
Ayer volví a tener 10 años por un momento. Uno de mis compañeros de oficina que vive a la vuelta de la esquina me invitó a cenar, yo ponía la cerveza. Así que cuando llegó la hora fui a uno de los cuatrocientos súper de barrio-chinos que hay en mi manzana para comprar un par de botellas de cerveza. Y aquí, para mi suerte, sigue existiendo las cosas de 1 litro y de vidrio, que saben mucho más buenas. Elegí, fui a pagar, y el chico me dijo "uy, pero vos tenés que pagar el vidrio o elegir otras que no son retornables". Y yo retrocedí en el tiempo...
Y me vi con el uniforme del colegio, con el polo blanco la mitad por fuera, con una media subida y otra a medias, con los cuellos para arriba, los zapatos a medio abrochar y el pelo aún húmedo de la piscina, yendo de una carrera entre problema y problema de química (por hacerle un favor a mi señor padre), a Juan, el tendero de Vara de Rey (el súper de mi barrio), con dos botellas de vidrio de La Casera para que me las cambiara por dos llenas y a darle, creo que eran, 250 pesetas.
Porque lo del vidrio retornable que aquí sigue existiendo con tanta normalidad, para mí eran cosas del pasado, exactamente de mediados de los 90. Y pensándolo bien probablemente sea mucho más ecológico, pero también un coñazo (para eso están los contenedores que pienso reclamar a Macri antes de irme de aquí).
Igual que reconozco que me he quedado más de dos días esperando a que las puertas de mi ascensor se abrieran, cuando son de las que o la abro yo o me puedo quedar allí la eternidad, o alucinando al ver un pueblo costero argentino que se considera top y para mí fue más bien un parque con casas de madera aunque tuvieran una tienda Havanna...
Pero Argentina es así. Y por eso es un país especial. Aunque tiene cosas que yo llevaba sin ver o hacer desde hace quince años y otras ni siquiera existen, ni las plantean poner, a la par tienen la mejor televisión por cable del mundo, la mejor comida del mundo junto con la española, y la gente que más dulce (aunque puteando todo el tiempo) habla del mundo.
Y yo estoy encantada de volver atrás en el tiempo pero sin uniforme.
2 comentarios:
Si que te ponías bien el uniforme reina... Eso sí, los deberes siempre impecables dispuestos a ser copiados por media clase...
Besazo!
jajajaj, qué perro... lo de los deberes te ha delatado amigo... Pero lo bien que hacías tú los de inglés para que yo te los comparara??? ;) (así me fue luego en USA...)
Beso grande!
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