
Ayer empezaron en España las rebajas. Normalmente no soy una loca porque me compro lo que quiero cuando me da la gana pero como este año he estado un rato rata les dije a los Reyes que me esperaba al día 7 para conseguir las cuatro cosas que quería bastante más baratas. Y lo hice (hicimos) en equipo, con organización y previsión.
Para mi suerte vivo en el imperio Inditex. Enfrente de mi casa está Zara, Zara Home y Oysho, un poquito más arriba Pull&Bear y Bershka y debajo Massimo Dutti Kids, Woman y Men. Es como vivir en Arteixo pero sin trabajar en el imperio, así que lo de bajar a las rebajas es literal, es bajar y cruzar, cero esfuerzo. De hecho de pequeña cuando me aburría con los deberes me bajaba un rato a ver qué había, pero esto es algo para comentar otro día.
El martes por la mañana fui con mi madre y Cris a comprar unos regalos a Zara, y de paso a ver dónde nos habían puesto las cosas que queríamos (hay que andar rápida y saber lo que se quiere, talla y color). Me chivaron por la tarde que habían cambiado las cosas de sitio así que cuando volví a casa después de la cabalgata de Reyes volví a entrar a situar mis cositas (de tarada, lo sé, pero de paso me quedo un rato con las dependientas que no me pueden querer más).
Ayer abrieron a las 9.30, pero yo tenía un sueño que me moría y la buena de mi madre bajo puntualmente a la caza de las botas que quería la niña y los pantalones. Y yo con la raya de la sábana aún en el careto fui a bajar pero al abrir la cartera primer shock del año: me faltaba mi Visa con la Mona Lisa y mi DNI. Que te falte la Visa y el DNI a cinco minutos de irte de rebajas es como que te falte el pasaporte en la fila de facturación, una cagada enorme que apenas tiene solución.
Busqué en todos los bolsos, bolsitos, bolsillos y carteras posibles, no estaba. Entrañable, ¿qué hacemos? Solución rápida: American Express y Pasaporte que es lo mismo pero más cool. Bien, Inés, te he visto muy rápida.
Al rato bajé para supervisar y ver si se podía coger algo más mientras mi madre ya se había dado ocho vueltas a la tiendita. A esas alturas Cris estaba en el Zara del centro comercial con su madre, teléfono en mano por si necesitaba algo. Yo le compré las botas que ella necesitaba (número 36, yo llevaba el 36 el año de mi Comunión, que un poco más y me tengo que comprar zapatos de novia) así que en menos de una hora ya teníamos todo hecho.
Pero quedaban un par de tiendas más. Y mi madre que para estas alturas de la vida pasa de ir detrás de mí porque ya no le hago tanto caso, es más lista que yo, así que mientras yo buscaba ropa interior con mi hermana ella se puso estratégicamente en la fila para pagar, que llegaba a la puerta. Nosotras comprábamos y se lo íbamos dando. Gracias mamá, podría seguir ahí si no es por ti.
Una vez terminada la expedición tenía que encontrar mi Visa. Y recordé la última compra en una joyería el lunes en el centro comercial. Cris dejó a su madre en casa, yo a la mía también y fuimos en busca de la Mona Lisa. Fui a probar suerte pensando que era imposible que hubiera sido tan gilipollas de haberme dejado el DNI y la Visa en el mostrador después de hacer una compra y ya había investigado dónde llamar para anularla sin volver loco a mi padre.
Pero sí, se puede ser tan gilipollas. Había conseguido mis cosas en Zara pero ahí estaba desde el lunes esperando a que la dueña se diera cuenta de que no llevaba identificación... y no tenía su visa... Una prueba más para darme cuenta de que necesito volver a la normalidad, porque tantas vacaciones me vuelven retardada.
2 comentarios:
jajajaja Ines, me parecía muy atrevido postear en tu blog y vamos a terminar de conversación "justo" en casa de Justo, como dejó la puerta abierta visperas de Navidad pues nos hemos colado, en fin..... visto que me has leido, contestado, ya vuelves a estar debidamente identificada (vaya cabeza la tuya), para los despistes porque para escribir va sobrada. Me aventuro y abro también la puertita de esta tu casa para dejar mis opiniones en cuanto te lea. Y si no puede ser esta vez que sea la próxima, si ese conocido común que condiciona a adivinanzas las invitaciones no te paga el café quedamos los tres y pago yo.
Un saludo y un placer leerte incluso de Shopping.
Fabiola
yo ya me he dejado tres veces la tarjeta puesta en el cajero...
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