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miércoles, 4 de mayo de 2011

Problemita mental


Tengo un problemita mental y creo que es hora de compartirlo aunque luego me arrepienta durante toda mi vida de mostrar esta parte de mi interior. En realidad solo mis amigas lo saben, creo que ni mi madre se lo puede creer porque empezó cuando me fui a vivir a Pamplona, pero acabo de ver que Belén (la que yo tengo la percepción de que es mi amiga y no la conozco de nada) es bastante parecida a mí en una cuestión básica en mi vida: mi armario. Y el orden tiene que estar cómo yo quiero, y cómo mi cabeza lleva haciéndolo desde que tengo 18 años. Paso a detallar.

Primero contar que durante 18 años compartí armario con mi hermano, medio para cada uno y una cajonera gigante para cada uno. Pero incrementó mi interés por los trapitos y la cantidad se multiplico por 10000, y el tamaño de mi hermano fue hasta la talla XL y eso se volvió impracticable. Solución: un burro gigante en mi habitación, pared a pared, que se me volcaba todas las semanas, y la dichosa cajonera. Cuando me fui a vivir a Pamplona tuve un armario bastante grande, cuando me fui con las chicas volví a tener armario fuera de la habitación y en Washington ahí sí que vi el paraíso... un armario que podía hacer footing ahí dentro... Volví a Buenos Aires y a la mierda todo...

Reglas básicas:

- En mi armario las perchas tienen que mirar todas para el mismo lado, hacia dentro. Como haya una percha para afuera y la vea desde la cama, no importa que sean las 4am, Inés se levanta a ponerla mirando para su sitio, no jueguen a mover las perchas cuando vengan a cenar a mi casa.

- Las perchas ordenadas por colores y formas. Mi gran casera me compró 12 perchas naranjas, mi querida hermana me compró 36 negras y tengo un par de madera y una gigante negra para pantalones que vienen conmigo en el portatrajes cada vez que me mudo. Orden: madera y negra gigante en los extremos, naranjas en una mitad, negras en otra mitad. Si hay libre una naranja pero la prenda es de la otra mitad, mala suerte... la prenda compartirá percha negra con otra prenda amiga, del mismo color.

- Como el actual armario es E-NA-NO sólo tienen derecho a percha los pantalones, las faldas, los vestidos, las camisas y las americanas/parkas-gabardinas. Camisetas, camis, tops, chaquetas, bufandas, polos y pijamas van dobladas cual grada popular donde haya hueco.

- Orden de la barra: pantalones en la percha gigante, faldas ordenadas por su forma, colgadas en la misma percha si tienen características similares, vaqueros, ropa variada POR COLORES, hasta mitad de la barra, y de la mitad hacia atrás todas las camisas por colores, los chalecos y americanas por colores. Vuelvan a leer que os habéis hecho un lío seguro...

- Orden de la grada popular: tres montañas (no hay sitio para más) de chaquetas, camisetas, tops y camis, por colores primero, por asiduidad de uso, segundo. Las camisetas de lycra vitales en la vida de una chica van por colores encima de la montaña de la izquierda, para que estén bien a mano.

- Pijamas y ropa del gimnasio (¿?) en una balda sin orden lógico, pensaré alguno.

- Camisetas de salir en una montaña, en otra balda, por colores.

- Cinturones en una cesta alineados, bufandas y pañuelos en dos baldas (si... tengo demasiados) doblados a la perfección.

- Medias, ejecutivos y calcetines en una cesta perfectamente alineados por colores. Desde que viví con mis tres adorables chicos roomates, no desaparecen las medias y tengo muchas.

- Ropa interior: un issue importante en mi vida. Ordenada por colores y por conjuntos. Lo he intentado muchos años, lo he intentado y no puede ser que yo lleve partes de arriba y abajo de diferentes familia o diferente color. Gilly Hicks en USA y Oysho en España son en parte responsables por ofrecerme tan buenos precios por conjuntos. Esto puede ser motivo de psicóloga, lo sé, pero yo le he puesto voluntad y es algo que nunca he conseguido y ya desisto.

- Zapatos, zapatillas detrás, zapatos de tacón en la fila del medio, bailarinas y botas que más me pongo en la fila delantera, por pares y alineados.

- Bolsos alineados en una balda, los que menos me pongo atrás, los que más delante y si se puede por colores pero nunca lo consigo. A un ladito uno encima de otro los bolsos pequeños si son de boda con cositas que se puedan romper, dígase abalorios, en su funda.

- Collares, pendientes y broches, en una caja de Tous grande. Pesan, así que de 100 creo que pasé a 10 tras la tercera mudanza de país, los señores de las aerolineas no son conscientes de la necesidad de equipaje y a algo hay que renunciar en la aduana... La almohada no va a ser... los collares son prescindibles (o eso creía...).

Todo esto es el orden general de mis cosas en la actualidad. Aquí tendré un 40% de la ropa de mi propiedad que es lo que corresponde a 46 kilos de equipaje que eran los permitidos hasta hace unos años, no sé cómo voy a hacer la próxima que me cambiaron la ley a 23kg.

Pero si algún día me instalo en un sitio y mi madre no regala mis cosas al primer gitano que pase como ya hizo el año pasado con tres armarios llenos de cosas de mis hermanas y mías, sin piedad y sin compasión (lo hizo en mi ausencia y me lo dijo 8 meses después, sino la mato), juro que la primera inversión de mi vida no va a ser un coche, ni si quiera un bolso bueno. La primera inversión que voy a hacer es un armario de pared a pared, de Ikea o de lo que sea, donde yo ponga las barras y los cajones como a mí me dé la gana, con zapatero incluido. Y si me va tan tan tan bien como sueño lo que voy a tener es un vestidor de esos que te vistes dentro.

Entonces mi problemita mental estará mucho más organizado.

martes, 12 de abril de 2011

Zarera


Me gusta la ropa. Mucho. Me gusta ir a mirar y no comprar, ver revistas con fotos de ropa, de accesorios, zapatos, webs con lo último, lo penúltimo, lo anteúltimo... Y desde hace unos meses también me he aficionado a leer blogs que cuelgan chicas con lo que se ponen de ropa, lo que se compran y cosas varias. Y ahí ya comenzó mi enfado.

Primero porque no sé cómo tanta gente tiene tanto tiempo libre como para hacerse todos los días un book fotográfico, subir 10 fotos (a mí me cuesta un huevo subir una en cada entrada, no quiero pensar en 10 mínimo) y contar por qué se han puesto eso o aquello. Pero sobre todo, de dónde sacan a esos novios-maridos que les bancan el gusto y les sacan las fotitos, yo no sé ni si me atrevería a pedirlo porque sé que es un garrón.

Además ¿por qué están todas flacas? He visto unos 50 blogs y todas y cada una de ellas, salvo una que tiene las piernas un poco regordetas y otras dos que están embarazas, todas las demás son flacas, sobre todo de piernas delgadas (así a mí también me saldrían 365 conjuntos al año) y de cinturitas de avispa. (Envidia I)

Siempre están invitadas a Cibeles, a las fiestas de Telva, Hola o Cosmopolitan; a meriendas de Evax, a cenas con famosas, a inauguraciones. ¡Pero qué pasa! Llevo 24 años queriendo pisar IFEMA para cualquier evento de moda y sigo sin hacerloooooo. (Envidia II)

Y además algunas (he de reconocer que mis tres preferidas no) pretenden que yo tenga en el armario ropa cuyas prendas ¡CADA UNA! cuesta más de tres cifras. Pero vamos a ver, ¡que yo con tres difras de euros me compro un conjunto entero en donde mi querido tío Amancio incluyendo los calcetines! Así que todas escriben sobre lo bueno bonito y barato que es Zara, H&M, Massimo Dutti, Mango y Forever 21; pero de repente ves que tienen unos Manolos, que llevan un vestido de D&G, un bolso de Louis Vuitton verdadero, VER DA DE RO, o ves unas bailarinas plateadas que dices "bueno... algo de Blanco" y lees y pone ¡Prada spring summer 2011! Aquí se acabó el sentirme mínimamente identificada con ninguna.

Así que yo seguiré con mi armario a reventar, regalando la mitad cuando me vaya de Argentina igual que cuando me tuve que ir de DC, pensando en mientras me ducho todas las mañana qué leches me pongo para que no se me note la moyita o la caderaza, qué está limpio o para lavar; sin tiempo a sacarme 7 fotos de lo que he elegido porque voy justa a la oficina; yendo de tiendas a mirar y no comprar, y mirando las cosas de grandes marcas en la web o en revistas, porque comprarlas o verlas en directo, ni en mis mejores sueños (siento que tengo un cartel en la frente que dice "NO VOY A COMPRARTE NADA, SOY JOVEN").

Pero que sepan todas que el 85% de las cosas que sacan en sus blogs yo las tengo igual y/o parecidas, y nada me ha costado más de 59.90 en Zara, (salvo que sea un abrigo o botas). El lío es que luego me queden las cosas la mitad de bien... Pero ese es otro tema... (envidia IV).


PD: Encontré a una chica, Belén, que tiene un videoblog con el que me parto de risa. La más fashion y normal de todas las que he leído, con la que más me he reído y a la que seguiré más a menudo www.balamoda.net (aunque le he visto una faldita de D&G ;) ).

lunes, 27 de septiembre de 2010

Viva a lechuga



Si tu dieta ideal sería pan, chocolate y Cocacola (ligth) y vives en Argentina, la operación bikini se complica un poco. Y yo que estoy en plena fase de volver a poner todo en su sitio me he dado cuenta de lo aburrido, triste y soso que es comer sano.

Año y medio comiendo lo que me venía en gana en este invierno perpétuo en el que me embarqué hace un año, ha dejado salir cosas que no sabía ni que podían salir y han ocultado huesos que antes estaban en su sitio y ahora están perdidos (o hundidos) vaya a saber dónde...

Así que mientras la ensalada ha pasado a ser la base de mi insulsa alimentación (y los de mi alrededor siguen zampando lo que quieren sin tenerme un poco en consideración) me he dado cuenta de lo bueno que es todo lo malo. Dónde va a parar un Havannet de chocolate relleno de dulce de leche, una media luna de grasa y un buen bollo de pan al lado de una hoja de lechuga, un alfajor de arroz inflado que parece comida de pájaro y un tecito con edulcorante... No lo sé, el caso es que los primeros engordan mucho y los segundos no, y a mí me gustan mucho los primeros, y los segundos son como una tortura china.

Es triste, muy, pero más triste es ver un short donde no sabes en qué momento de tu vida cupiste y aquello se abrochaba sin problemas, la ropa de verano que deja ver lo mejor de cada uno en su total naturalidad y mucho más los bikinis, que ahí sí que no hay escapatoria...

Todo por una primavera-verano en paz, que está llegando y yo aún ni me lo creo.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Enfadada, con Zara


Aunque por falta de guita y de material (aquí es todo o feo o pequeño, o las dos cosas) llevo unos tres meses sin apenas comprar ropa (esto no se había dado nunca en mi existencia, es algo extraordinario). Y ayer el bueno de mi tío Amancio quiso que mi racha terminara. Pero con dificultades.

Zara llevaba anunciando que iba a salir la compra online desde hace un par de meses. El día 2 de septiembre día elegido. Día 2 de septiembre 0.05 horas la que escribe echó un vistacito a la web (para algo está la ventaja del cambio horario) pero no funcionaba.

Al levantarme (tras irme de casa a las 9 porque venía el fontanero para abrirme el baño -sí, la vieja de abajo me ganó de nuevo y me dejó sin bañera dos días) fui a ducharme a casa de mis vecinas eternas y comprobé que desde Argentina se podía ver la ropa y, lo más importante, comprarla. Así que esperé, no sé cómo, a terminar lo más urgente en la oficina y justo antes de comer eché otro vistacito. En 15 minutos ya me sabía la web, y el orden de las cosas (me preocupa, en serio). Pero cuando por la noche fui a pagar mi cesta de ropa no funcionaban las tarjetas.

"Transación rechaza". Y yo y mi mal humor nos fuimos a dormir.

Esta mañana tras tres intentos, otra vez tenía que leer una y otra vez el "transación rechaza".

Pero como además de todo lo que sea soy cabezona (prohibido ningún comentario sobre el tamaño de mi cabeza, lo uso en el otro sentido), yo quería mi compra, y ahí, como una aparición estelar del cielo se ha conectado la de aquí al lado, y vía internet y con enlaces y órdenes de tallas y colores, la Enana me ha hecho el pedido en 10 minutos, lo que a mí me venía costando 2 días...

Habrá que ver cuándo llega y qué llega, pero de momento, por primera vez en mi vida, estoy enfadada con el imperio Inditex por muchas cosas. Por exportar lo feo y las tallas pequeñas a la Argentina querida donde habito, por no dejarme pagar online cuando quería, por subir los precios (se nos está subiendo la fama en la cabeza) y mantener la calidad, y por no contratarme aunque sea en programación. Porque, Amancio, se escribe TRANSACCIÓN.

viernes, 8 de enero de 2010

Rebajas, sales, clearance...


Ayer empezaron en España las rebajas. Normalmente no soy una loca porque me compro lo que quiero cuando me da la gana pero como este año he estado un rato rata les dije a los Reyes que me esperaba al día 7 para conseguir las cuatro cosas que quería bastante más baratas. Y lo hice (hicimos) en equipo, con organización y previsión.

Para mi suerte vivo en el imperio Inditex. Enfrente de mi casa está Zara, Zara Home y Oysho, un poquito más arriba Pull&Bear y Bershka y debajo Massimo Dutti Kids, Woman y Men. Es como vivir en Arteixo pero sin trabajar en el imperio, así que lo de bajar a las rebajas es literal, es bajar y cruzar, cero esfuerzo. De hecho de pequeña cuando me aburría con los deberes me bajaba un rato a ver qué había, pero esto es algo para comentar otro día.

El martes por la mañana fui con mi madre y Cris a comprar unos regalos a Zara, y de paso a ver dónde nos habían puesto las cosas que queríamos (hay que andar rápida y saber lo que se quiere, talla y color). Me chivaron por la tarde que habían cambiado las cosas de sitio así que cuando volví a casa después de la cabalgata de Reyes volví a entrar a situar mis cositas (de tarada, lo sé, pero de paso me quedo un rato con las dependientas que no me pueden querer más).

Ayer abrieron a las 9.30, pero yo tenía un sueño que me moría y la buena de mi madre bajo puntualmente a la caza de las botas que quería la niña y los pantalones. Y yo con la raya de la sábana aún en el careto fui a bajar pero al abrir la cartera primer shock del año: me faltaba mi Visa con la Mona Lisa y mi DNI. Que te falte la Visa y el DNI a cinco minutos de irte de rebajas es como que te falte el pasaporte en la fila de facturación, una cagada enorme que apenas tiene solución.

Busqué en todos los bolsos, bolsitos, bolsillos y carteras posibles, no estaba. Entrañable, ¿qué hacemos? Solución rápida: American Express y Pasaporte que es lo mismo pero más cool. Bien, Inés, te he visto muy rápida.

Al rato bajé para supervisar y ver si se podía coger algo más mientras mi madre ya se había dado ocho vueltas a la tiendita. A esas alturas Cris estaba en el Zara del centro comercial con su madre, teléfono en mano por si necesitaba algo. Yo le compré las botas que ella necesitaba (número 36, yo llevaba el 36 el año de mi Comunión, que un poco más y me tengo que comprar zapatos de novia) así que en menos de una hora ya teníamos todo hecho.

Pero quedaban un par de tiendas más. Y mi madre que para estas alturas de la vida pasa de ir detrás de mí porque ya no le hago tanto caso, es más lista que yo, así que mientras yo buscaba ropa interior con mi hermana ella se puso estratégicamente en la fila para pagar, que llegaba a la puerta. Nosotras comprábamos y se lo íbamos dando. Gracias mamá, podría seguir ahí si no es por ti.

Una vez terminada la expedición tenía que encontrar mi Visa. Y recordé la última compra en una joyería el lunes en el centro comercial. Cris dejó a su madre en casa, yo a la mía también y fuimos en busca de la Mona Lisa. Fui a probar suerte pensando que era imposible que hubiera sido tan gilipollas de haberme dejado el DNI y la Visa en el mostrador después de hacer una compra y ya había investigado dónde llamar para anularla sin volver loco a mi padre.

Pero sí, se puede ser tan gilipollas. Había conseguido mis cosas en Zara pero ahí estaba desde el lunes esperando a que la dueña se diera cuenta de que no llevaba identificación... y no tenía su visa... Una prueba más para darme cuenta de que necesito volver a la normalidad, porque tantas vacaciones me vuelven retardada.

lunes, 9 de marzo de 2009

American fashion


Sé que esto es un tema superficial pero si hay algo que me está marcando de este país es el vestuario del personal. Como la moqueta hace cincuenta años (menos el baño todo está enmoquetado con mi correspondiente extra de carga eléctrica en el cuerpo que hace que todo, todo, todo, me dé calambre y tenga el pelo a lo afro) la lycra, el raso y la norma sin medias y cuanto más pretito mejor, es el teórema de la moda en Washington DC.

¿Por qué? Para qué ponerse un vaquero y una camiseta blanca si se pueden poner un vestido rosa de raso, con tacón negro de charol, sin medias y bien de pelo largo liso como una tabla. Para qué comprarse un traje negro de chaqueta si los vestidos camiseros de margarita atados con un par de botones, cual Chicas de Oro, sigue a la última. Para qué comprar corbatas lisas si ellos tienen estampados tapiceros, para qué dejar de ponerse camisas de cuadros con sudaderas del algodón más gordo posible asomando los cuellitos, para qué comprarse unas deportivas blancas si las de muelles morados, con la pipa de Nike de punta a talón y cordones gigantes siguen a la vente y para qué ponerse el pantalón en su sitio si se puede llevar como cachuli.

¿POR QUÉ? No lo sé, porque tiendas con ropa bonita no les faltan. El caso es que aunque voy mirando al suelo para no enfadarme con el personal, en las tiendas lo bonito queda para final de rebajas con lo cual hay gangas, y yo estoy encantada.

Pero como estoy en su territorio aquí la que viste raro soy yo. Aunque la llevan clara si piensan que voy a terminar como ellos.

Son muy avanzados en la técnica, en atención al cliente, son los dueños del mundo y todo lo que ellos quiera. Pero de vestir, ni puñetera idea.

lunes, 12 de enero de 2009

Mi tio Amancio



El día 6 leyendo La Rioja ví en las páginas de Logroño una cosa muy rara: un anuncio de las rebajas de Zara. Y me di cuenta que si mi tío Amancio que en su vida ha puesto un anuncio en ningún lado (salvo cuando salió a Bolsa y obligado) este año lo ha puesto, es que de verdad estamos en crisis.

Hasta ahora crisis arriba-abajo,en todo el rato no me había dado para nada aludida porque para mi estos meses han sido los mejores de mi vida, sueldazo y a gastar. Pero se me acaba el chollo (como en junio el de estudiante). Dentro de dos semanas finiquito (lo sabía de antemano) así que el cajero de debajo de mi casa y las de Zara de enfrente que se olviden de mí porque estoy sin un chavito.

Y en parte es culpa de ser una compradora compulsiva. Partimos de la base de que para mí Zara es como para los merengues el Bernabeu, los cinéfilos Hollywood o los locos del surf Australia. Muchos no lo entienden (ni yo a veces) pero proporcionalmente yo soy una de las mejores clientas potenciales de Amancio en cualquiera de sus versiones (excepto en Kids que sólo tienen ropa de niño). Cosa que pone, cosa que compro (y eso que este año se ha pasado un poquin con los precios...) y, aunque mi padre no lo comprenda, me lo pongo casi todo (que un error lo tiene cualquiera).

Si mi tío Amancio está poniendo anuncios es por algo, y si él, que está jubilándose y tiene más dinero que toda mi agenda teléfonica junta (si llegamos) está jodido, los demás estamos muertos. Así que menos leches y más ahorrar (y me aplico el cuento).

Eso sí, se le acabó el chollo conmigo porque en USA el tío es "marca de mediolujo" y lo que aquí vale 9 allí vale 25 y compulsiva sí, pero gilipollas lo justo.

martes, 20 de mayo de 2008

Aunque las monas se vistan de seda...

Las apariencias engañan, despistan, alertan, confunden, gustan, pero siempre, IMPORTAN. No me vale la teoría de da igual que lleves puesto, lo que importa es el interior o con cualquier cosa hago. Y muchísimo menos aunque la mona se vista de seda mona se queda (no hay más que ver los cambios radicales en la televisión sin necesidad de pasar por quirófano: basta con ir al dentista, llevar el pelo limpio y pintarse un poquito).

Desde pequeña me ha encantado la ropa, ir de compras, combinar, ver catálogos, revistas, fotos, ver, mirar y remirar... Y quizá por eso me fijo en qué lleva la gente, copio, miro, y/o (más y que 0) critico.

Cada una tiene su estilo, que la personalidad es algo muy importante, pero una cosa es el estilo individual y otra dañar la vista del personal... Hace unos días en la cena de Licenciatura amenizamos la velada con Paco hablando de los estilos tipificados que se pueden ver por la Facultad. Pero por ampliación sirve para cualquier sitio. Cada uno que se encaje en el que quiera...

1. Choni. Pantalón de campana cuanto más grande mejor, de colores fluorescentes hasta convertirse en reflectante, cinturon negro de tachuelas en mitad de culo y camiseta de lycra de color totalmente opuesto siempre de la talla S (da igual el tamaño de la susodicha). Aros de metal a los que solo le falta el loro, esclava regalada por el Jonatan cuando hicieron un mes de novios y coleta con raya en medio y dos mechoncitos hacia la cara. Importante, sombras de ojos del mismo color que los pantalones y raya blanca cual tipex Pritt.

2. Dejada. Pantalón vaquero desgastado, arrugado y caído. Camisetas grandotas con chaquetas de punto, zapatillas negras porque tras un sábado de marcha para qué limpiarlas si dentro de siete días se van a volver a ensuciar... ¡Duda! no sé si la sudadera es la parte de arriba del pijama o directamente duermen así todos los días.

3. En busca de nombre. Zapatos de goma con medio-plataforma, calcetines de rayas de colores, bragafajasontenboina de color carne, pantalón de pana, jersey de manga larga y cuello vuelto blanco, reloj Casio negro y... nada más, no puedo poner nada más.

4. La pija marquera: Hay dos: la que se gasta una pasta en que hasta el tanga sea de Tous (CH, Tommy, Lacoste,Polo, Loewe, PG, ...) y va ideal, a la plusmarquista hortera de bolera que no ha tenido la desgracia de nacer en una familia adinerada pero no le apetece pensar qué poner, mejor ponerse todo y que nada quede en casa.

5. La pija zarera: Piensa qué ponerse, conjuntos y más conjuntos, mil bolsos, zapatos y demás. Inditex es su imperio, se gasta un dineral pero en una cantidad de ropa industrial.

6. Los anselmos: a diario pantalón negro, camisa blanca casi transparente con camiseta interior de tirantas (en su idioma no tirantes), calcetin blanco con raya roja y negra (bien de deporte, nunca se sabe cuando hay que echar a correr...), zapatones negros si son de velcro mejor y suelaza de goma. En día de boda traje negro, camisa color salmón con la misma transparencia que la de diario, la camiseta blanca ahí se queda, corbata con estampado cuanto más estrafalario y tornasolado mejor con el nudo mínimo y zapato y calcetín de diario que sino hacen rozadura.
Si lo pillas después de comer o cenar, palillo en boca bien chupadito.

7. Cachulis: (aquí hay muchos padres): pijoteros naúticos, camisas o polos, jerseys por el cuello, raya a un lado y pantalones cuanto más arriba mejor, que hay que tener cuidado para que no se caigan... (qué habrá que ver...).