lunes, 2 de septiembre de 2013

Un lugar llamado mundo


Aunque yo me empeñe en pensar que no, Logroño es muy pequeño. Y como pequeño que es lo que hagan entre 5 y 15 personas puede ser considerado una tendencia. Y en los últimos meses la tendencia que he observado en un círculo cercano es que, en vez de volver todos, se está yendo mucha más gente a países cada vez más lejanos.

Como tengo lectores economistas y son muy cuadriculados paso a explicar cada variable: llamemos "tendencia" a una exageración, a "círculo cercano" a personas a las que conozco de hace más de 10 años y a las que podría pedirles un favor si llegara el caso y "muy lejanos" a países no europeos.

En los últimos días he hablado con dos que están en la India desde hace una semana y otros dos que están en Chile desde hace escasos dos meses. Y tanto ellos como yo coincidimos en una serie de cosas que, como veo que esto se extiende, y por si sirve a alguien, voy a dejar por escrito y yo me quedo mucho más tranquila.

Cuando en febrero de 2009 (casi 5 años, madre mía) me monté en un avión en Noain (yo me fui con glamour desde Pamplona, nada de Barajas, en el aeropuerto con dos cintas y con un arco de seguridad de risa) a mí me dijeron poca cosa porque me iba por tres meses. Pero cuando la cosa se fue alargando las opiniones, expertos en migraciones y experimentados aventureros que no han salido del pueblo en su puñetera vida sacaron a relucir lo que opinaban de mi vida en el extranjero. Y hay cosas que, de verdad, aunque se piensen, mejor no decirlas.

Yo he tenido la gran suerte de que, sobre todo, mis padres y mis hermanos desde el momento uno han apoyado cada vez que en lugar de volver a casa me iba más lejos o que cuando ya volví a España me volví a pirar (esta vez desde la estación de autobuses de Logroño, a mí me gusta ser original). Aunque esta última vez no les hiciera tanta gracia porque duermen con el miedo de que la nena no vuelva nunca más. Pero no todo el mundo tiene esa suerte así que:

Llamamiento a padres de hijos dispuestos a emigrar: es muy muy muy muy difícil irse, pero muy, no lo hagan más difícil con incomprensiones y opiniones negativas, bastante acojonados nos vamos como para sumar una cosa más a la mochila.

Amigos de padres, tíos abuelos, amigos de hermanos con hijos y familia hecha y demás personas de ámbitos cercanos a la familia pero no de primer grado de consanguinidad: estas son las frases que a una persona a punto de irse es mejor no decirle:

- "Con lo bien que se está en España, ¿para qué te vas?"
- "¿Cuándo vuelves?"
- "¿Pero ahí que se come?"
- "Psss, como en España como en ningún sitio"
- "El hijo de una amiga fue y me dijo que salvo el centro era todo peligrosísimo y muy sucio"
-  "¿Qué no hay Seguridad Social? ¿y qué vas a hacer?"
- "Con lo que te cuesta el billete vives aquí la mar de bien unos meses"
- "Vaya ganas de irte..."
- "¿Ya tienes casa, trabajo, dinero para sobrevivir?"
- "Yo en tu lugar no me iría"

Y bueno, qué decir... Ni en España se está ahora mismo tan bien como se piensa, ni la gente se va por gusto (yo la segunda la verdad es que un poco sí) y, evidentemente, como en casa en ningún sitio pero si no se puede, no se puede. La gente vive sin jamón (cuesta, pero se vive), sin Seguridad Social (y así se aprende a ir al médico cuando se necesita y se valora más), ahorra para comprarse todos los billetes de avión que pueda y aprende a valorar, querer y echar de menos a quiénes quizá durante los veinti y pico años anteriores de su vida no dijo nunca "te quiero" o les dio un abrazo de menos más que de más.

Así son las cosas. 

Mi idea y la del que duerme a mi izquierda es volver. Y cuando lo hagamos, que ahora mismo no lo sabemos bien, seguiremos alucinando de lo limpio que está el metro de Madrid, de lo supersónicos que son los hospitales de Logroño, de los bueno que está el jamón en cualquier tasca de la esquina y de todo lo que nos quieren y queremos a los que, ¡oh, casualidad! en su inicio y hasta el final nos han apoyado.

Pero el resto mejor que se guarde las opiniones para cuando esté en la plaza del pueblo a la sombra. Que es que hay mucho tonto por ahí suelto.

1 comentario:

Anónimo dijo...

A mi me mata la de " vaya ganas de..." siga con cualquier cosa como: emigrar, estudiar, tener un niño, hacer una cena en tu casa,apuntarte a inglés, montar un negocio, bailar salsa, aprender a montar en bicicleta o ir a por setas. y digo yo, ¿quién tiene que tener las ganas: tu o yo? Pues entonces, ¡cállate! ¿Te he pedido tu opinión? No, ¿verdad? Pues repito, ¡cállate! Corta pedos, que eres un corta pedos. Si tu no tienes ganas de hacer nada en tu vida, no lo hagas, pero deja a los demás que vivan, que la vida es muy corta como para malgastarla con frases que aportan tan poco y que empiezan con "Vaya ganas...". Vuelve cuando quieras reina que aquí todos te esperamos con los brazos abiertos, ahora y dentro del tiempo que te de la real gana. Besos