Gracias por hacerme reír desde el examen de admisión de la universidad; por llevarme de compras cuando no necesitamos nada y por enseñarme que hay que darse mínimo ocho cremas y aceites y proteglicanos antes de irse a la cama.
Gracias por decirme lo malos que son mis bolsos de Zara en comparación con los de Loewe; por prepararme tu sofá cada vez que piso Madrid y llevarme a cuquisitios de sillas de colores donde siempre terminamos pidiendo pizza y croquetas (pagando como si hubieramos comido marisco).
Gracias por demostrarme que con buen humor se pasan hasta los momentos más difíciles; por prohibirme ponerme medias oscuras a 35 grados; por venir a verme allá donde estuviera y por darme achuchones al verme aunque te haya visto más o menos recientemente.
Gracias por compartir conmigo a tu familia y a tus amigas del máster, del trabajo o de Sanse; por ser la amiga olvidadiza pero que no se olvida de lo importante; por ser capaz de ponerme nerviosa a través de un correo electrónico y por decirme "eeehhhh.... NO" cuando algo no te parece.
Gracias por hablarme claro y sin filtros; por decirme lo que me queda bien o lo que me queda mal sin miramientos; por estar ahí siempre, simplemente estar aunque no hablemos y por responder en el chat con la mitad de la letras pero ser capaz al mismo tiempo de que se entienda.
Y en capítulo bodil... GRACIAS (éste con mayúsculas) por no ser una novia pesada durante el año de preparativos; por los kits de bienvenida / despedida / supervivencia / amistad / porsihaygalerna / porsigraniza / porsisalimosvolando que había en cada rincón de la boda; por hacerme parte de tu día a pesar de vivir a tomar viento y por desvelarme la mayoría de las sorpresitas menos la más grande de todas.
Gracias por hacernos disfrutar de uno de los mejores días de nuestra existencia conjunta.
¡Que viva la novia! Y que su amiga lo vea...

No hay comentarios:
Publicar un comentario