Foto de Manuel Castells
Cuando tienes 22 años no sabes ni por dónde te da el aire en materia laboral. Normas internas, formas de funcionar, teléfonos imprescindibles, personas que mejor tener de amigas y en marcación rápida, etc. Y a mí todo eso, en mi primer trabajo después de acabar la carrera en la misma Universidad, me lo enseñó Maite.
Desde que empecé a dar tumbos por su departamento de estudiante nunca faltaba una sonrisa, un "que mona vas, chica" o un "no te preocupes, que yo me ocupo". Pero cuando pasé a estar a su lado como secretaria de los másteres de la facultad la cosa fue a más. Y su ayuda y apoyo en aumento.
Fue la que me quitó el miedo a Oficinas Generales, ese ente enorme de la universidad al que yo sólo iba a hacer trámites cuando no quedaban más instancias online que hacer. Fue la que un día me llevó a Rectorado para que viera que no me iba a morir en el intento. Fue la que me aparcó un día donde María Jesús en la fotocopiadora y le dijo: "Ves a esta chica, pues ahora ella es la que manda". Fue la que me gestionó mi primer viaje a Washington DC como si fuera mi madre, desde el avión hasta el seguro médico. Y la misma que me decía qué estaba bien y qué estaba mal en cada momento.
Nunca me ha faltado su email para mi cumpleaños o de vez en cuando, sin motivo alguno, para preguntarme qué tal me va la vida. Nunca ha dejado de ayudarme, ni cuando no estábamos codo con codo, desde pidiéndome una notificación hasta gestionando mi comida el día de la celebración de los 5 años de licenciatura. Y nunca ha dejado de darme el abrazo más grande cuando piso la facultad.
El próximo se lo daré fuera de la universidad porque se jubila y me alegro mucho. Por ella, por Marisol, y por todas las personas que hemos podido trabajar a su lado en estos últimos 42 años.
En su revista de despedida ha dicho "que siempre le han tratado como una reina". Igual que ella me trató siempre a mí. La Facultad pierde a una gran profesional. Y yo espero ganarla con uno de sus viajes, por ejemplo, a Buenos Aires.
Maite, muchas gracias por todo.
Eres muy muy grande.

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