miércoles, 29 de mayo de 2013

Expertos de la vida


En este tiempo en el que todo se comparte, de todo se sabe y todo se conoce, los expertos en música, arte, moda, coches, deportes... salen de su gruta y demuestran al mundo, vía cualquier red social, su sapiencia. Y esto a mí a veces me mosquea un poco.

Yo nunca he tenido una afición o un hobby del que fuera "experta" o pudiera defenderme sin dudar. De música no tengo ni idea. Bueno, depende de qué se considere tener idea, pero como lo cool es conocer grupos con nombres ingleses, su discografía completa e identificarse con el momento de la vida en el que escribieron sus canciones los autores, colocados o soñando, no tengo idea. Yo oigo una canción, me preguntan ¿de quién es? y salvo que sea muy bisbalera o de Nino Bravo yo siempre digo Los Beatles, alguna vez acierto y tan contenta.

Tampoco sé de cine. En los últimos meses varios amigos han estado a punto de retirarme la palabra por no haber visto Parque Jurásico (¿?), El señor de los anillos (¿?) o Regreso al futuro (¿?). Nadie me pregunta nunca si he visto Love Actually, My Fair Lady o Mouline Rouge (que me las sé de memoria) y yo quedo como una tarada inculta y anticinéfilos. Pero bueno, a cada una le toca lo suyo y a mí esto. Tampoco sé nombres de actores, por si quedaba alguna duda.

Más o menos me puedo defender en deportes. Sé lo que es un fuera de juego en fútbol, pasos en baloncesto, pasivo en balonmano, tanto en pelota vasca, y ace en tenis. Poco mérito propio, esto es labor ardua y prolongada en el tiempo de mi padre que lo mismo me castigaba y me sentaba a ver el Tour de Francia a la hora de la siesta, en pleno julio y con 37 grados a la sombra, que nos ponía el fútbol en euskera con sus txartelas y todas esas palabras que acaban en k antes de que llegara el Canal+ Liga. Pero a mí no me preguntes quién entrenaba al Real Madrid de Suker porque no retengo esa información.

No sé de coches, te sé decir si me gusta o no, si es cómodo o no, si está limpio o no. No sé qué son los caballos, el motor diésel, biodiésel o gasolina, no sé dónde están ni para qué sirven las bujías y lo peor de todo es que no me importa lo más mínimo.

De arte no tengo ni idea. Admiro a quién se emociona con un cuadro. Ojalá me pasara a mí, pero no. Puedo ver Las Meninas y hacer una ola a Velázquez por haber hecho eso en algún momento de su vida, puedo ver un Goya y quitarme el sombrero, pero a mí me pones dos cuadros rojos sobre un fondo negro y no me empieces a contar la vida del autor que estaba pensando en el infierno y en el más allá porque no me lo creo. Ojalá me lo creyera, creo que la gente que sabe apreciarlo es muchísimo más inteligente que el común de los mortales. Pero no me tocó el don en el reparto.

Tampoco sé cocinar. El otro día hice mi primer bizcocho y se me quemó (la parte blanca era más que comestible, me sorprendí a mí misma), no sé distinguir entre pochar, sofreír, marcar, planchar o cocer. Yo pongo agua y echo pasta, supongo que eso es cocer, pongo huevos y lo mismo. No sé cuanto son 100 gramos de nada que haya en mi cocina y por su puesto no tengo pasapurés ni nada que no sea una cuchara de palo, un cazo y una espumadera.

Si hay algo en lo que me puedo aproximar a saber es en la moda (y según estoy escribiendo esto creo que podría añadir a la lista formas de preparar un gin tonic...). Leo muchos blogs, veo tiendas online como si no hubiera un mañana. Desde que tengo Pinterest (básicamente un lugar donde se ponen las fotos de lo que más te gusta, en mi caso ropa, en caso de mis hermanas serían recetas, por ejemplo) he desarrollado una habilidad que se trata de adivinar de dónde es una determinada prenda con solo mirarla: falda de Zara, camiseta de H&M, espadriles (la nueva forma cool de nombrar las alpargatas de 3 euros de toda la vida) de Channel (sí, Channel se ha liado la manda a la cabeza y este verano está vendiendo alpargatas de toda la vida de 3 euros a 300 con su logo) y yo tan contenta. Pero la utilidad de esto es entre nula y mínima porque nadie me va a preguntar esto nunca, y lo más probable es que a casi nadie de mi alrededor le interese ni lo valore.

No sé de astronomía, ni de danza, ni de cerámica, ni de jardinería, ni de costura, ni de videojuegos, ni de informática o diseño. Ya paro.

Reconozco de lo que no tengo idea, admiro a quién la tiene y me encantaría encontrar algo a lo que dedicar sudor y lágrimas y convertirme en "experta". Pero no para fardar en redes sociales ni en reuniones de amigos, porque si todo lo que se dice y publica fuera cierto, España está lleno de genios sin descubrir (y la mitad de ellos en paro). 

Y a pesar de todo yo todavía me creo que soy normal. Pero esto depende de a qué consideremos normal, claro...

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