miércoles, 2 de junio de 2010

No residente


Ayer estuve en España, dentro de mi barrio. El Consulado de tu país fuera de tu país es como entrar al país, hay Policía Nacional de la nuestra, algunos no dicen ché, ni buen día (aunque la mayoría sí) y como todo consulado que se precie, hay que esperar (incluido el gringo que aquí son igual que todos).

Y ayer se me ocurrió la brillante idea de ir a ver si me podían hacer algo para no vagar por las calles de Buenos Aires con mi pasaporte que más que un pasaporte parece un libreto lleno de papeles, grapas y un par de visados. Y en vez de eso, me raptaron.

Primero hice fila una media hora para que me explicaran que lo mejor es que aplique a la residencia temporaria para que me den un DNI argentino porque ahí no me podían dar uno español, luego la tipa me convenció de que mientras todo se gestiona y por si devuelven mi DNI perdido (ilusa de la vida la tipa) mejor me registraba como no residente. Y me dispuse a ello. Me dieron un numerito, el 58, vi la pantalla, iban por el 50, así que mucho no podían tardar y le dije que sí.

Pero el 58 no llegaba nunca. 51, 52, 53, 54, 55, 56, 57… así uno cada 2-3 minutos. Pero cuando llego el 57 dieron las 11 de la mañana y ¿qué hace cualquier funcionario españolargentino a las 11 de la mañana sea el país que sea, esté donde esté? Tomar su cafecito de las 11 de la mañana. Y ahí en vez de seis ventanillas la cosa se redujo a dos y en una había una familia entera tramitando sus papeles. Lo que se traducía en tiempo perdido porque ya me leí Público de arriba abajo dos veces, no tenía Internet y lo peor, no tenía móvil para avisar en la oficina que llegaba tarde ni para pelotudear un rato porque antes de raptarme a mí en el control de seguridad raptaron mi teléfono.

Sin embargo, ayer estaba de buen humor, y para mi suerte tenía un bolígrafo, birome, lapicera o como cada cual quiera llamarlo, lo que viene a ser un Bic azul de toda la vida. Y entonces era la reina del consulado y todo el mundo me lo pedía y me trataban con amor, “¿Me los prestás?”, “Gracias”, “no por nada…”, “¿sos española?”. Y de un par de tíos bastante buenorros pero ambos dos acompañados por sus señoras o madres, o novias, con lo cual nada que hacer.

A y media, después del cafecito y las media lunas, calculo, me llamaron, me preguntaron el nombre de mis santos padres, mi código postal de aquí, que no me lo sé, el de allí, que se me había olvidado. Y cuando me iba la amable señorita me quitó el pasaporte, le puso otro sellito por si tuviera pocos y me dice “esperá un ratito y te devuelven por la ventanilla 11 el pasaporte firmado”. ¿Perdón?

Para los que no estén familiarizados, un ratito en boca de un argentin@ es muuuuuuucho tiempo, tanto como más de 20 minutos seguro. Ejemplo, “te llamo en un ratito” o en su defecto “te llamo en 5”, significa nunca hay llamadita. Y un ratito en el consulado ayer fueron 55 minutos de ratito en el que nadie me pidió el Bic, no me dejaron coger el teléfono y me dieron mi pasaporte con un sellito de mierda en el que dice que ahora estoy aquí, que eso ya lo sabíamos todos sin perder 3 horas de mi tiempo.

4 comentarios:

Luisgui dijo...

Me gusta tu integración bonaerense, a ver si empiezas a escribir ya con giros de allá. Haznos un diccionario, plis.

laleydelmal dijo...

ajjajaja

María Marta dijo...

La eterna burocracia!!! Pero, te cuento que estabas en territorio español!!!

Inés Royo Oyaga dijo...

Luis, mucha gente me ha amenazado con que no puedo hablar argentino o dejan de ser amigos...

Raquel, mirala que gracia le ha hecho la historieta...

MM, sí, sí, territorio patrio puro y duro, no lo dudé ni un momento...

besos