viernes, 15 de enero de 2010

Se acabó


Lo malo de lo bueno es que se acaba. Y a mí se me acabaron las vacaciones de Navidad, un mes en casa después de diez fuera. La cosa no empezó muy bien con un viaje un poco malo, pero mereció la pena después de ver lo que me venía encima...

Nada más aterrizar di la sorpresa de que estaba en Pamplona a mi hermano y a Susana. Él alucinó, yo flipe y hasta me dio un beso cuando me vio y nos tomamos un copazo (mi hermano es de los que da un beso el día de Nochevieja después de las uvas y, según le pille, el día del cumpleaños, de ahí que fuera raro...).

La llegada a mi casa fue extraña. Algunos sabían que llegaba, otro no, pero yo estaba híper contenta por ver a mis padres, a mis hermanas, y al resto. Aunqueor primera vez en mi vida me sentí rara en mi habitación, en mi baño, en el salón (aunque se me pasó en unos días) y me preocupé un poquito.

Desde ese momento una ola de frío siberiano y la nieve se instalaron en Logroño (debo de llevar el imán del frío donde ya sabéis, porque sino no entiendo o me mintieron cuando me decían que hasta en Pamplona salío el Sol algún día de diciembre...). Y el jet lag quiso volverme un poco loca así que antes de que esto sucediera decidí que para estar en casa sin dormir mejor estar de copas aunque fuera lunes. Y así fue.

Durante las últimas cuatro semanas me he dedicado a comer como una verdadera vaca y estar con gente. Lo de comer ha sido algo exagerado. Me daba igual verdura que cordero, postres que pinchos. Ya no queda nada de la rara de Inés que comía pollo y pasta sin tomate. Ahora me como las sobras y, lo peor, repito y como muy rápido. Por esto algún miembro de mi familia, que tanto me quieren, me ha insistido sutilmente durante estos días que me cosa la boca o que me dedique a la lechuga antes de que me ponga como una vaca y me arrepienta.

La parte líquida la omito porque me da hasta vergüenza hablar de ello. Pero he bebido muchas copas, muchas más de las que puedo imaginar. Así que no quiero hacer recuento de litros ni de dinero empleado en ellas. Aunque en DC no bebo tanto, era un mes a cambio de otros diez sin apenas haber catado el Bombay, aún no llaméis a anónimos.

Y lo más importate, la gente. Volver a ver a mis amigas, a la gente de mi calle, a la gente del colegio, a los conocidos que siempre me dan algo de conversación, a las personas que siempre me encuentro en los bares, en la calle Laurel, los del Berceo,... Y volver a los sitios de siempre, donde me conocen, donde estaban extrañados de no verme en tanto tiempo y muchos no sabían ni dónde estaba, donde aunque vaya sola siempre hay alguien y te lo pasas bien, al bar donde me han dejado volver a ponerme tras la barra, al periódico, al restaurante...

Y ver que aunque yo me he perdido un año de todo aquello las cosas siguen en su sitio, apenas hay cambios, y no se han olvidado de mí. Así que aunque con pena, me he vuelto mucho más tranquila. Porque aquí estoy también muy bien y sé que no todo el mundo tiene la oportunidad. Aquí tengo amigos que nunca hubiera podido conocer si no me hubiera quedado a vivir en DC y, aunque antes o después me tendré que ir y despedir, son los que ahora están conmigo y a los que también echaba de menos.

Así que gracias a los que habéis estado en España más o menos tiempo conmigo y me habéis hecho pasar una Navidad demasiado buena. En unos meses repetimos e intentaré llevarme a los de aquí para que así estemos todos. Y entonces seré la más feliz del universo.

Feliz vuelta a la normalidad para todos.

5 comentarios:

María dijo...

Inés cariño, igual te ha parecido sutil el comentario.... no era mi intención. Lo que quería decir es que dejes de comer ya, jajajaja. Te echo mucho de menos pero estoy menos triste que el año pasado, tal vez porque ya tengo un billetito para verte, no veo la hora, y aunque te parezca mentira ya tengo un millón de cosas que contarte... Te quiero re, y en serio, deja de comer. Besos

Bia Consulting dijo...

Que aca casi no cataste el bombay?
jajajajjajajajjajajaja y ja.

Inés Royo Oyaga dijo...

Gracias sister, un placer que vengas, y que hoy mismo me cuentes. No tanto placer seguir tus consejos de dejar de comer, aunque lo vy a intentar.

Ioni, CASI, tampoco ha sido para tanto, fue un día tonto aquel...

besos

David dijo...

Ya te echo de menos. Creo que me acostumbré rápido a volver a tenerte por la uni, verte por la Laurel de pinchos, en el restaurante, o en el bar de copas. ¡Vuelve pronto, anda! Mientras, seguiré bebiendo Bombay; una por ti y otra por mí.
Un besazo.

Inés Royo Oyaga dijo...

Pero si he ido dos días, David!!! jajaja, el tema es que te he visto en nuestro ambiente y eso gana mucho...
Bebe, que en verano VOLVERÉ.
besazo teacher