En Argentina se lleva esto de los besos. No es que yo sea la mujer más cariñosa del universo, que lo de Dama de Hierro me lo gané por algo con el paso de los años, pero es verdad que desde hace un año a esta parte (no hay más que irse de casa y empezar a echar de menos y tener amigos que son casihermanos) me he vuelto, al menos, un poco más cariñosa. Y para vivir en Buenos Aires esto es vital.
Aquí los besos no se cotizan al alza como los de mi hermano Felipe, que te da dos besos al año: uno el día de Nochevieja, y otro el día de tu cumpleaños (yo he aumentado esta cifra tantas veces como viajes haga a España, así que este año ya me he llevado tres). Aquí se besa a la gente que tienes cerca todos los días, todos, al llegar y al irse. Así que todas las mañanas hay un beso para cada uno de los de mi oficina cuando llego y cada vez que llega alguien, otro. Mismo ritual para cuando nos vamos.
Para mí es raro. Si tuviera que haber besado a cada uno de los de la redacción o de la universidad hubiera tenido que ir a trabajar dos horas antes. Pero cuando estás lejos de casa, no tienes roommates, ni novio, besar a la gente con la que más horas pasas al día lo veo hasta recomendable, aunque sea un gesto automático.
Pero además del besuqueo mañanero al que ya me he acostumbrado (y mucho más cariñoso dar uno que dos, que yo no sé de dónde nos sacamos lo de los dos besos) lo que más me sorprende de aquí son dos cosas: que se besen entre los hombres y que los niños repartan besos como en España reparten patadas.
Que dos tipos (os, no as) de 17 años se saluden con un beso, que dos socios se saluden con un beso, que un ministro dé un beso al que llega a una reunión, en España sería motivo de: homosexualidad, mariconería y/o es un familiar. No hay más, así somos y así seguiremos, pensando que el apretón de manos, el abrazopalmadita y el choque de hombrito o pecho es mucho más varonil.
Que un niño en España que apenas te conoce te dé un beso por voluntad propia sin que su madre, padre, abuela y demás familia casi le amenace con la muerte si no lo hace, es poco probable. Que un niño argentino que apenas te conoce te dé un beso y si le pareces óptima, un abrazo de oso para acompañarlo, es casi seguro. Y yo he podido comprobarlo este fin de semana en varias ocasiones con niños de diferentes edades y procedencias.
Así que con esto de los besos los argentinos suman en la clasificación. Y mucho. Aunque de momento me tenga que conformar con los de los niños...
8 comentarios:
No veo claro lo de empezar a dar besos a diestro y siniestro en el periódico…, si ya de por sí llevamos un calentón importante como empecemos con besitos desde las nueve de la mañana, aquí no trabajar ni Rita… MUAK
Y, sí... no damos dos besos (muchas veces me he quedado ahí...) pero que somos besucones, lo somos!!!!
Más de un "mayorcito" quisiera besarte, Inesita... Sólo que no se atreverá!!!
Vos, aprovechá!!! que de algún sitio, llegará el que te interese!!!
Besitos,
Los italianos creo que se atizan tres !!
por supuesto que entre hombres, mujeres, tercer sexo, niños, amigos y desconocidos ¡¡De todos para todos!!
Un abrazo (por si acaso)
MUAK!!
Entrañables estos argentinos...
Muas
CRIS: "...si ya de por sí llevamos un calentón importante..."
ya no sé lo que te iba a escribir, Inés.
CRis, me preocupa. ¿Estáis calientes en esa redacción? Si que ha cambiado la cosa!!!
MM; llegará, llegará.. cero prisa.
ppg, noooooo, un besazoooooo
Ioni, me preocupás, pero MUAK
Luis, cinco letras
RAquel, preguntale a ella. CReo que nosotras trabajamos allí cuando era un convento...
besosss
nenaaaaaa, esos morritos parecen operados!!!
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