martes, 9 de marzo de 2010

Shhhhh...


Ayer estuve callada hasta las 4.30 de la tarde. Raro, raro, raro... Y es que no me cruce con nadie conocido, ni fui a la oficina, ni vi a mis roomates hasta por la noche. Así que hasta que llegué a buscar a las niñas al ice rink (los lunes patinaje artístico, ellas son así de modernas y versátiles) no me dí cuenta de que estaba afónica. Fui a decirles ¡hello! y me salió un ¡--el---o! Y las dos me miraron y se empezaron a cagar de risa.

Mientras una terminaba su clase, la otra me daba charla, y yo, a medida que iba hablando, conseguí que mi voz de Manolo fuera, primero, apareciendo, y luego, suavizando (pasamos de Manolo a Luis en una hora). Pero de vuelta a casa me quedé muda otra vez y no hablé en toda la tarde hasta el punto que la sabía número 2 de 5 años me dijo: "¿Qué te pasa, Inés? You are very quiet today...". Eso, una sabía.

Y me dí cuenta de que la realidad de la compleja vida es que hablo por los codos. Y aquí que tan sinceros son mis amigos hay veces que me dicen "Inés, cállate ya" (con la misma sinceridad con la que me llaman gorda) o yo misma me doy cuenta de que estoy hablando demasiado y digo "ya, ya me callo". Pero según estoy diciendo "ya me callo" ya tengo otras tres cosas que decir...

Perdón, pero así es la vida. Y si conocieráis a mi madre entenderiáis todo.

Gracias a los pobres que cometieron el error de llamarme a las 9 cuando pude hablar de nuevo y tuvieron que aguantar todo lo que no había hablado durante el día.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Y dale! que si que hablas mucho pero que no nos importaaaaaaaaaaa, si no hablaras tú las cenas serían un silencio continuo y nos volveríamos locas todasssssssssssss.
Besos Royo
Mari

CRIS dijo...

Hasta por los codos amiga, hasta por los codos... MUAK

Inés Royo Oyaga dijo...

Vale, vale, yo sigo

Cris, hablo blas zorraaaaaaaaaaaaaaaaa

besos