Como le ha tocado llevarme al aeropuerto millones de veces, aguantar todas mis quejas el día de la gran nevada en DC (y quince amagos de rotura de pierna), darme de comer pavo en mi único Thanksgiving gringo, traerme una caja de havannets cuando eran un privilegio, llamarme conchuda cuando me merecía, escuchar mis puteos hacia las amargadas negras chóferes de buses y cajeras de comida rápida (perdón por el comentario racista, pero es que sólo eran las de color), oírme hablar inglés como los indios, sacar de paseo a la tía y a la prima, llevarme a pagar el alquiler a la concha de la lora, guardar mi almohada hasta que logramos que pasase la frontera, hacerme reír y llorar el día que me fui, no llamarme gorda nunca, buscarme un marido para conseguir la Green Card, apreciar el jamón como nadie, explicarme lo inexplicable, contarme lo incontable y animarme un poquitín a venirme a su país, sólo me queda desearle un feliz día de cumpleaños.
Y aunque no pueda ir a comer al peruano una vez más para celebrarlo, le taladraré la cabeza vía chat para que no se olvide de dónde estoy (y vía blog, y vía Facebook y vía área si tuviera guita...).
FELIZ CUMPLEAÑOS, MARTÍN.
1 comentario:
QUE HONOR MI GASHEGUITA.
TE AMOOOOO!!!
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