lunes, 31 de mayo de 2010

(no) Ama de casa


(No lo voy a cerrar... Sobre todo después de que mi padre me dijera "¿qué es eso de que dejas de escribir?" muy serio... y los que lo conocéis sabéis que es muy alto... así que no le voy a llevar la contraria).

Venir a Buenos Aires era un gran cambio de todo, pero quizá el hecho de empezar a vivir sola era, junto con el trabajo, uno de los mayores. Y sí, estoy contenta en mi apartamento, lo tengo recogido a pesar de que mi madre no da un duro por mí, y de momento no me ha dado tiempo a sentirme muy sola (tampoco es que esté mucho en casa). Peeeeeero, son un ama de casa pésima.

Primero, me tiré los cuatro primeros días sin saber encender la cocina. Señores, he vivido en Logroño, Pamplona y DC, lo que significa todo electrónico, vitrocerámica por inducción, no cerillas. Y aquí es todo lo contrario. Así que antes de saltar por los aires pregunté a gente de confianza con la que no morirme de la vergüenza al preguntar: "Che, ¿cómo mierdas se enciende la cocina?". Y la respuesta fue: "Abre la llave de gas, majita...".

Yo la abrí y ahí, sí, ya funcionamos. Pero no sé qué toqué pero se apagó el calefón. Recordemos, todo automático, agua caliente central, no fuego, no calentadores, no nada... Y meterle mano a ese calefón tirando a viejo que parecía una bomba atómica del siglo III, si que no. Así que... llamada de rigor a mi vecina, a la que educadamente me presenté, me ayudó y me dio el número de mi gran portero Humberto que bajó del décimo a arreglar el calefón a la niña a las 10 de la noche para que no se tuviera que duchar con agua fría al día siguiente. Un sol Humberto. Son muy importantes los vecinos, pero más lo son los porteros (y los de aquí van a tener su entrada propia porque hay tela...).

Así que aun con todo disponible, lo mío no es la cocina. Pasta, puré, ensalada, pollo, arroz y... en un alarde de originalidad y tiempo, hacemos unos raviolis, pero de ahí, no me saquéis. Y yo sé que es pésimo, que debería aprender, que no puedo ser así con 24 años, pero sí, así soy y no creo que cambie. Primero, porque aunque parte de mi familia se dedique a la hostelería (restaurante Buenos Aires, calle República Argentina 11, Logroño, perdón por la cuña publicitaria...) yo heredé la otra parte. Y no sé hacer casi nada, o mejor dicho, nada. Pero sobrevivo. Y segundo, porque no me gusta, y prefiero comer simple que tirarme ocho horas haciendo algo que luego tardo en comerme 10 minutos en el mejor de los casos. Es una cuestión de gustos, a mí me gusta la ropa y otros prefieren la cocina, yo no lo elegí...

Y aunque me gustaría decir que sé cocinar, que plancho de lujo y que soy una ama de casa perfecta, estaría mintiendo al personal, y eso si que no. Así que la verdad verdadera de la vida es que no sé cocinar, plancho muy lento (lo que plancho...) y soy un desastre en cuanto al hogar.
Perdón. Pero bueno tengo el armario ordenado por colores, los zapatos en fila, las camisetas con las camisetas, las chaquetas con las chaquetas, los cinturones y la ropa interior por conjuntos... Algo bueno tenía que tener (que pena que esto sea una inutilidad).

De hecho si alguien me explica como puedo encender el horno se lo agradecería porque no sé cómo se hace, los consultados vía Skype no pueden ayudarme sin verlo y ya la vecina y el portero me da vergüenza... Pero algún día voy a querer hacer una pizza, que eso sí que sé.

4 comentarios:

María Marta dijo...

Qué bueno Inés, que hayas decidido continuar con este blog!!!
Y cuando te vayas, escribir un libro, sobre tus experiencias aquí..
Mi querida, yo sé cocinar y me encanta... pero no soy ni linda, inteligente, alta, escritora, (no necesariamente en ese orden) como vos!!!!
Para prender el horno.. preguntale a Humberto... (yo tengo una cocina con autoencendido... la luz eléctrica aquí es carísima, y tenemos (???) gas!!!). Por cierto, a Humberto, lo tenés que cuidar más que a un novio...
Besossssssss

Anónimo dijo...

En cuanto vaya yo te dejaré mil albóndigas, de las que repiten, en el frizer, don´t worry!!! muack

María Marta dijo...

Le cocino a mi hija Lucila por semana... podría hacerlo con vos... Tenés freezer??
Y.... sino, enseñarte para que aprendas!!!
Besos,

Inés Royo Oyaga dijo...

MM, si hombre! lo que me faltaba tener cocinera!!

Maria, ven, ven.

bss