
Ayer tuve ante mí ojos durante un ratito un cuadro digno de: opción A, película de Almodóvar; opción B, bareto mexicano; opción C, escenario de algún libro de Arturo Pérez-Reverte o Eduardo Mendoza, a su gusto.
Contexo. Tras cuatro días de seminario/congreso en la facultad, ponentes contentos, asistentes contentos y personal muerto tras una noche de Sant Patricks larga y líquida, cena en un restaurante latino de Arlington donde el mojito entra solo y se queda en tu cabeza unas horas martilleando sin parar. Nosotros, una mesa de veinte con cinco ecuatorianos, cinco venezolanos, creo, dos gringos, dos mexicanos y dos europeos (no voy a poner sólo un español que quedo en minoría, me voy a unir al italiano para esto y, sí, no suman veinte pero hay cuatro que se me escapa la procedencia y mejor no ofender). Comida, vino, mojitos y risas.
Resto del panorama a la hora de la cena: gente en sus mesas cenando algo y fumando shisha de alguna fruta, hablando sin mucho grito (esto es América, no se oye al de al lado) y escuchando medianamente buena música. Todo correcto, los contentos siguen contentos y los muertos nos ponemos contentos y nos vamos despertando.
Pero un rato después cometí el error de ir al baño y cuando salí me cambiaron el escenario sin avisar...
Sección 1. La mesa correcta, que era la mía, ya no existía. Todos de pie en la zona de la barra hablando en grupos y recibiendo a más gente que iba llegando del seminario. El resto de las mesas con gente de toda nacionalidad predominando la latina (que ya no sudaca, maldito el que invitó ese término para denominar a la gran parte de mis amigos) veía cómo el vino y la pipa de la paz hacían su efecto y, aunque todavía sentados, empieza a mover su tronco de forma extraña a ritmo de...
Sección 2, escenario. Tres tipos intentando emitir sonidos derivados de flamenco con su guitarra española y su caja flamenca. A 7.000 kilómetros de casa y tras tres meses fuera juro que aquello no sonaba ni tan mal. Pero dudo de si se podría clasificar de "decentes" fuera de territorio americano. Al margen de la camisa del cantante que no puedo ni describir.
Sección 3, barra. Varios grupitos de gente bebiendo unos tragos. Llaman mi atención dos. Un calvo alto de gafas negras que aplaude como si fuera de Sevilla. Un rubia que se había puesto la camiseta y se había olvidado su falda, o aquel vestido era de ChoniForever Shop pero sección niños. En una de las televisiones partido de basketball de la liga universitaria y cuatro tíos mirando. En el otro plasma, Real Housewives, reality show en el que mujeres cuentan su vida doméstica (mujeres que son conejitas Playboy pero tienen hijas en cuarto grado... Luego nos quejamos en España de que los Ni-nis estos son denunciables y oscenos y violan los derechos de la mujer, no habéis visto nada...).
Sección 4, pista de baile, mi preferida. Parte de los normales del garito, que casualidad pertenecían a mi mesa, hablan, ríen y bailan un poquito. Parte de los anormales del garito, que concretamente eran un maromo con camiseta de tirantes y un sombrero, y una vaca burra amiga de la de la camiseta larga que llevaba un vestido más pequeño que su colega si eso podía darse... me prostituyen el baile español. Ella mueve las caderas (o lo que se adivinaba de caderas) y los brazos cual Shakira (pero sonaba flamenco, de ahí la discordancia y mi mala ostia), mientras el maromo la observa con ojos de "te voy a comer... a besos..." y un mexicano les grita ¡ooooooole! en un tono que supera a la guitarra, la caja, y a la voz del escenario.
No hay más secciones. Imaginad lo que queráis que pasará en cada una. Yo, me fui.
4 comentarios:
¿Te fuiste? Fuera, fuera, fuera
Y vos no mostraste a la peña como se hace?
Por favor, dame techo en verano en tu casa que compro los billetes ya mismo si me llevas al garito. ¡Es memorable!
Querida amiga, para show el que podíamos montar nosotras en un tablao flamenco made in USA, ambas vestidas de flamencas y sacando a bailar a gringos borrachos... jajajaja. MUAK!!!
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