viernes, 31 de julio de 2009

Solo a mí


Ayer tuve uno de esos momentos entra;ables de mi vida en los que primero me asusto, luego me río y luego lo comparto con el resto. Es largo, pero no pienso escribir en unos días. El miércoles por la tarde en el Seminario de la uni empecé a sentirme mal. Me dolía un poco el cuello y la garganta, pero como el aire acondicionado aquí esta a tope en todos los lados pensé que era un poco de frío. Pero no.

Ayer me desperté con fiebre, con la garganta y el oído en plena ebullición y cuando me levanté para ir a clase, en vez de ir a la ducha, fui a por la tarjeta del seguro para ver donde podía ir al médico. Porque, se;ores, no hay mas que salir de casa para echar de menos la Seguridad Social y sus largas horas de espera.

Llamada al seguro, qué me pasa, desde cuando, qué plan de viaje tengo, dónde puedo ir, ahora le devuelvo la llamada (de 5 dólares la llamadita, por cierto) y le comento. Me devuelve la llamada al rato mientras me vuelvo a dormir, me da mil datos y voy al hospital.

Tomo un taxi en la puerta de casa, me subo y el se;or taxista que tenía calor (lo cierto es que ayer en Washington había unos 36 grados) llevaba el aire acondicionado por encima de la media, con lo cual eso era un taxi-iglú, y yo que iba con fiebre y echa una mierda le pedí amablemente que lo bajará un poco (no tenía gran cara y el destino era el hospital, no era tan difícil, no?) pero lo bajo nada, ni media rayita. Por suerte tampoco está tan lejos.

Llegué a urgencias y expliqué, en el inglés que mejor pude, lo que me pasaba, me pusieron una pulserita cual Port Aventura con mis datos personales y a esperar. Primero 30 min para tomarme la tensión, la temperatura y el pulso. Luego otra media hora para pasar al registro.

Inciso, recuerdo que aquí o tienes un seguro privado o estás jodido, porque no hay sanidad pública. Yo ayer que era la primera vez que iba tuve que registrarme pero a la se;orita del registro sólo le preocupaba a qué dirección tenía que mandar los gastos de mi consulta. Y cuál era el problema? que en la dirección que le dí no venía el código postal, y aquí el código postal es como el número de la calle, imprescindible. Y aunque ella tuviera un estupendo PC con internet para buscarlo, ella prefirió hacerme llamar a mi seguro (otros 5 dolares) para que me dieran el puto código postal. Pero no estaba yo para discutir mucho así que llamé y se lo dí.

Y de nuevo a la sala de espera. Unos 40 minutos en los que estuve a punto de llamar a toda mi agenda para que alguien viniera porque creí caerme redonda en una sala de espera con tres se;oras obesas que no se iban a poder levantar a por mí, dos ni;os con el brazo medio roto tocando las bolas al resto y otro grupito de diez que veían Precio Justo a la americana como si les fuera la vida en ello. Entre la observación del panorama y yo que me caía de sue;o y no me llamaban, oí de fondo un "Miss Piollio, please". Que menos a mí, pensé que estaban llamando a cualquiera.

Pero justo por aquel pasillito pasó la perra del registro que me habia molestado con el código postal y me dijo que creía que Miss Piollio era yo. Y efectivamente, era yo. Asi que entré.
Os recuerdo que en un principio iba a estudiar Medicina y veía Urgencias como una posesa desde peque;a, así que esa entrada fue como entrar al plató. Pero aquí ni doctor Benton, ni Carter ni George Clooney. Aquí había mil boxes con unas cortinas horrendas, gente por todos los lados, y un par de enfermeras y médicos guapetes (y entonces me dí cuenta de que iba sin maquillar y no muy guapa que digamos... pero no dí para más delante del armario). El resto, todo lejos de mi visión de las Emergencias americanas.

Entré, y una de las voluntarias de verano me vino a explorar con un palo la garganta. Me lo clavó donde dolía, me atraganté, se me saltaron las lágrimas, le pedí perdón y me cagué en su padre en espa;ol. Esperé ahí sentada otra media hora (igual es el tiempo estándar entre un proceso y otro, no sé) y vino un chino llamado David, estudiante, a mirarme bien. Oídos, nariz, boca, corazón, temperatura... "Ok, ahora vuelvo". Y después de media hora volvió con Joseph, el médico.

Que yo para esa hora la verdad es que estaba peor a como entré y me había quedado medio dormida. Y Joseph, que es un médico listo, me dio los buenos días y no me preguntó qué tal estaba, me dijo que ya veía que no muy bien. Me volvió a mirar todo y entonces me empezó a contar (en inglés americano, recuerdo, y yo ando aún bastante pez) lo que íbamos a hacer: me iban a poner un par de vías para sueros y para medicación durante unas horas y luego dependiendo de los resultados de los análisis y de cómo me encontrará o me quedaba ahí o me iba a casa.

Y yo esto último lo entendí a la perfección y me cagué, así que ya, ahí sí que sí, tuve que llamar a alguien para el rescate. Que normalmente hubiera llamado a mi madre, pero le pillaba un poco lejos, así que le tocaba a uno de los dos seres que los ultimos cinco meses se han ocupado de mí como nunca y a los que si ya no sabía como agradecer todo, ahora les tengo que a;adir todas las molestias de que la ni;a caiga enferma. Como Flor no sabía ni que estaba mala le tocó a Ioni. Lo siento.

Para cuando llegó, estaba en una camilla en el pasillo con una pijama de estos que se te ve lo que viene a ser la parte trasera con un dibujito que no puedo describir, las vías y mi careto. Y le dio la risa. A mí no porque no estaba bien y porque había ido al médico a por unas pastillas, no a quedarme un rato. Me quería sacar fotos pero ni de co;a! Y llamaron del seguro y no había mucha cobertura así que se iba a salir a contestar y al argentino solo se le ocurre vacilar a la tipa del seguro porque le entendía mejor en inglés que en espa;ol y la tía nunca más llamó. (Si tengo que pagar algo lo pagará él).

Me enchufaron los sueros, la medicación, pedí una manta porque me estaba quedando pajarito y me dormí ahí en medio y mitad de urgencias (total, nadie me conoce y no creo que vuelva nunca). Para cuando me desperté no tenía fiebre, estaba sin un dolor ni medio, y tenía a Flor partiéndose en mi careto y al minuto también a Ioni, y ahí sí, me empecé a reír yo porque estas cosas solo me pasan a mí! Y lo peor, les dejé sacar fotos que ni pidáis porque no pienso colgar. Ya os las ense;aré.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Royo!!!! joder!! cuidate que te queremos buena para tu vuelta, pero buena buena...
un abrazo enorme desde... Ibizaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
Jorge

PILAR dijo...

nena y yo que te mandaba a Houston,,,mejor escribes lo haces como los angeles,cuidate muchooooo

César dijo...

Piollito,
Cuídate, que te estás haciendo mayor.
Un beso.

avellana dijo...

O sea, una faringitis por culpa del frío (de los gin-tonics).

Y menos mal que no te pilló el doctor Aizpún.
Con una pomadita te deja fina, finaaa.

justo rodríguez dijo...

Cuídate, beso.

CRIS dijo...

Amiga!!!!!. Si nos llega a pasar juntas las fotos están en el blog, pero parece ser que Ioni es bueno...
Cuídate mucho, no bebas cosas raras, toma pastillitas y yo en tu nombre mañana me doy un bañito en Noja...

MUAK

Bia Consulting dijo...

Frikaza!

pichi dijo...

dont worry q yo ya toy por aqui y en 15 dias voy y ya hago yo de interprete como con charles, jeje,
cuidate
bss

Inés Royo Oyaga dijo...

George, gracias, no te preocupes que ya estoy bien

Tia... ya ves, cmabie Houston por DC.

Cesar, no, no y no, aqui la peque;a soy yo os guste o no!

Justo, en eso estoy

Cris, si hubieras estado tu tendria un book de fotos, pero estos se portaron bastante bastante mejor

Ioni, en blanco

Pichi, si Charles viera mis progresos estaria tan orgulloso de mi que no querria volver a casa d emadrugada contigo nunca mas!!!

besos a todo sy gracias

Anónimo dijo...

Estás ya buena??? Creo que lo mejor es que te vuelvas porque aquí la sanidad es gratis.
beso
anb