de uno de los vestidos en Única (una tienda con dos millones de vestidos para elegir), cuando me ayudabas en casa de la abuela con matemáticas de Tercero de la ESO que aún no sé cómo entendí, cuando te regalé hace hoy años en esa casa el disco de Eros Ramazzoti que aún no sé cómo lo pagué...

Cuando te llamaba al Colegio Mayor a Pamplona porque no había móviles (quién me iba a decir que luego viviría yo ahí), el Atos azul denominado el coche de la alegría, y tu Peugot que tuviste que vender al irte a Madrid que se convirtió en el coche de la alegría II. Mi viaje a Madrid una semana en pleno agosto para verte, cuando vinistéis Anita y tú a la inauguración del Polideportivo del colegio...

El día que viniste a rescatarme de la Policía, y por su puesto el día que hubo que ir a ver a papá porque nos salió mal... Las noches de Reyes que no me dormía y el día que se murió el abuelo que dormía menos, que viniste a mi cama. El día que te metiste a mi cama pedo tras perder el bolso un lunes a las 7 de la mañana mientras mamá nos traía la ropa planchada después de unos premios de la radio.

Cuando me enseñaste a jugar al Continental (¡no sé para qué porque luego nunca queriáis jugar conmigo!), el día que me llevaste a ver Titanic a los Golem y el día que te fuiste de viaje de estudios a París y se te olvidó el pasaporte, y los Levi's y la camiseta que me trajiste de tu viaje a New York.

Las tarjetas de un payaso pixelado que me imprías con nuestro primer ordenador hace mil años, los inventarios con pizza del Telepizza de la tienda de móviles y el día que la abuela me regaló mi primer teléfono, verde fosforito.


Las cenas con tus amigos a las que me llevabas cuando estaba sola, el día de tu licenciatura y el de la mía... Tu casa prestada y vueltas en la Laurel antes de salir por ahí...


La boda de Ana y nuestro pequeño pedo desde antes de la misa, sesiones de peluquería con Dimas en las que no te callas ni con el secador puesto y aquel día en Noja en el que llegué a las 7 de la mañana a la habitación y estabas viendo un documental de avestruces (y lo demás ya sabes como sigue que esto es un blog digno y serio...).


Los días que te lloraba por los exámenes, los viajes al Berceo, los vermús en el Ritz y las copas en la Estación.


Una vez que te operaron del dedo tuerto y te lo dejaron peor, tus albóndigas que me repiten y tus lágrimas el día que me venía a Washington.

El día que te conté que me había echado novio, y los días que te cuento cosas desde que estoy aquí...

Porque, sister, aunque sea a través de la cámara de Skipe en el fondo parece que no me he ido.
Y en menos de dos meses acabarás hasta el gorro de mí.


Por todo esto y lo que queda (que seguiremos en nuestra línea, seguro):

Gracias y Feliz Cumpleaños.

2 comentarios:

Nacho Uría dijo...

Entranable, Ines (estos computers sin nuestra amada letra enhe es lo que tienen)

Anónimo dijo...

Gracias mi amor!!!!!!!