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lunes 30 de agosto de 2010

La madre que...


... me dio el ser, hoy cumple años. No sé si le molesta que diga cuántos, pero me da igual porque lo voy a decir igual, 55. Entonces que ahora no la veo a diario por causas evidentes y sólo la veo a través de la camarita firmaría en un papel que a los 55 quiero estar así.

Tras muchos aguantando a mi padre, y un poquitos menos soportándonos a cada uno de nosotros cuatro, nos sigue bancando como el primer día. Nos levantaba para ir al colegio, para ir a los partidos, para ir a misa cuando nos tocó hacer la comunión y a las 4 d ela mañana cuando estábamos malos para darnos la pastillita.

Nos ha automedicado toda su vida con la siguiente teoría: si te duele de cadera para arriba, "estás enfriado, tómate un Ilvico"; si te duele de la cadera para abajo "estás creciendo, tómate un Ilvico" (mamá, si tienes acciones en Ilvico y te estás haciendo rica dínoslo ya y, por cierto, todos dejamos de crecer hace unos 5 años). Y hoy que la he llamado mientras desayunaba y estoy con gripazo sin que me dijera nada le he diccho "mamá, me estoy tomando un Ilvico" y me ha dicho "tómate dos que con uno no hacemos nada y ya te voy a llevar una caja cuando vaya"...

Al margen de la vena farmacológica y a diferencia de otras madres, mi madre es bastante canchera. Me la llevé de "profesora" en el viaje de fin de colegio 10 días a Italia, y se lo pasó mejor que yo; se hacía todos los años la marcha del colegio, y seguramente es lo que menos le apetecía del mundo; me llevaba y traía a la piscina aun sabiendo que no tenía ningún futuro como nadadora, y siempre me decía "tranquila, que ya se recuperará si sale mal" cuando tenía ataques de agobio en el colegio o en la universidad.

Me dice "a dónde vas con ese pelo" cuando lo tengo como las gitanas, me aconseja, me aguanta y me cuenta cualquier cotilleo digno de ser comentado. Probablemente Zara y Massimo Dutti es donde más horas hemos pasado juntas mirando y remirando cosas, comprando la mitad y convenciéndome de que todo ya lo tenía cuando ese mes nos habíamos pasado con la Affinity y luego había que oír a mi padre.

Así que por todo esto y mucho más que ya escribí en su día (porque es canchera, pero es hinchabolas como el resto de las madres) la echo bastante de menos, como a todos. Pero en dos semanas la tengo por aquí con la cajita de Ilvicos.

¡Feliz cumpleaños vieja!