sábado, 25 de mayo de 2013

Con pajarito y sin papel


En Venezuela no hay papel higiénico. Esa es la noticia y todos la leemos, nos asombramos, tuiteamos algo en contra de Maduro y del sistema populista de la república Bolivariana de Venezuela y a seguir con lo nuestro.

Pero la realidad es que no hay papel higiénico. Eso significa que no hay clínex, no hay pañales para los niños (o se venden a precio de pantalón), no hay tampax, ni compresas, ni nada derivado de la celulosa que forman todos estos productos que en cualquier casa normal hay en la mitad de los armarios pero que fabrica un lugar que hace años decidió expropiar Chávez (que en la gloria de más abajo que arriba espero que esté).

Sin embargo, no es lo único que falta. Conseguir pasta de dientes, aceite de oliva o café conlleva recorrerse varios mercados de Caracas, tener amigos en todos los lados y varios dólares de más para poder dar la "propina" correspondiente al que te consigue cosas. Idem con los medicamentos. En un mismo mes puedes conseguir leche de Perú, de Uruguay o de Chile (sin garantías de conseguirla a la primera) y a precio de oro.

Todo esto lo podéis leer en cualquier periódico español, no es ningún secreto. Pero a mí me lo contó un amigo de primera mano cenando el otro día. Mi amigo es español, para qué mentir, pero lleva casi 30 años en Caracas, así que es venezolano con pasaporte incluido. Y ha vivido más del doble que yo en este mundo (en tiempo y en experiencias) y escucharle hablar de lo que pasa entre comentarios irónicos y desesperanzados es desgarrador.

Un hombre de más de 70 está viendo como el país en el que vive se desmorona. Como se han iniciado campañas para que las mujeres en sus momentos críticos del mes usen aquellas telas que después se lavan (tengo que preguntarle a mi abuela cuánto tiempo usó ella esto y si lo usó fuera de años de guerra), como le ponen un sello en el brazo cuando en el mercado ya tiene dos bolsas de harina para hacer arepas (algo así como vital en Venezuela) y como la esperanza con la que se votó el 14 de abril y se trabajó las semanas previas no sirve para nada porque en Venezuela lo mismo te dejan sin papel higiénico que te tiran 100 urnas con votos a la basura por si no les salen las cuentas.

Es triste. Es triste pensar que como "siempre hay alguien peor" tienes que hacer de tripas corazón y vivirlo. A los que se quejan en España de la crisis les digo que hay un país con un 26% de inflación, a los de este país les comentan que hay otro sin papel higiénico y con un 45% de inflación y a estos últimos probablemente les dirán que en muchos pueblos de África no llega el agua corriente y la gente vive en campos de refugiados. Todo es relativo, depende de con quien lo compares.

Pero la realidad es que en Venezuela, un país que tiene más petróleo que agua (aunque creo que se les está terminando), no tiene papel higiénico. Y no sé si me da más rabia no poder hacer nada contra los que mandan o pensar que "legalmente" mis amigos van a tener que vivir otros seis años al mando de estos seres que viven en un mundo paralelo y hace lo que un pajarito les dice mientras duermen. Y ya no sé si me da miedo, pena, tristeza, o todo junto. 

Aunque todo pasa, TODO, evidentemente sé que 15 años es mucho tiempo y que este mensaje a un venezolano le toque la moral pero es así. 

Todo pasa. Y esperemos que muy pronto.

1 comentario:

K dijo...

Cada día mejora tu pluma! Será culpa de Arturo? :)